La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, fue evacuada este viernes tras una fuerte detonación en Crucitas de Cutris, San Carlos, una región afectada por la minería ilegal. El incidente ocurrió mientras la mandataria supervisaba la problemática, lo que llevó a la activación de protocolos de seguridad y a su traslado preventivo. Las autoridades investigan el origen de la explosión y el impacto en la seguridad de la zona.
El personal de protección personal trasladó a la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, este viernes después de una potente explosión que se produjo durante una visita oficial a Crucitas de Cutris, en San Carlos. Esta área ha enfrentado por muchos años un serio problema debido a la extracción ilegal de oro. El suceso tuvo lugar aproximadamente a las 8:10 de la mañana. La jefa de estado estaba recorriendo la localidad junto a ministros, legisladores del partido gobernante y representantes de la oposición para comprender el efecto de la extracción clandestina de oro. Después de escuchar una fuerte detonación, el equipo de seguridad presidencial activó de inmediato los procedimientos de emergencia y llevó a Fernández a un automóvil oficial para sacarla del lugar como medida de precaución.
Las autoridades están investigando la causa de la explosión. Según los primeros informes, la detonación se produjo a unos 200 metros del grupo presidencial. Hasta el momento, las autoridades no saben si el estruendo fue causado por un disparo de gran calibre o por un artefacto explosivo, como dinamita. Después del incidente, unidades de la Policía de Fronteras, la Fuerza Pública, la Unidad Especial de Intervención (UEI) y el equipo de seguridad presidencial iniciaron un operativo para rastrear la zona e identificar a los responsables. Durante la evacuación, la diputada del partido en el poder, María Isabel Camareno, sufrió una crisis nerviosa. El personal médico la atendió y posteriormente la trasladó en una ambulancia.
Minutos después de abandonar el área, Laura Fernández conversó con los medios de comunicación. La presidenta confirmó que ningún miembro de la comitiva resultó herido. Sin embargo, advirtió que la situación en Crucitas evidencia el nivel de inseguridad que padece esa región del país. “Nos han solicitado posponer esta rueda de prensa porque la zona tendrá que ser desalojada. No obstante, por respeto al pueblo de Costa Rica, decidí informar lo que está sucediendo”, declaró. La mandataria explicó que el equipo de seguridad acortó el recorrido planificado. Además, aseguró que la situación en el área ha alcanzado niveles preocupantes. “Todos estamos bien, pero evidentemente esto está completamente fuera de control. Es muy doloroso decirlo”, afirmó.
Por su parte, el ministro de Seguridad Pública detalló que las unidades policiales comenzaron un rastreo perimetral tras la explosión. Según indicó, varios agentes vieron a personas cerca del lugar donde se encontraba la comitiva, por lo que las labores de búsqueda continúan.
La visita presidencial tenía como objetivo evaluar el progreso de las operaciones contra la minería ilegal en Crucitas, una localidad situada cerca de la frontera con Nicaragua. Hace varios años, el Gobierno costarricense canceló un proyecto de minería a cielo abierto que estaba desarrollando una empresa canadiense. Tras el abandono de esas instalaciones, cientos de mineros ilegales, conocidos como “coligalleros”, empezaron a extraer oro de forma clandestina. Esta actividad ha provocado graves daños ambientales por el uso de mercurio y cianuro, además de un incremento de la violencia y de las operaciones del crimen organizado en la zona fronteriza. Las autoridades también denuncian que redes delictivas trasladan parte del oro extraído ilegalmente hacia Nicaragua para procesarlo y comercializarlo. La detonación registrada durante la visita presidencial acentuó la preocupación del Gobierno costarricense sobre la situación de seguridad en Crucitas, mientras las investigaciones prosiguen para determinar qué causó la explosión y quiénes podrían estar detrás del hecho.