Una intensa disputa ha surgido en la Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, San Cristóbal, por la situación de la Cueva del Tándem. Organizaciones ecológicas y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) afirman que la cueva fue cubierta por trabajos de la minera Dominicana de Cales S.A. (Docalsa), mientras la empresa niega rotundamente las acusaciones, asegurando que sus operaciones no han causado ningún daño a la cavidad de valor antropológico.
La condición de la denominada Cueva del Tándem, localizada en el área circundante a la Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, en San Cristóbal, ha provocado una fuerte controversia entre agrupaciones protectoras del medio ambiente, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la compañía minera Dominicana de Cales S.A. (Docalsa). Mientras los ecologistas y académicos señalan que la gruta fue enterrada por desplazamientos de tierra y maquinaria pesada, la empresa niega estas imputaciones y asegura que no hay pruebas científicas que demuestren que sus labores hayan destruido o impactado una cueva con valor antropológico.
La controversia se inició después de que delegados de la Comisión Ambiental de la UASD y de la Plataforma San Cristóbal informaran que la conocida Cueva del Tándem quedó cubierta por materiales y movimientos de suelo efectuados como parte de un supuesto programa de recuperación ambiental. Según explicó Luis Carvajal, coordinador de la Comisión Ambiental de la UASD, la cavidad fue identificada por el Espeleogrupo de Santo Domingo en 1987 y contenía expresiones rupestres aborígenes de gran relevancia histórica y arqueológica. “En el Pomier acaba de suceder un suceso que conmueve la conciencia nacional”, afirmó Carvajal, quien sostuvo que el presunto cubrimiento de la cueva representa la pérdida de una porción significativa de la memoria histórica del Caribe. Los defensores del medio ambiente aseguran que las actividades llevadas a cabo en la zona contradicen las medidas de protección adoptadas por el Gobierno para salvaguardar las Cuevas del Pomier, consideradas uno de los legados arqueológicos más importantes del país.
Frente a las acusaciones, Docalsa emitió un comunicado en el que rechazó de manera contundente haber deteriorado o afectado la Cueva del Tándem. La compañía explicó que los trabajos que ejecuta forman parte de un Plan de Remediación Ambiental aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en noviembre de 2025 y que las intervenciones se realizan fuera de los límites de la zona protegida donde se hallan las cuevas de interés antropológico. Además, sostuvo que antes de iniciar las labores se realizaron estudios geológicos, hidrológicos y de estabilidad del terreno, y aseguró que los trabajos están siendo supervisados por una empresa auditora independiente autorizada por las autoridades ambientales. Docalsa afirmó que está dispuesta a colaborar con cualquier investigación técnica que permita aclarar la situación, pero insistió en que no se puede dar por hecho la destrucción de la cavidad sin pruebas científicas verificables.
Hasta el momento, las autoridades no han presentado un informe técnico definitivo que confirme o descarte que la Cueva del Tándem haya sido enterrada. Lo que sí existe es un conjunto de disposiciones oficiales para proteger el área. El presidente Luis Abinader anunció el 27 de febrero de 2025 el rescate y protección de las Cuevas del Pomier, decisión respaldada por la Resolución 013/2025 del Ministerio de Medio Ambiente. La resolución prohíbe la extracción minera, las detonaciones y otras actividades similares dentro de la zona central del monumento natural. Posteriormente, mediante el Decreto 403-25, fue establecida la Comisión Presidencial de las Cuevas del Pomier para coordinar acciones de protección, conservación y desarrollo ecoturístico de la reserva.
La Reserva Antropológica Cuevas del Pomier se compone de 54 cuevas y alberga uno de los conjuntos de arte rupestre prehispánico más significativos del Caribe. Las organizaciones ambientales argumentan que la continuación de actividades extractivas en el entorno representa una amenaza para este patrimonio, así como para los ecosistemas y las fuentes de agua de la zona. Por esa razón, exigen la paralización de cualquier operación que pueda afectar el sistema cavernario y la realización de una investigación independiente sobre lo sucedido con la Cueva del Tándem.
¿Está cubierta o no? La respuesta definitiva sigue sin ser clara. Los ecologistas y la UASD aseguran que la cavidad quedó bajo tierra por movimientos de suelo asociados a operaciones mineras y de saneamiento ambiental. Docalsa rechaza esa versión y afirma que no hay pruebas que demuestren daños a la cueva. Mientras ambas posturas se mantienen enfrentadas, la determinación sobre el estado real de la Cueva del Tándem dependerá de los resultados de una investigación técnica oficial que establezca si la cavidad fue afectada, permanece intacta o si realmente quedó sepultada bajo los trabajos realizados en la zona.