Banco Mundial Proyecta Sólido Crecimiento Económico para República Dominicana hasta 2028, Pese a Tensiones Globales

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El Banco Mundial ha pronosticado un crecimiento económico constante para la República Dominicana en los próximos años, a pesar de un panorama internacional complicado por la inflación y la desaceleración global. Se espera que el país caribeño mantenga tasas de crecimiento entre 3.6% y 4.5% hasta 2028, destacándose entre las economías regionales. El informe subraya la resiliencia dominicana frente a desafíos como los precios energéticos y conflictos en Medio Oriente.

La economía de la República Dominicana experimentará un crecimiento continuo en los próximos años, según proyecciones del Banco Mundial, a pesar de un entorno global caracterizado por el incremento de los costos energéticos, un repunte inflacionario y una desaceleración económica generalizada. En sus “Perspectivas Económicas Mundiales”, publicadas este sábado, el organismo estimó que la economía dominicana crecerá un 3.6% en 2026, un 4.4% en 2027 y un 4.5% en 2028, posicionándola entre las economías con mejor rendimiento en la región.

El informe indica que América Latina y el Caribe verán una desaceleración del crecimiento, llegando a 2.2% en 2026, debido a una demanda interna aún débil y a un menor dinamismo económico mundial. “Se proyecta que el crecimiento en América Latina y el Caribe disminuirá a 2.2% en 2026, reflejando una demanda interna todavía limitada y un menor ímpetu de la economía global, para luego fortalecerse gradualmente durante 2027-28 hasta alcanzar un promedio de 2.5%, a medida que la política monetaria se vuelva más flexible y las condiciones globales mejoren”, detalla el informe sobre el mercado global.

El Banco Mundial alertó que el conflicto en Medio Oriente ha ocasionado fuertes alzas en los precios de la energía, impulsando la inflación y reafirmando las expectativas de una política monetaria más restrictiva. Según las estimaciones, el crecimiento global disminuirá a 2.5% en 2026, antes de recuperar fuerza durante 2027 y 2028, apoyado por una mejora en los suministros de energía y una reactivación del comercio internacional. “Los riesgos siguen inclinados a la baja: la escalada de las hostilidades, las interrupciones en los mercados de productos básicos y la incertidumbre regulatoria podrían acentuar la desaceleración. Un aspecto positivo es que una mayor adopción de la IA podría impulsar la actividad”, añadió.

El organismo explicó que las decisiones de política económica serán cruciales para afrontar los desafíos actuales. A nivel mundial, recomendó fortalecer la seguridad energética y alimentaria, robustecer el sistema de comercio internacional y avanzar en la transición energética. Asimismo, consideró esencial que los países mantengan un equilibrio entre el control de la inflación y el apoyo al crecimiento económico, mientras consolidan la sostenibilidad fiscal. Para las economías de Medio Oriente y otras regiones en desarrollo, el Banco Mundial aconsejó invertir en capital físico, humano y digital, fomentar un ambiente favorable para los negocios y movilizar mayores niveles de inversión privada para abordar los retos del empleo y la productividad.

Las economías de América Latina y el Caribe han enfrentado este año un panorama marcado por el conflicto en Oriente Medio y el aumento de la incertidumbre global, según el Banco Mundial. Esta situación ha provocado un incremento de los precios de la energía y mayores presiones inflacionarias en algunos países de la región, lo que ha llevado a mantener políticas monetarias más restrictivas. Sin embargo, el organismo señala que el impacto financiero ha sido moderado. Los diferenciales de los bonos soberanos y los tipos de cambio de las principales economías latinoamericanas se han mantenido relativamente estables, beneficiados por la condición de exportadoras netas de energía de varias naciones de la región. Además, destaca que una parte significativa de la deuda pública está denominada en moneda local, factor que reduce la exposición a las fluctuaciones cambiarias y fortalece la capacidad de respuesta ante choques externos.

La inflación continuó moderándose en gran parte de América Latina y el Caribe durante los primeros meses de 2026, antes de la escalada del conflicto en Oriente Medio. No obstante, el proceso de desinflación perdió impulso en algunas economías y amplió las diferencias entre países, lo que generó estrategias de política monetaria cada vez más divergentes. El Banco Mundial señala que la reducción de la inflación se ha estancado en Brasil debido a nuevas presiones vinculadas al aumento de los precios de la energía, mientras que en México la inflación subyacente permanece elevada. En Colombia, las presiones inflacionarias ya mostraban una tendencia al alza antes del conflicto, situación que llevó a la adopción de políticas monetarias más restrictivas. En contraste, Chile y Perú han logrado mantener la inflación subyacente cerca de las metas establecidas por sus bancos centrales, a pesar del impacto de la crisis energética, lo que ha permitido continuar con el proceso de flexibilización monetaria. En Argentina, la inflación registró una caída significativa tras las medidas de estabilización implementadas previamente, aunque las condiciones monetarias continúan siendo restrictivas.

