Las jugadoras del Naegohyang Women’s FC, flamantes vencedoras de la Liga de Campeones Femenina de Asia, protagonizaron un emotivo encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-un. Las futbolistas mostraron una inusual efusividad, rompiendo en llanto y aplaudiendo, al ser felicitadas personalmente por su histórica victoria. Este evento destacó por la atípica reacción de las deportistas en un acto público en Pyongyang.
Las integrantes del Naegohyang Women’s FC, recientemente coronadas campeonas de la Liga de Campeones Femenina de Asia, protagonizaron una escena poco común al conmoverse visiblemente, aplaudir y festejar durante su encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-un. El mandatario las recibió en persona para felicitarlas por su triunfo sin precedentes. Las imágenes difundidas por los medios estatales mostraron a las deportistas visiblemente emocionadas durante la ceremonia oficial llevada a cabo en Pyongyang, una respuesta inusual para atletas norcoreanas, quienes usualmente mantienen una postura más contenida en eventos públicos.
El encuentro tuvo lugar pocos días después de que el club se adjudicara el principal torneo femenino de clubes del continente asiático, tras vencer 1-0 al Tokyo Verdy Beleza de Japón, en la final que se jugó el 23 de mayo en la ciudad surcoreana de Suwon. Según lo reportado por la agencia estatal KCNA, Kim Jong-un extendió sus felicitaciones a las jugadoras y al equipo técnico por sus logros deportivos, y les deseó más éxitos en futuras competiciones internacionales. La recepción también incluyó a las miembros de la selección femenina sub-17 de Corea del Norte, que hace poco se coronó campeona de la Copa Asiática en su categoría.
Las fotografías y videos divulgados por la prensa oficial mostraron a varias jugadoras sonriendo, aplaudiendo y emocionándose hasta las lágrimas mientras saludaban al gobernante norcoreano antes de un partido amistoso de exhibición entre el Naegohyang y la selección juvenil.
Un triunfo histórico después de años de aislamiento
La victoria continental tuvo una relevancia especial para el fútbol norcoreano. El torneo marcó el regreso de una delegación deportiva femenina de Corea del Norte a territorio surcoreano, la primera vez desde los Juegos Asiáticos de Incheon en 2014. Sin embargo, la participación del equipo estuvo marcada por tensiones políticas y suspicacias ideológicas derivadas de la histórica enemistad entre ambas Coreas. Durante una conferencia de prensa celebrada en Suwon, el entrenador del Naegohyang, Ri Yu-il, abandonó repentinamente el lugar después de que un periodista surcoreano se refiriera a su delegación como “el lado del Norte”, según informó el diario The South China Morning Post. Además, los medios estatales norcoreanos evitaron mencionar que los partidos se jugaron en Corea del Sur, omitiendo deliberadamente cualquier referencia al país vecino en sus coberturas.
A pesar de estas circunstancias, el éxito deportivo fue ampliamente festejado en Pyongyang. El periódico oficial Rodong Sinmun calificó a las futbolistas como “orgullosas hijas de la patria” que demostraron “el espíritu y el coraje del pueblo coreano” a través de sus victorias. La conmovedora reacción de las campeonas durante su encuentro con Kim Jong-un se convirtió en uno de los momentos más comentados del regreso del equipo, reflejando la relevancia que las autoridades norcoreanas otorgan a los logros deportivos internacionales.