Stephan Winkelmann, CEO de Lamborghini, ha expresado su postura sobre el futuro eléctrico de la marca, defendiendo la cancelación de su proyecto de vehículo totalmente eléctrico. Considera que una inversión masiva en coches eléctricos puros sería un "pasatiempo costoso" y financieramente irresponsable, optando por la hibridación enchufable. Esta decisión se contrapone al reciente lanzamiento del Ferrari Luce, generando un debate sobre las estrategias de electrificación en el segmento de lujo.
Una situación similar a la experimentada por Luca Cordero di Montezemolo le ha ocurrido a Stephan Winkelmann, CEO de Lamborghini. Sin intención de hacerlo, emitió una declaración al ser consultado sobre el nuevo Ferrari Luce y la controversia que ha rodeado el primer lanzamiento completamente eléctrico de la marca italiana. A diferencia de Ferrari, Lamborghini canceló hace tiempo su proyecto de vehículo totalmente eléctrico.
Ambas posturas tienen su justificación.
"El camino correcto". Así describe Stephan Winkelmann la dirección adoptada por Lamborghini. Estas palabras forman parte de sus respuestas a CNBC en relación con el nuevo Ferrari Luce. Aunque Winkelmann afirma que "cada marca, cada empresa tiene que decidir por sí misma", no ha dudado en defender su posición.
El máximo responsable de Lamborghini considera que la cancelación de su primer coche completamente eléctrico ha sido "el camino correcto". Según sus informes internos, el interés por un coche completamente eléctrico de Lamborghini se había desacelerado, lo que los llevó a decidir quedarse en la hibridación enchufable.
"Un pasatiempo costoso". Con esa contundencia se refirió Winkelmann hace unos meses cuando confirmó la cancelación del proyecto del primer coche eléctrico de Lamborghini:
Invertir fuertemente en el desarrollo de vehículos eléctricos completos cuando el mercado y la base de clientes no están preparados sería un pasatiempo costoso y financieramente irresponsable hacia los accionistas, los clientes y hacia nuestros empleados y sus familias
Estas declaraciones fueron recogidas por medios como Motorpasión y subrayan que los clientes de Lamborghini siguen prefiriendo los motores V8 y V12 de la compañía. No obstante, la empresa ha utilizado sus investigaciones sobre vehículos eléctricos para desarrollar el Lamborghini Revuelto, su primer híbrido enchufable.
¿Por qué?. Tal como se expuso durante nuestra prueba del Lamborghini Revuelto, la compañía siempre tuvo claro que la electricidad debía ser un medio para potenciar las sensaciones a bordo y mejorar la dinámica, sin buscar un enfoque más ecológico.
Esta decisión, al igual que la de cancelar su primer coche eléctrico, se enmarca en la lógica interna de Lamborghini, una compañía que apuesta claramente por vehículos hipermusculosos e hipermasculinos donde la deportividad es casi su única razón de ser. La única concesión que han hecho es el Lamborghini Urus, cuya creación responde a la lógica de aprovechamiento de costes propia del Grupo Volkswagen.
Mucho sentido. Si el planteamiento de Lamborghini era el de un superdeportivo eléctrico, parece que no hay un mercado consolidado para este tipo de vehículos. Mate Rimac, CEO de Rimac y creador de, quizás, el coche eléctrico más deportivo del mundo, se ha quejado de que las presiones políticas para la transición al coche eléctrico están frenando las ventas potenciales de sus vehículos eléctricos.
Más allá de que el cliente pueda extrañar el sonido de un motor V12 y la sensación de una caja de cambios, lo cierto es que si el conductor medio se ve obligado a pasarse al coche eléctrico, conducir un superdeportivo de combustión será aún más exclusivo.
Es muy probable que lleguen más superdeportivos eléctricos, pero actualmente el contexto les es adverso. El público de este tipo de coches parece oponerse a las normativas que, supuestamente, los obligan a adoptar el coche eléctrico. Por pura física, el coche eléctrico necesita ser mucho más pesado que uno de combustión en este momento. Y, finalmente, evidentemente carece de esa parte sensorial que solo puede asociarse al sonido y el olor de un motor de combustión.
¿Y el Ferrari Luce? Es lógico que Lamborghini defienda su posición y argumente que sus clientes no buscan un eléctrico, pero es que el perfil del público es distinto entre Lamborghini y Ferrari. O, lo que es seguro, Ferrari está intentando captar a un público diferente.
El Ferrari Luce no es un superdeportivo eléctrico tradicional, no es una escultura agresiva y aerodinámica sobre ruedas como ha sido la norma en su historia. Es un coche diseñado para transmitir el mensaje de que quien lo posee está a la vanguardia y abraza la innovación y los productos rompedores.
Desde que se conoció el interior del coche, esto parece más que evidente. El hecho de que el vehículo se haya mostrado en un color azul claro y sin rastro de vídeos en movimiento subraya que estamos ante el lanzamiento de un coche como un complemento de moda para pasear cómodamente por el centro de cualquier ciudad, sin las incomodidades propias de un superdeportivo.
Una pullita. Aunque Stephan Winkelmann afirma no querer decir, lo cierto es que su respuesta dice mucho. A pesar de no querer entrar en polémicas, su defensa de que el cliente de Lamborghini no opta por este tipo de coches es una forma de distinguir a los dos tipos de clientes, una reafirmación de la identidad de Lamborghini.
A esto se suma una publicación en redes sociales de Lamborghini, coincidiendo con el lanzamiento del Luce, en la que se lee "orgullosos de mantenerte soñando" o "orgullosos de mantener tus sueños", acompañada de cuatro imágenes de un Lamborghini Revuelto en un tono de azul muy similar al utilizado por Ferrari para la presentación de su Luce.