El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha asegurado que la nación caribeña nunca volverá a ser dependiente de ninguna potencia, tras la difusión de un controvertido mapa por parte del expresidente estadounidense Donald Trump. Estas declaraciones subrayan la determinación de Cuba de salvaguardar su autonomía, en un periodo de elevadas fricciones con Washington y un endurecimiento del embargo económico.
En La Habana, el mandatario de Cuba, Miguel Díaz-Canel, manifestó que el país "tiene claro que jamás volverá" a someterse a ninguna "potencia extranjera". Esta declaración surge después de que el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, difundiera un mapa donde los colores de la enseña estadounidense cubrían naciones como México, el Caribe, Canadá, Groenlandia e Islandia. "Cuba conoce bien el significado de haber sido colonia y neocolonia de dos imperios", enfatizó el líder cubano en plataformas digitales, sin hacer mención directa a la publicación de Trump en su red Truth Social. "La sangre que ha costado su independencia, soberanía y autodeterminación no será en vano y la defenderemos hasta las últimas consecuencias", afirmó Díaz-Canel.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, sí aludió a la imagen compartida por Trump, expresando con sarcasmo que "el Gobierno de Estados Unidos va a dejar geográficamente desorientados a sus ciudadanos". "Pronto no sabrán en qué golfo, lago, edificio, país, continente o planeta se encuentran", señaló Rodríguez en redes sociales. Las afirmaciones de la administración cubana se producen en un contexto en el que La Habana y Washington experimentan su mayor nivel de tensión en décadas, enmarcado en una grave crisis interna en la isla y una estrategia de "máxima presión" por parte de Washington desde principios de 2026, iniciada con un bloqueo petrolero y sanciones secundarias desde mayo que desalientan a las empresas extranjeras. De fondo, Estados Unidos ha mantenido siempre la amenaza de una posible intervención militar.
El día anterior, el canciller cubano informó que el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, representó un costo para la nación insular de 8.083,3 millones de dólares, la cifra más elevada registrada, y un aumento del 7 % con respecto al mismo período del año anterior.