El riguroso camino para convertirse en militar: 478 horas en el Ejército y seis meses en la Fuerza Aérea

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Ingresar a las Fuerzas Armadas de la República Dominicana es un proceso prolongado y desafiante. Los aspirantes deben superar múltiples evaluaciones físicas, mentales y académicas, además de cumplir con estrictos requisitos de edad y escolaridad. Este proceso culmina con meses de formación intensiva, preparando a los jóvenes para servir en el Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada.

Convertir el anhelo de ser miembro de las Fuerzas Armadas en realidad es una travesía extensa y exigente para los jóvenes que aspiran a unirse como conscriptos al Ejército y la Fuerza Aérea, o como grumetes a la Armada de República Dominicana. Antes de ponerse el uniforme, los candidatos deben cumplir con una serie de requisitos y pasar por diferentes filtros que determinarán si poseen las condiciones necesarias para formar parte de las filas militares. No se trata únicamente de demostrar resistencia física. Dependiendo de la institución, durante el proceso pueden influir la edad, el nivel educativo, el estado de salud físico y mental, las evaluaciones académicas y de inteligencia, así como la revisión de antecedentes y otros mecanismos de depuración.

En el Ejército, el programa de capacitación proporcionado para esta investigación abarca 478 horas de instrucción, mientras que el ciclo general de entrenamiento para los aspirantes a conscriptos se desarrolla durante aproximadamente seis meses. En la Fuerza Aérea (FARD), la preparación de los aspirantes a conscriptos también tiene una duración aproximada de seis meses e incluye 31 asignaturas prácticas y teóricas, además de 10 charlas complementarias. En la Armada, por su parte, los jóvenes ingresan como aspirantes a grumetes y deben completar un período de entrenamiento militar básico antes de ser asignados a las distintas dependencias navales.

Fuerza Aérea: los filtros comienzan antes del entrenamiento

Para un joven que busca ingresar como conscripto a la Fuerza Aérea, el recorrido inicia mucho antes de comenzar la preparación militar. Entre los primeros aspectos que la institución verifica se encuentran la edad establecida para el ingreso, el nivel educativo requerido, la documentación exigida y el cumplimiento de las demás condiciones establecidas para participar en el proceso. Esta primera revisión determina qué aspirantes pueden avanzar hacia las siguientes evaluaciones.

Una vez superada esta etapa, comienza una secuencia de filtros en la que cada evaluación acerca, o aleja, al joven de la posibilidad de ingresar. El procedimiento contempla inicialmente una evaluación médica preliminar, destinada a determinar si existen condiciones de salud que puedan impedir que el candidato continúe. Sin embargo, esta no es la única revisión médica. Los aspirantes que siguen avanzando deben posteriormente someterse a evaluaciones médicas especializadas. Antes de llegar a ese punto, también pasan por una evaluación general, que incluye aspectos relacionados con sus conocimientos y cultura, así como por el Test Elemental de Inteligencia (TEI).

Superar las primeras evaluaciones tampoco garantiza un lugar dentro de la Fuerza Aérea. Esto significa que, además de las evaluaciones médicas, académicas y personales, existe una revisión interna antes de que el aspirante pueda ser considerado apto para continuar. Posteriormente, llega la evaluación física diagnóstica, mediante la cual se comprueba si posee las condiciones necesarias para afrontar las exigencias propias de la preparación militar. Después de la prueba física, se realizan las evaluaciones médicas especializadas y solo entonces se llega a la selección de los aspirantes. Pero ser seleccionado todavía no significa haber completado el camino.

Seis meses de formación en la Fuerza Aérea

Los jóvenes seleccionados ingresan al centro correspondiente para iniciar su preparación como aspirantes a conscriptos. Este proceso tiene una duración aproximada de seis meses; durante ese período, se desarrolla un programa compuesto por 31 asignaturas prácticas y teóricas, a las que se suman 10 charlas complementarias. La institución informó que en 2024 y 2025, alrededor de 45 instructores estaban asignados a este proceso de formación, mientras que para 2026 la cifra reportada fue de 40 instructores. El entrenamiento se desarrolla, además, en tres centros o comandos. Solo después de completar la preparación correspondiente se produce el alistamiento, que marca la incorporación del nuevo miembro a las filas de la Fuerza Aérea.

