Científicos han confirmado la formación de El Niño en el Pacífico, previendo que alcanzará una intensidad sin precedentes. Este fenómeno natural, caracterizado por el calentamiento oceánico, se espera que exacerbe las temperaturas globales y amplifique los eventos meteorológicos extremos, generando impactos significativos y costos elevados en diversas regiones del planeta.
El Niño, el fenómeno climático natural y perturbador, ha emergido en el océano Pacífico, que presenta temperaturas superiores a lo habitual. Se proyecta que este evento alcance una intensidad histórica, según han comunicado los meteorólogos. Los especialistas indicaron que El Niño, un ciclo de calentamiento inherente, elevará aún más la temperatura de un planeta que ya experimenta un calentamiento por la contaminación derivada del uso de combustibles fósiles, y es probable que intensifique drásticamente los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo.
Los pronosticadores del tiempo estiman que este evento igualará —o superará— el récord establecido por El Niño que comenzó en 1997, el cual contribuyó a generar miles de millones de dólares en daños debido a olas de calor, inundaciones, sequías, tornados e incendios forestales.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirmó oficialmente la existencia de El Niño, un calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial que influye en los patrones climáticos a nivel mundial. En su comunicado, la NOAA señaló que existe un 63% de probabilidad de que El Niño se intensifique tanto al finalizar el otoño y comenzar el invierno que “se situaría entre los eventos de El Niño más grandes registrados desde 1950”.
Las aguas cálidas y profundas de El Niño modifican los patrones climáticos al aportar “una cantidad considerable de calor adicional a la superficie, lo que alimenta numerosos eventos extremos en distintas partes del mundo”, explicó la climatóloga Abby Frazier, de la Universidad Clark. Especialmente en el Pacífico, “la situación puede volverse crítica muy rápidamente”, añadió.
António Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, calificó a El Niño como una “alerta climática urgente”. “Las condiciones de El Niño añadirán más combustible al fuego de un planeta que se está calentando”, advirtió Guterres en un mensaje de video.
Los efectos de este patrón climático varían por región. Frecuentemente, El Niño disminuye —aunque no suprime— la actividad de la temporada de huracanes en el Atlántico, pero la incrementa en el Pacífico. Así, mientras las costas estadounidenses en el este del país y en el golfo de México podrían experimentar un alivio, Hawái y otras islas enfrentan un riesgo mayor, señaló Frazier.
El Oriente Medio, afectado por la sequía, podría ver beneficios, de acuerdo con los científicos climáticos. Sin embargo, otras regiones se enfrentan a mayores peligros. Partes del oeste de Sudamérica —donde se detectaron los primeros fenómenos de El Niño hace décadas— suelen sufrir fuertes precipitaciones e inundaciones, además de un verano inusualmente cálido. India experimentará olas de calor más severas, mientras que Australia estará amenazada por sequías, incendios forestales y calor extremo.