Los beisbolistas dominicanos Emmanuel Clase y Luis Ortiz están siendo juzgados en Brooklyn, Nueva York, bajo acusaciones de manipular sus lanzamientos para influir en apuestas deportivas. La fiscalía los ha calificado de “tramposos” por supuestamente proporcionar datos sobre sus jugadas a apostadores, en un caso que marca un precedente en el béisbol moderno. Ambos se han declarado no culpables y están suspendidos de sus equipos sin sueldo.
En la ciudad de Nueva York, los pitchers dominicanos Emmanuel Clase y Luis Ortiz enfrentan un proceso legal federal por supuestamente alterar sus lanzamientos con el fin de beneficiar a redes de apuestas deportivas, lo que constituye un hecho sin precedentes en el ámbito del béisbol profesional contemporáneo. Durante la fase de alegatos iniciales, la fiscal federal adjunta Rebecca Urquiola se refirió a los dos atletas como “fraudulentos” y afirmó que habían comercializado detalles sobre sus lanzamientos a individuos involucrados en apuestas.
Según la narrativa de la Fiscalía, Clase habría iniciado su colaboración con apostadores en el año 2023, mientras que Ortiz se habría unido a este esquema delictivo en 2025. Las autoridades sostienen que la participación de ambos contribuyó a la generación de al menos 460,000 dólares en ganancias, obtenidas a través de apuestas centradas en lanzamientos específicos.
La imputación detalla que Clase estableció una conexión en República Dominicana con un apostador, con quien compartía aficiones como el dominó y las peleas de gallos. Posteriormente, se presume que Clase comenzó a proporcionarle al apostador información detallada acerca de los tipos de lanzamientos que ejecutaría durante ciertos encuentros.
Sin embargo, la defensa ha refutado estas imputaciones, insistiendo en la inocencia de ambos deportistas. Los abogados defensores argumentaron que el apostador Enoc Peña habría falseado su nivel de cercanía con Clase y que Ortiz nunca mantuvo contacto alguno con personas dedicadas a las apuestas. Tanto Clase como Ortiz han mantenido su declaración de no culpabilidad y permanecen alejados de los Guardianes de Cleveland, sin percibir sueldo, mientras el proceso judicial sigue su curso.
Este suceso representa un serio perjuicio para la reputación del béisbol de Grandes Ligas y reaviva el debate acerca de la integridad deportiva frente al creciente auge de las apuestas.