Investigadores de la Universidad de Basilea, con la ayuda de un detectorista voluntario, han localizado uno de los campamentos romanos más elevados conocidos hasta la fecha en los Alpes suizos. Este hallazgo, situado a 2.200 metros sobre el nivel del mar, ofrece una visión detallada de la estrategia militar romana durante su conquista de las tribus alpinas hace 2.000 años, revelando la sofisticación de su avance por terrenos montañosos.
En el apogeo del Imperio Romano, que se extendía por tres continentes desde Gran Bretaña hasta los Cárpatos en Europa, el norte de África y Asia Menor, su red de carreteras era extraordinariamente extensa, alcanzando incluso zonas tan desafiantes como los Alpes. Desde 2021, la Universidad de Basilea ha estado investigando la región de conflictos romanos en esta área. En otoño de 2023, un detectorista voluntario localizó uno de los campamentos romanos más altos jamás confirmados, precisamente a 2.200 metros sobre el nivel del mar.
Desde 2021, la Universidad de Basilea ha investigado la zona de conflictos romanos que tuvieron lugar en Crap Ses, entre Cunter y Tiefencastel, donde ya se conocía la existencia de un campo de batalla vinculado a la conquista romana de los Alpes. El yacimiento en cuestión se encuentra en la localidad de Colm la Runga, en el Oberhalbstein grisón (Suiza), y es un campamento militar romano del que no se tenía constancia hasta ahora.
Entre los artefactos encontrados hay proyectiles de plomo, clavos de calzado y otros objetos de equipo militar. Algunos proyectiles llevan el sello de la Legio III, la misma legión que participó en la batalla de Crap Ses.
El comunicado oficial del cantón califica el descubrimiento como de "relevancia internacional" porque permite trazar con precisión el avance de las fuerzas romanas hace 2000 años a lo largo de varias decenas de kilómetros. Más concretamente, desde el valle de Bergell, pasando por el puerto de Septimer, hasta la zona de Tiefencastel, y desde allí hacia Chur y el valle alpino del Rin. Rara vez se obtiene un nivel de detalle tan alto sobre la ruta seguida por una campaña militar romana, incluso en terreno de montaña.
Este hallazgo confirma además que el ejército romano no se limitó a controlar los pasos alpinos desde posiciones bajas, sino que también estableció puestos de observación a gran altitud, lo que aporta detalles sobre el nivel de estrategia militar del Imperio. Según explica el equipo, la ubicación del campamento fue elegida por razones estratégicas.
La campaña en la que se enmarca este campamento se sitúa temporalmente alrededor del 15 a. C., dentro de las guerras de Augusto para someter a los pueblos réticos que habitaban los Alpes centrales. De hecho, Plinio el Viejo, en su Historia Natural, ya menciona a estas tribus alpinas integradas en la confederación rética sometida por Roma. Ya en la campaña de 2007-2008, y cerca de allí, en el paso del Septimer, se había encontrado otro campamento romano de la misma época vinculado a las legiones III, X y XII.
El campamento está fortificado por tres fosos y un terraplén, y ocupa una posición privilegiada que le permite controlar visualmente varios valles como los de Landwassertal, Albulatal, Domleschg y Surses, además del paso de Lenzerheide, una ruta de tránsito importante en la época.
A partir de modelos digitales del terreno de alta resolución con LiDAR, uno de los 900 voluntarios detectoristas de metales de la Asociación Suiza de Prospección detectó una estructura anómala en la cima de Colm la Runga, unos 900 metros por encima del campo de batalla ya conocido. Posteriormente, se realizaron estudios geofísicos y excavaciones en 2024 para confirmar la existencia de un recinto fortificado por tres fosos y una muralla.