Los Guardianes de Cleveland lograron una importante victoria de 9-5 sobre los Medias Blancas de Chicago en el cuarto juego de la Serie Divisional de la Liga Americana, obligando así a un quinto y decisivo encuentro. Este triunfo, impulsado por un gran ataque ofensivo en la sexta entrada, mantiene vivas sus esperanzas de avanzar, transformando una situación de eliminación casi segura en una oportunidad de todo o nada.
Cuando el equipo de Cleveland llegó a esta etapa de la semana, enfrentando la eliminación en la postemporada ante los Medias Blancas en la Serie Divisional de la Liga Americana, eran conscientes de lo que les aguardaba en el Rate Field. El conjunto de Ohio se enfrentaba a un equipo cuya afición había esperado cinco años para ver béisbol de postemporada. Se adentraban en lo que se anticipaba como un ambiente desafiante, y lo esperaban con entusiasmo.
“Siempre les pregunto a los jugadores”, comentó el mánager Stephen Vogt esta semana. “’¿Qué prefieren? ¿Les gusta enloquecer a 50,000 personas o les gusta hacer que 50,000 personas guarden silencio?’ Son dos sensaciones muy distintas, pero ambas son igualmente gratificantes”.
El silencio absoluto que se apoderó del Rate Field en la sexta entrada del jueves encajó en esta última categoría. Los Guardianes superaron a los Medias Blancas por 9-5 en el cuarto partido de la SDLA, apoyándose en una ofensiva de seis carreras en el sexto episodio para forzar el Juego 5 el sábado en el Progressive Field. Los Guardianes están a un paso de un enfrentamiento en la SCLA contra los Rays, después de que sus posibilidades de mantener viva su temporada parecieran increíblemente escasas hace apenas tres días. Ahora, sus probabilidades son de cincuenta por ciento.
De los 18 equipos anteriores que cayeron 0-2 en una serie de postemporada al mejor de cinco y luego reaccionaron para ganar los dos juegos siguientes, 10 (56%) han logrado ganar también el Juego 5 y la serie. En la historia de la postemporada, los equipos que juegan encuentros de vida o muerte en su propio estadio tienen un registro de 70-68, incluyendo un récord de 19-22 en la Serie Divisional.
Cleveland envió a diez bateadores al plato en la sexta entrada después de comenzar el episodio perdiendo por 4-3. El dominicano Ángel Martínez inició el ataque tras ser golpeado por un lanzamiento y robarse una base, anotando posteriormente con un doblete impulsor de Travis Bazzana que pasó justo fuera del alcance del jardinero derecho Braden Montgomery, quien se lanzó de cabeza. Los siguientes seis bateadores lograron embasarse: Patrick Bailey conectó un sencillo, el venezolano Brayan Rocchio y Steven Kwan recibieron bases por bolas, y el dominicano José Ramírez, Chase DeLauter y Jo Adell conectaron sencillos.
Las seis carreras en el episodio igualan la tercera mayor cantidad en una misma entrada en la historia de la franquicia de Cleveland, junto con el Juego 2 de la SDLA de 1999 (tercer episodio). Solo se ubica por debajo de las siete anotadas en el Juego 4 de la SCLA del 2007 (quinto inning) y el Juego 2 de esa misma serie (11mo capítulo).
Tras la victoria de los Guardianes por 9-3 en el Juego 3, esta es la segunda vez en la historia de la franquicia que Cleveland anota nueve carreras en partidos consecutivos de postemporada, siguiendo a los Juegos 3 y 4 de la Serie Mundial de 1997.