Los supermercados redefinen su rol: de proveedores de alimentos a competidores de la restauración

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Los supermercados están transformando su modelo de negocio, trascendiendo su función tradicional para competir directamente con el sector hostelero y cadenas de comida rápida. Este cambio se evidencia en la creciente cuota de mercado de cadenas como Mercadona en el consumo total de alimentos y bebidas, impulsado por servicios de platos preparados que buscan ahorrar tiempo al consumidor. La evolución del sector está forzando a los analistas a replantearse cómo estudiar el mercado alimentario en su conjunto.

La definición tradicional de supermercado, como un establecimiento para adquirir alimentos y productos básicos, está quedando obsoleta. Actualmente, estos comercios aspiran a ser el principal referente en alimentación, expandiendo su competencia más allá de otros supermercados para incluir a restaurantes y cadenas multinacionales como McDonald's o Burger King. Bernardo Rodilla, Retail Business Director en Worldpanel by Numerator, afirma: "Mercadona ya no compite solo con Carrefour, también está compitiendo con el restaurante de la esquina y McDonald's. Al final todos luchan por una misma necesidad y cada vez está más próxima".

La perspectiva de Rodilla es relevante por su profundo conocimiento del sector y por las estadísticas de Worldpanel, una firma líder en el análisis de cuotas de mercado. Un informe reciente de esta compañía destaca que Mercadona no solo lidera la cuota de mercado en su sector, superando a rivales como Carrefour o Lidl, sino que también se ha consolidado como un actor principal en la alimentación global. Mercadona acapara casi el 20% del valor total del consumo de comidas y bebidas, lo que implica que vende tanta o más comida que la hostelería tradicional en términos de valor. Según Worldpanel, bares, cafeterías y terrazas suman alrededor del 11,2% de cuota, y los restaurantes independientes el 8,6%, mientras que Mercadona alcanza el 19,7%, muy por encima de otros minoristas como Carrefour (6%) y Lidl (5,1%).

Este cambio en el panorama sectorial es tan significativo que, según Rodilla, obliga a los analistas a reconsiderar sus métodos de estudio. "Nosotros planteamos que cada vez tenemos que ver más las cuotas de mercado en un global total de alimentación. Ya no podemos diferenciar si es alimentación para comer en casa o para comer fuera o para la restauración", explica. Se prevé que esta tendencia continúe, especialmente con la expansión de las secciones de platos preparados en los supermercados.

Un ejemplo claro de esta transformación es 'Listo para comer', el servicio de comida cocinada que Mercadona lanzó en 2018. Este servicio permite a los clientes adquirir platos ya elaborados, que incluso pueden consumir en el propio establecimiento. A pesar de su reciente implementación, esta línea de negocio ya genera cientos de millones y compite directamente con las cadenas de comida rápida. "Todo lo que es 'Listo para comer' es una tendencia que, no solo en España, sino en muchos países, está teniendo recorrido. Gana peso y tiene sentido porque al final queremos dedicar el menor tiempo posible a cocinar", argumenta Rodilla.

Se espera que servicios como el de Mercadona sigan expandiéndose, y el fenómeno no se limita a esta cadena. Otras empresas como Carrefour, Alcampo o Masymas también están explorando el nicho de los platos preparados. Su popularidad ha dado origen al término 'mercaurantes' para designar a los supermercados que ofrecen mostradores de platos y áreas para degustarlos. En Barcelona, los hosteleros tradicionales ya han denunciado lo que consideran una competencia desleal.

La estrategia de estos servicios se centra en ofrecer menús económicos, atractivos, flexibles y de consumo rápido. Más allá de vender comida, su principal valor añadido es el ahorro de tiempo. Este modelo está teniendo tanto éxito que algunos, incluido el propio Juan Roig, fundador de Mercadona, creen que los supermercados podrían hacer que las cocinas domésticas queden obsoletas. Rodilla se pregunta qué papel jugarían los supermercados en ese escenario y, aunque no comparte la visión distópica de Roig, sí considera que nuestra relación con la cocina en casa podría cambiar, convirtiéndose en una actividad más "lúdica" en lugar de una tarea doméstica.

Además de los platos precocinados y el éxito de 'Listo para comer', el sector de la distribución alimentaria experimenta otras tendencias clave a nivel interno. Estas incluyen la expansión de Mercadona, que ya posee entre el 25 y 30% de cuota de valor de mercado, el auge de la marca blanca y la resiliencia de los supermercados regionales. Rodilla interpreta esto como un reflejo de la evolución en la forma de comprar y abastecer la nevera. "No solo crece Mercadona, ha crecido toda la distribución organizada durante los últimos años. Tú ves cómo comprábamos en el 2000 y cómo compramos ahora y observas cómo ha crecido el súper en general o los grandes supermercados. Entre Mercadona y Lidl en los últimos 25 años han crecido prácticamente 25 puntos de cuota", detalla.

En contraste, los "especialistas de toda la vida", como pescaderías, carnicerías o fruterías, han perdido terreno. "El mercado español era muy particular y había mucho especialista. Durante estos últimos años hemos visto que ha ido desapareciendo y se ha ido trasladando esa compra a la distribución organizada", añade Rodilla. En el caso específico de Mercadona, destaca su transición de un modelo autonómico, centrado en Levante, a uno nacional, ampliando su red y fortaleciendo su marca propia.

Curiosamente, las cadenas regionales como Froiz, Masymas, Consum o Gadis también se han beneficiado de esta reestructuración del sector. En 2024, un informe cifraba su cuota en casi un 18%, un porcentaje similar al actual. "El mercado español está muy atomizado, pero muchos de los súper regionales son líderes en cada una de sus regiones". A su favor juegan la proximidad geográfica, la cercanía con los clientes y un catálogo ampliado. Con el tiempo, y gracias a su enfoque en productos frescos, se han posicionado como los sucesores de las carnicerías, pescaderías y fruterías de barrio que han ido cerrando. "El súper regional, el que tú conoces y que tienes en mente, al final es el paso siguiente", concluye Rodilla: "A lo mejor dejo de ir a la carnicería, pero voy al súper regional que conozco. En cierto modo es como el paso intermedio".