Nuevo estudio sugiere que el hielo marciano contiene menos polvo de lo estimado, con implicaciones para la habitabilidad del planeta

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Investigaciones recientes de la Universidad de Washington proponen que el hielo en Marte contiene significativamente menos polvo de lo que se creía, pasando de un 25% a un 3%. Esta revisión, obtenida mediante un método de cálculo más preciso, podría alterar nuestra comprensión sobre la capacidad del planeta para albergar vida, ya que la cantidad de polvo influye directamente en la retención de calor y la posible existencia de agua líquida.

Aunque la evidencia geológica indica que en el pasado hubo agua líquida en Marte, actualmente los únicos depósitos de agua superficiales se encuentran en forma de hielo. Estudios previos sugerían que este hielo contenía aproximadamente un 25% de polvo, un factor crucial para determinar la habitabilidad planetaria. Sin embargo, una investigación reciente de científicos de la Universidad de Washington sugiere que esta estimación podría haber sido excesiva, indicando que el hielo del planeta rojo podría contener solo un 3% de polvo. Esta diferencia tiene implicaciones significativas para la posible presencia de vida.

Tradicionalmente, la cantidad de polvo en el hielo marciano se calculaba utilizando un método desarrollado para el regolito lunar, asumiendo su aplicabilidad universal. No obstante, al aplicar este método para medir los niveles de polvo en el hielo terrestre, los resultados fueron inconsistentes con la realidad. Por ello, los autores del nuevo estudio optaron por un método más específico, probado y eficaz en el hielo de la Tierra. Al aplicarlo a los datos espectrales del hielo marciano obtenidos por sondas como Mars Express o Mars Reconnaissance Orbiter, descubrieron una sobreestimación previa de la cantidad de polvo. Es probable que el hielo superficial contenga solo un 3% de polvo.

Las partículas de polvo absorben el calor solar, lo que puede calentar el hielo y provocar su derretimiento o sublimación. Un hielo con menos polvo es más transparente y, por ende, refleja más luz solar. Un planeta cubierto de hielo más limpio tiende a ser más frío, ya que acumula menos calor.

La mayor parte del hielo marciano se concentra en los casquetes polares. Ambos están cubiertos por una capa de escarcha de dióxido de carbono, más polvorienta y más delgada en el hemisferio norte. Durante el verano marciano, esta capa desaparece completamente en el norte, dejando el hielo expuesto, mientras que en el polo sur persiste una parte de esta escarcha.

Diversos estudios han revelado que el hielo se organiza en capas, algunas más polvorientas y otras menos. Las capas más profundas son más antiguas y las superficiales, más recientes. Esta estratificación ofrece una línea temporal, indicando períodos en los que Marte tuvo un hielo más polvoriento. En esos momentos, la acumulación de calor pudo haber derretido el hielo, formando bolsas de agua subsuperficiales.

Aunque este estudio no aborda directamente la vida en Marte, uno de sus autores, Aditya Khuller, ha comentado en Space las posibles implicaciones para la búsqueda de organismos vivos. En la Tierra, los charcos poco profundos de agua de deshielo polvoriento a menudo albergan microorganismos que se inactivan en invierno al congelarse el agua y se reactivan en verano. Un escenario similar podría haber ocurrido en Marte. Por ahora, no podemos confirmarlo, pero un número creciente de misiones se dedican a investigar el planeta rojo, tanto desde su superficie como desde el espacio, prometiendo las respuestas necesarias con el tiempo.