En 2024, la Fuerza Aérea admitió 500 aspirantes a conscriptos. En 2025, volvió a reportar 500 admitidos y para 2026 seleccionó otros 400. En conjunto, 1,400 jóvenes fueron admitidos entre 2024 y 2026. Sin embargo, ingresar al centro de formación no garantiza que todos concluyan el proceso. En 2024, la institución reportó 74 deserciones durante el entrenamiento. Para 2025, se registraron 23 y en 2026, otras 43. La FARD también informó que 46 aspirantes abandonaron después de haber sido admitidos en 2024, otros 24 en 2025 y 34 durante 2026, aunque estas cifras deben analizarse según la clasificación específica utilizada por la institución y sin asumir que corresponden exactamente al mismo indicador de deserción durante la formación.

Ejército: 478 horas antes de incorporarse como soldado

En el Ejército, los jóvenes que buscan convertirse en conscriptos también atraviesan un proceso de evaluación antes de iniciar la formación. Los aspirantes son sometidos a controles relacionados con sus condiciones físicas, académicas, psicológicas y médicas, además de procesos de depuración y otras verificaciones requeridas para el ingreso. Una vez admitidos, comienza una nueva etapa: el entrenamiento. El programa de formación entregado por el Ejército para esta investigación contempla 478 horas, distribuidas en tres grandes componentes. De ese total, 168 horas corresponden a formación doctrinal, 190 horas a instrucción relacionada con armas y 120 horas a entrenamiento táctico.

El componente vinculado a armas representa aproximadamente el 39.7 % de la carga horaria total, mientras que la formación doctrinal concentra cerca del 35.1 % y la preparación táctica alrededor del 25.1 %. Las 478 horas demuestran que la preparación del nuevo soldado combina conocimientos institucionales y doctrinales con entrenamiento práctico y táctico. Aunque el programa académico contempla 478 horas, el ciclo general de preparación de los aspirantes a conscriptos del Ejército se extiende durante aproximadamente seis meses. Los jóvenes reciben su preparación en el Batallón de Entrenamiento “Mayor General Fernando A. Sánchez”, perteneciente a la Dirección General de Educación, Capacitación y Entrenamiento Militar. Durante ese tiempo, deben adquirir los conocimientos, habilidades y disciplina requeridos antes de convertirse formalmente en soldados.

Entre 2024 y 2026, el Ejército reportó 2,738 aspirantes admitidos para ingresar a sus filas. Solo en 2024, fueron admitidos 1,540 jóvenes, mientras que en 2025 la cifra fue de 837 y en los datos correspondientes a 2026 aparecen otros 361.

Armada: de aspirante a grumete

En la Armada de República Dominicana, los jóvenes que buscan ingresar por esta modalidad son denominados aspirantes a grumetes. Las memorias institucionales confirman que estos jóvenes son incorporados para realizar un entrenamiento militar básico antes de ser destinados a las distintas unidades y dependencias de la institución. Durante 2023, por ejemplo, la Armada reportó el ingreso de 125 aspirantes a grumetes en marzo y otros 500 en julio, todos de sexo masculino. En conjunto, fueron 625 aspirantes a grumetes incorporados durante esas dos jornadas para recibir entrenamiento militar básico. La propia institución indicó que esos ingresos tenían como propósito disponer de personal para cubrir necesidades en bases navales, capitanías, destacamentos, puestos y unidades navales. Sin embargo, a diferencia del Ejército y la Fuerza Aérea, para este análisis todavía no se dispone de información detallada que permita establecer la cantidad total de horas, duración exacta del programa, número de asignaturas o distribución de la formación de los grumetes. Estos datos fueron solicitados a la Armada como parte de esta serie de investigaciones, pero la respuesta correspondiente continúa pendiente.