La actividad económica ha mostrado resultados variados en la región. Durante los primeros meses de 2026, varias economías sudamericanas registraron una aceleración del crecimiento, impulsadas en parte por el arrastre positivo del desempeño alcanzado a finales de 2025. Sin embargo, el crecimiento se moderó en Argentina debido a las condiciones monetarias restrictivas, mientras que México experimentó una contracción económica asociada al debilitamiento de la demanda externa y al aumento de la incertidumbre relacionada con las políticas comerciales.

El informe resalta que las exportaciones de la región han mostrado resiliencia, especialmente en países productores de materias primas y energía como Brasil, Colombia, Ecuador y Guyana. Este desempeño ha sido respaldado por la evolución favorable de los precios internacionales del petróleo. Asimismo, las condiciones comerciales han contribuido a mejorar las perspectivas económicas. La reducción de los aranceles en Estados Unidos ha favorecido moderadamente las exportaciones regionales en el corto plazo, mientras que la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (Mercosur) ha ampliado el acceso a nuevos mercados y reducido la incertidumbre para los exportadores latinoamericanos.

El Banco Mundial prevé que el crecimiento económico de América Latina y el Caribe se desacelerará hasta 2.2% en 2026, debido a una demanda interna todavía débil y a un menor dinamismo de la economía mundial. Sin embargo, el organismo proyecta una recuperación gradual durante 2027 y 2028, cuando la expansión regional alcanzaría un promedio de 2.5%, impulsada por una flexibilización de la política monetaria y una mejora de las condiciones globales. Según el informe, la desaceleración prevista para 2026 estará vinculada a un menor crecimiento del consumo privado y de las exportaciones en comparación con 2025. No obstante, la inversión se perfila como uno de los principales motores de la recuperación a mediano plazo, favorecida por la reducción de las tasas de interés y una menor incertidumbre asociada a las políticas comerciales. El organismo destaca que los países exportadores netos de energía se beneficiarían del aumento de los precios internacionales, lo que contribuiría a fortalecer sus ingresos por exportaciones y mejorar sus balances externos.

En Argentina, el crecimiento económico se mantendría relativamente sólido y estable, con una expansión promedio de 3.6% entre 2026 y 2028. El desempeño estaría impulsado por las exportaciones, aunque limitado por políticas monetarias y fiscales restrictivas en el ámbito interno. Por su parte, Brasil registraría una desaceleración hasta 1.9% en 2026 debido a un menor dinamismo del consumo. Sin embargo, el crecimiento volvería a fortalecerse hasta un promedio de 2.1% durante 2027 y 2028, apoyado por la continuidad del proceso de desinflación y la flexibilización de la política monetaria. En Colombia, la economía crecería 2.3% en 2026. Aunque los elevados precios del petróleo favorecerían los ingresos externos, las persistentes presiones inflacionarias limitarían el margen para reducir las tasas de interés y retrasarían la flexibilización monetaria.

En el Caribe, la mayoría de las economías continúan enfrentando los efectos del aumento de los precios de la energía debido a su condición de importadoras netas de combustibles. Esta situación podría incrementar las presiones inflacionarias y reducir el poder adquisitivo de los hogares, según las proyecciones del Banco Mundial. A pesar de estos desafíos, el organismo prevé una expansión de la actividad económica en la subregión, impulsada por la recuperación sostenida del sector servicios, especialmente el turismo, así como por el fortalecimiento de la demanda interna. De acuerdo con las estimaciones, el crecimiento económico alcanzará el 4% en 2026 y promediará alrededor del 3.9% entre 2027 y 2028.

El informe destaca además el caso de Guyana, cuya economía continuará registrando uno de los desempeños más sólidos de la región gracias a la expansión sostenida de su producción petrolera. Aunque las tasas de desempleo se mantienen relativamente estables en gran parte de América Latina y el Caribe, el Banco Mundial advierte que persisten importantes desafíos en el mercado laboral. Entre ellos figuran la débil creación de empleos formales, los elevados niveles de informalidad y el limitado crecimiento de los ingresos. Estas condiciones continúan afectando la productividad, el consumo y los esfuerzos para reducir la pobreza en la región. A ello se suman las restricciones fiscales que enfrentan numerosas economías, debido a los altos niveles de endeudamiento y al peso creciente del pago de intereses. Según el organismo, esta situación reduce el margen de los gobiernos para aplicar políticas anticíclicas y desarrollar programas de apoyo focalizados que impulsen el empleo y la actividad económica.