El ejercicio físico protege la memoria ante la privación del sueño, según un estudio

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Un reciente estudio canadiense ha revelado que el ejercicio físico puede actuar como un escudo protector para la memoria, incluso en noches de sueño insuficiente. Los hallazgos sugieren que tan solo 30 minutos de actividad física son suficientes para mitigar los efectos negativos de la falta de sueño en la retención de información. Este descubrimiento ofrece una perspectiva valiosa sobre cómo optimizar la función cerebral en un mundo donde el estrés y la productividad a menudo comprometen el descanso.

Dormir adecuadamente es fundamental por múltiples razones, incluyendo la mejora del estado de ánimo, el fortalecimiento del sistema inmunitario y la consolidación de las ganancias musculares. Sin embargo, uno de los beneficios más estudiados del sueño es su papel en la fijación de la memoria. Si se sacrifica el sueño por tiempo de estudio, los resultados suelen ser contraproducentes, ya que una noche de descanso insuficiente puede anular gran parte de lo memorizado el día anterior. Este problema es cada vez más común en una época donde el exceso de productividad y el estrés impactan negativamente el sueño. Afortunadamente, un equipo de científicos canadienses ha descubierto una solución accesible: el ejercicio físico.

Los investigadores llevaron a cabo un experimento con 88 jóvenes adultos, divididos en cuatro grupos: uno con 8,5 horas de sueño y ejercicio, otro con 8,5 horas de sueño sin ejercicio, y dos grupos con 4,5 horas de sueño, uno con ejercicio y otro sin. Todos los participantes debían memorizar una serie de caras asociadas a nombres mostradas en una pantalla. Posteriormente, realizaron dos tipos de tareas: la mitad hizo 30 minutos de ejercicio en una bicicleta estática (con 5 minutos de calentamiento y 5 de enfriamiento), mientras que la otra mitad permaneció sentada durante 40 minutos.

Después, a la hora de dormir, la mitad de los participantes durmieron aproximadamente 4,5 horas y la otra mitad unas 8,5 horas. A quienes se les restringió el sueño, se les acostó a las 2 de la mañana, limitando su descanso en la primera parte de la noche.

Al despertar a la misma hora por la mañana, se les mostró una serie de caras, algunas de las cuales eran las que habían memorizado. Se observó que aquellos que habían dormido poco y realizado ejercicio tuvieron un nivel de acierto similar al de quienes habían dormido correctamente. Por el contrario, la memoria de quienes durmieron poco sin hacer ejercicio se vio mucho más afectada.

La noche anterior, antes de dormir, la memoria de los participantes fue evaluada y no se encontraron diferencias significativas entre los grupos. Sin embargo, la privación del sueño evidenció el claro beneficio del ejercicio físico. Solo 30 minutos de bicicleta estática fueron suficientes para actuar como un escudo.

El sueño es crucial para la fijación de recuerdos porque durante su etapa más profunda, conocida como sueño de ondas lentas, el cerebro reactiva la información recién aprendida y la transfiere a la memoria a largo plazo. Esta fase de sueño profundo es más intensa en la primera mitad de la noche, razón por la cual se privó de sueño a los participantes del estudio durante ese periodo.

Aunque no se comprende completamente cómo el ejercicio físico protege contra la pérdida de memoria, se cree que optimiza el sueño, incluso con menos horas de descanso. Al practicar ejercicio físico antes de dormir, el cerebro prioriza el sueño profundo, a pesar de tener menos tiempo de reposo. Esto se constató mediante polisomnografías, una técnica que registra las fases del sueño. Los participantes que realizaron ejercicio físico mostraron un mejor sueño profundo, independientemente de la duración del sueño, lo que sugiere que esta es la probable razón de su efecto protector.

Solo 30 minutos de bicicleta estática sirvieron como escudo contra la pérdida de memoria. No obstante, 88 participantes son una muestra pequeña para extraer conclusiones definitivas. Por ello, sería ideal que estos científicos repitan el estudio con un mayor número de voluntarios en el futuro. Por ahora, todo indica que media hora de ejercicio físico ayuda a blindar nuestra memoria frente a la falta de sueño. Sin embargo, el ejercicio no nos exime de los muchos otros perjuicios de dormir mal; por lo tanto, aunque el ejercicio sea de ayuda, no significa que debamos dejar de dormir 7 u 8 horas cada noche, ya que es lo mejor para nuestra salud.