La presentadora de televisión egipcia Sarah Khalifa, conocida por su programa “Mission Impossible” y su gran número de seguidores en Instagram, ha sido condenada a muerte por ahorcamiento junto a otras once personas. Un tribunal de Egipto los encontró culpables de integrar una red dedicada a la fabricación y el tráfico de narcóticos sintéticos. La sentencia se dictó tras el hallazgo de más de 750 kilogramos de drogas y materiales para su elaboración, en un caso que ha generado gran repercusión.
Un tribunal egipcio ha dictado una sentencia de pena de muerte por ahorcamiento contra la presentadora de televisión Sarah Khalifa y otras once personas. Esta condena se produce tras ser hallados culpables de formar parte de una red dedicada a la fabricación y el tráfico de narcóticos sintéticos. El veredicto, anunciado el sábado, también incluye el descubrimiento de más de 750 kilogramos de drogas y los materiales necesarios para su elaboración.
Khalifa, de 39 años, es una figura conocida por su papel como conductora del programa “Mission Impossible”, enfocado en temas de seguridad y crimen. Además, es propietaria de una clínica de cirugía estética y de una productora especializada en la organización de eventos. La comunicadora, que cuenta con una considerable base de más de 2.5 millones de seguidores en Instagram, fue arrestada en El Cairo en abril de 2025.
Los imputados habían conformado una organización criminal cuya principal actividad era la importación de insumos desde el extranjero para la producción de drogas sintéticas, con el objetivo de su posterior comercialización. Se confirmó también que el grupo poseía armas de fuego y municiones sin las licencias correspondientes. El fallo judicial especificó que se condenó a “Khalifa y otros 11 acusados a la muerte por ahorcamiento por cargos de formar una banda criminal organizada especializada en la obtención de materiales usados para fabricar narcóticos, con la intención de traficarlos, y por poseer y portar armas de fuego y municiones sin licencia”. La emisión de este veredicto se realizó después de consultar al Gran Muftí de Egipto, un paso obligatorio según la legislación local en todos los casos que implican la pena capital.
La sentencia fue comunicada un mes antes de su confirmación final. Un total de 28 personas fueron sometidas a este proceso judicial. De ellas, 12 recibieron la pena de muerte, nueve fueron sentenciadas a cadena perpetua y siete fueron absueltas de todos los cargos. Los acusados enfrentaron cargos por “fabricar drogas sintéticas con la intención de traficarlas, mediante la importación desde el exterior de los materiales usados en su fabricación”. La fiscalía fundamentó su acusación en las declaraciones de 20 testigos, además de pruebas digitales que incluían conversaciones, fotografías y videos que documentaban la actividad delictiva. Las autoridades lograron localizar dos apartamentos que funcionaban como laboratorios clandestinos. El esquema delictivo operaba con roles claramente definidos entre sus miembros: algunos se encargaban de importar las materias primas, mientras otros se dedicaban a la fabricación y distribución de las sustancias.
Las autoridades también dictaron el congelamiento de bienes y cuentas bancarias de los procesados, y ordenaron que aquellos que ya se encontraban detenidos permanecieran bajo custodia. Es importante señalar que Sarah Khalifa negó todas las acusaciones en su contra. Durante una de sus comparecencias judiciales, la presentadora afirmó que nunca había visto drogas hasta el momento en que fue fotografiada junto a ellas en las oficinas de la autoridad antinarcóticos.