Rusia ha reanudado sus ataques a gran escala sobre Kiev con una ofensiva de misiles y drones, resultando en al menos tres fallecidos y dieciséis heridos. Este asalto ocurre poco después de que una tregua de 72 horas en los bombardeos concluyera, coincidiendo con la partida de mediadores estadounidenses de la capital ucraniana. La situación subraya la intensificación del conflicto, afectando tanto infraestructura civil como militar en la región.
Este martes, Rusia volvió a lanzar ataques de gran magnitud contra Kiev, empleando misiles y drones en una ofensiva que cobró la vida de al menos tres personas y dejó dieciséis heridas. Esto sucedió justo después de que terminara una interrupción de 72 horas en los bombardeos sobre las capitales de Rusia y Ucrania, periodo que coincidió con la visita de enviados estadounidenses que buscaban mediar en el conflicto. La agresión se desató una vez que los representantes de Estados Unidos, Steve Witkoff y Jared Kushner, partieron de Kiev, donde habían conversado con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como parte de los esfuerzos de Washington para impulsar una solución negociada a la guerra.
El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, informó que los ataques causaron daños en inmuebles residenciales y otras infraestructuras no militares en diversas zonas de la capital. Informes de las autoridades de Ucrania detallaron afectaciones en edificios de apartamentos, una institución educativa, una clínica, depósitos y otras instalaciones. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus fuerzas atacaron objetivos relacionados con la industria militar ucraniana, centros de logística, almacenes y estructuras castrenses en Kiev y sus alrededores. Moscú también comunicó nuevos ataques dirigidos a la infraestructura portuaria en la región de Odesa.
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, condenó la ofensiva y puso en duda las señales diplomáticas enviadas por el Kremlin. “Sus misiles balísticos resuenan con más fuerza que sus declaraciones sobre la diplomacia”, escribió Sibiga en X.
La Fuerza Aérea de Ucrania comunicó que Rusia utilizó 32 misiles de crucero y 166 vehículos aéreos no tripulados durante el ataque, que tuvo como principales objetivos las regiones de Kiev y Odesa. Según el informe militar, las defensas ucranianas lograron neutralizar dos misiles balísticos, 31 misiles de crucero y 142 drones. Misiles y aparatos no tripulados que lograron evadir las defensas impactaron en 29 ubicaciones, mientras que fragmentos de proyectiles interceptados cayeron en otros nueve puntos. Ucrania enfrenta dificultades para contrarrestar los ataques con misiles balísticos, entre otros motivos, por la escasez de interceptores para sus sistemas Patriot, una situación que Zelenski ha reconocido públicamente. El líder ucraniano reiteró este martes su disposición a llegar a acuerdos parciales con Rusia que permitan detener los asaltos contra la infraestructura energética y la relacionada con la exportación de productos agrícolas, en medio de los esfuerzos diplomáticos para avanzar hacia una negociación más amplia.
Mientras Rusia intensificaba sus bombardeos sobre territorio ucraniano, Kiev lanzó una extensa ofensiva de drones contra diversas regiones rusas y la península de Crimea, que Moscú anexó en 2014. Las autoridades instaladas por Rusia en Crimea informaron de al menos dos muertos y un herido en un ataque registrado en el distrito de Simferópol. En la región rusa de Sarátov, drones ucranianos también atacaron durante la madrugada. Canales informativos independientes rusos y ucranianos señalaron como posibles objetivos una refinería y el aeródromo militar de Engels, utilizado por la Fuerza Aeroespacial rusa. El gobernador de Sarátov, Román Busarguín, confirmó daños en edificios residenciales y reportó diez heridos, incluyendo tres menores, aunque no especificó qué instalaciones fueron impactadas directamente por los drones. El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó haber derribado 384 drones ucranianos sobre 14 regiones del país, Crimea y el mar Negro durante la ofensiva nocturna.
La nueva serie de ataques ocurre mientras Ucrania experimenta una creciente presión sobre sus sistemas de defensa aérea. Kiev depende especialmente de los sistemas Patriot para interceptar los misiles balísticos rusos y también tiene dificultades para neutralizar algunos de los drones de reacción que Moscú utiliza con cada vez mayor frecuencia. Estas vulnerabilidades han permitido que más proyectiles alcancen tanto objetivos militares como infraestructura civil. Los bombardeos también han afectado almacenes, instalaciones logísticas y centros vinculados a la distribución de alimentos, generando preocupación en Ucrania ante la posibilidad de nuevas dificultades de abastecimiento a medida que se aproxima el invierno. La reanudación de los ataques se produce apenas horas después de los nuevos esfuerzos diplomáticos estadounidenses. Aunque las conversaciones encabezadas por Witkoff y Kushner no produjeron un avance definitivo, Washington, Moscú y Kiev han dejado abierta la posibilidad de continuar las negociaciones para intentar poner fin a una guerra que comenzó con la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.