Redes de reclutamiento para conflicto ruso operan desde países de origen de las víctimas, según informe de la ONU

Nacionales
Una investigación de la Comisión Internacional Independiente sobre Ucrania de la ONU ha revelado que las redes que captan a extranjeros para las Fuerzas Armadas de Rusia tienen intermediarios que actúan desde las naciones de las propias víctimas. Estos agentes, que pueden ser de la misma nacionalidad, emplean diversos métodos para facilitar la incorporación a las tropas, incluyendo rutas de tránsito sin visado. La operación se basa en engaños y coacción, presentando los viajes como turísticos o laborales.

Un experto de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, adscrita a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), confirmó que las organizaciones dedicadas al reclutamiento de ciudadanos extranjeros para integrar las Fuerzas Armadas de Rusia disponen de colaboradores que operan desde los propios territorios de donde provienen las personas captadas, incluyendo individuos de la misma nacionalidad de los afectados. Durante una entrevista para N Digital, el investigador detalló que la Comisión ha descubierto pruebas de la existencia de agentes de captación que actúan tanto desde suelo ruso como desde las naciones de origen de los extranjeros, empleando diversas estrategias para facilitar su incorporación a las filas militares. Asimismo, aclaró que los sistemas de captación pueden involucrar también a países de paso, a los cuales los ciudadanos reclutados pueden viajar sin necesidad de solicitar visados especiales.

El especialista precisó que, a pesar de la existencia de esquemas recurrentes en estas actividades, las estructuras de captación muestran particularidades según las naciones implicadas. El informe A/81/440, fechado el 19 de octubre de 2026, de la comisión, indica que ciudadanos de República Dominicana, Colombia y Perú recibían indicaciones de agencias de reclutamiento para viajar sin visa, utilizando documentos que presentaban sus traslados como excursiones turísticas a Turquía o Rusia. Según el documento, estos traslados eran parte de los mecanismos de captación para el servicio militar, mediante los cuales los intermediarios gestionaban pasajes aéreos, visas, hospedajes y otras gestiones necesarias para movilizar a los forasteros. La indagación también determinó que los viajes podían incluir paradas en naciones como Brasil, México, Panamá, España, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.

De acuerdo con la Comisión, algunas agencias se presentaban como compañías legítimas de turismo, viajes o contratación laboral y, en ciertos casos, afirmaban contar con el aval gubernamental. El organismo analizó datos sobre la captación de ciudadanos de 48 países y halló evidencias de reclutamiento mediante engaños o presiones en 29 naciones, entre ellas República Dominicana, Bolivia, Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras y Perú. La Comisión también documentó la coordinación entre intermediarios que operaban en distintas regiones y autoridades rusas implicadas en la recepción e integración de extranjeros a las fuerzas militares.

Durante la entrevista, el investigador detalló que estas operaciones podían incluir comunicaciones entre agencias de reclutamiento y consulados rusos, así como coordinaciones con departamentos del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia. Según indicó, en algunos casos los agentes trasladaban personalmente a las personas reclutadas hasta territorio ruso, donde eran entregadas a representantes de las autoridades militares. Una vez en Rusia, los extranjeros podían ser llevados a alojamientos temporales y posteriormente a recintos militares, donde se les ofrecían contratos de servicio con el Ministerio de Defensa ruso. El informe de Naciones Unidas documenta que, en muchos casos, esos contratos estaban redactados exclusivamente en ruso, un idioma que los afectados no entendían, y que algunas personas fueron forzadas a firmarlos mediante amenazas e intimidación.

En la tercera parte de su investigación sobre dominicanos reclutados para la guerra, N Investiga tuvo acceso a un contrato militar redactado en ruso, lo que permitió examinar las responsabilidades y consecuencias que enfrentaban los ciudadanos incorporados a las Fuerzas Armadas de ese país. El documento analizado por el programa estaba vinculado a la Orden número 625 del Ministerio de Defensa ruso, con fecha del 18 de septiembre de 2023, y establecía un compromiso de servicio por un año. Entre las obligaciones figuraban acatar las normas militares, prestar juramento y servir a la Federación de Rusia. El contrato también preveía el reembolso de fondos destinados a la formación militar en determinadas circunstancias de cese anticipado, aunque el apartado correspondiente al monto de esa deuda aparecía en blanco.

Durante el reportaje, el abogado Juan José Eusebio, experto en Seguridad y Defensa Nacional, explicó que abandonar el servicio podía acarrear repercusiones penales según la legislación rusa, con posibles condenas de entre cinco y 20 años de prisión por deserción, dependiendo de las circunstancias. La investigación periodística también obtuvo una grabación atribuida a un miembro de la estructura de reclutamiento, así como testimonios de familiares que denunciaban dificultades para comunicarse con los dominicanos que permanecían en Rusia. Entre los casos presentados figuró el de Jesús Campusano, un obrero de 52 años de Bajos de Haina que viajó a Rusia tras responder a una oferta de empleo civil difundida a través de Facebook. Sus familiares denunciaron que posteriormente quedó vinculado a un contrato militar, a pesar de que su viaje había sido motivado por una oportunidad de trabajo.