Contrario a la creencia popular de su declive, el formato CD ha experimentado un notable resurgimiento en ventas durante la primera mitad de 2026, especialmente en Estados Unidos. Este crecimiento, impulsado principalmente por la Generación Z y los millennials, se debe en parte a su transformación en un objeto de colección y a la influencia de géneros como el K-pop, a pesar de que muchos compradores no poseen reproductores.
Mientras el vinilo ha acaparado la atención por su resurgimiento, el CD ha mostrado un inesperado auge. Según la RIAA, en la primera mitad de 2026 se vendieron 17,5 millones de CDs en Estados Unidos, un incremento del 45,7% respecto al año anterior, con ingresos que crecieron un 58,6% hasta alcanzar los 171,1 millones de dólares. Aunque el vinilo sigue liderando en ventas y ganancias (26,5 millones de unidades y 543,8 millones de dólares), el retorno de ambos formatos es sorprendente en la era de plataformas como Spotify, que parecían augurar su fin. La razón detrás de este fenómeno es más sencilla de lo que parece, pero la identidad de los compradores resulta peculiar.
Los datos de Luminate señalan a la Generación Z y a los millennials como los principales impulsores de esta tendencia. Sin embargo, lo irónico es que aproximadamente la mitad de estos compradores carece de un reproductor de CD. El informe semestral de Luminate, que reportó cifras ligeramente distintas (16,3 millones de CDs vendidos), concluyó que el CD ha trascendido su función original como formato para escuchar música, convirtiéndose en un objeto coleccionable.
El K-pop ha jugado un papel crucial en esta transformación. Grupos como BTS han convertido el álbum físico en una especie de edición de coleccionista. Estos lanzamientos incluyen diversas versiones, tarjetas fotográficas de los artistas, libretos, portadas alternativas y otros extras que motivan a los fans a adquirir múltiples copias del mismo disco. Luminate identifica estas ediciones variadas como un motor significativo del crecimiento, aunque el fenómeno no se limita al K-pop; incluso excluyendo este género, las ventas de CDs habrían aumentado un 6,7%.
A pesar de este resurgimiento, el streaming mantiene su dominio. Durante los primeros seis meses del año, esta industria generó 4.900 millones de dólares en ingresos en Estados Unidos, un 4,7% más que en el mismo período del año anterior, mientras que todos los formatos físicos combinados sumaron 731,5 millones de dólares. Esta disparidad aclara que escuchar música y poseerla son conceptos distintos en la actualidad.
Una ventaja clave del CD sobre el vinilo es su accesibilidad económica. El retorno de los LPs los convirtió en objetos de deseo, pero también elevó sus precios. En el Reino Unido, un nuevo CD cuesta alrededor de 12 libras, en contraste con las aproximadamente 35 libras de un vinilo; esta diferencia puede ser aún mayor en tiendas de segunda mano. Para algunos comerciantes, el éxito creciente del CD se debe precisamente a que los jóvenes no pueden costearse la colección de vinilos, lo que ha transformado al compacto de una alternativa costosa al MP3 a la forma económica de adquirir música en formato físico.
Los reproductores también están regresando. Los directivos de la cadena británica John Lewis han observado un efecto de resurrección en los reproductores de CDs. Las búsquedas de estos dispositivos han aumentado un 96% desde julio, y algunos modelos están agotados en su tienda online. HMV también reporta un crecimiento del 10% interanual en sus ventas de CD, con una demanda que se extiende más allá del K-pop. Lo curioso de esta situación es que quienes inicialmente compraron CDs como objetos de colección ahora también los están utilizando para escuchar música, incluso en los icónicos 'Walkman', que también están experimentando un renacimiento adaptado a los tiempos actuales.
La nostalgia, sin embargo, parece tener un papel limitado. Muchos de los nuevos compradores de discos físicos no vivieron la época dorada de estos formatos. Parece existir una fascinación por productos tecnológicos "antiguos" como los auriculares con cable, las cámaras compactas o, ahora, los CDs. La incomodidad tradicionalmente asociada a estos formatos físicos —en contraste con la facilidad del streaming para escuchar música en cualquier momento y lugar— ya no es un impedimento para quienes han redescubierto el interés por los CDs y vinilos, e incluso por los DVDs.