La Inesperada Transformación de Karl-Anthony Towns en la NBA

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Karl-Anthony Towns ha recorrido una década en la NBA marcada por altas expectativas, tragedias personales y críticas sobre su juego. A pesar de los desafíos, ha logrado reinventarse, especialmente en su rol con los New York Knicks. Este artículo explora cómo Towns ha superado sus estigmas defensivos y de creación de juego, emergiendo como una pieza fundamental y versátil, culminando en un rendimiento excepcional y sorprendente.

Karl-Anthony Towns siempre ha cargado con una gran presión durante su carrera. El peso de haber sido la primera selección del Draft, las comparaciones iniciales con figuras como Anthony Davis y Joel Embiid, y la inestabilidad de la dirección y el cuerpo técnico en los Minnesota Timberwolves durante la década pasada, marcaron sus inicios. A esto se sumó la exposición de su carácter por parte de Jimmy Butler, su compañero de equipo, y la devastadora pérdida de su madre y otros siete familiares en un año durante la pandemia. Además, se impuso a sí mismo la etiqueta de ser el "mejor pívot lanzador de la historia".

Todas estas experiencias, tanto en el ámbito deportivo como personal, parecían la receta perfecta para que, diez años después de su debut en la NBA, Towns se hubiera convertido en un "juguete roto". Afortunadamente, no ha sido así.

En su presentación como jugador de los New York Knicks, tras una de las mayores operaciones financieras en la historia de la liga, Leon Rose enumeró las cualidades de Towns con palabras que sonaban casi preestablecidas: "KAT aporta habilidades únicas al juego. Posee una combinación de creación de juego, tiro, rebote y defensa que, junto con su tamaño, le permite competir a un nivel que es raro en esta liga". Este análisis contenía varias verdades a medias, especialmente en lo que respecta a su capacidad de creación y su desempeño defensivo.

El aspecto defensivo siempre ha sido su principal debilidad, sobre todo si se consideran los nombres (ya mencionados) con los que se le comparaba al inicio de su carrera. Towns siempre fue un defensor propenso a lapsos de concentración en el lado débil, poco riguroso al salir a puntear y tendente a cometer faltas de manera casi absurda. Los últimos años, compartiendo la pintura con Rudy Gobert y algunos defensores exteriores destacados en Minnesota, le ayudaron a utilizar su tamaño para disimular sus deficiencias. Sin embargo, involucrarlo en un pick-and-roll, especialmente si el defensor inicial era Jalen Brunson, se convirtió en el punto débil de los Knicks desde su llegada.

Respecto a la creación de juego, el pívot siempre ha disfrutado involucrando a sus compañeros desde el poste. Sin embargo, esto no impedía que se le describiera como un pasador errático, que se deleitaba demasiado en el gesto y que a menudo enviaba el balón sin la tensión adecuada, especialmente en las penetraciones. De ahí que su relación de asistencias/pérdidas siempre haya sido un problema para sus equipos.

De hecho, salvo en su primer periodo bajo la dirección de Tom Thibodeau en Nueva York, los Knicks no habían explorado demasiado esa faceta de su juego, ya que siempre prefirieron que la creación partiera de sus jugadores exteriores.

El Elemento Vital de Cada Estrategia

Estas limitaciones no impidieron, por supuesto, que llevara al equipo del Madison Square Garden a un nivel superior en ataque. La incorporación de Jalen Brunson ya representó un avance significativo para un equipo que dejó de depender exclusivamente de su defensa para alcanzar cifras de élite en eficiencia ofensiva. Sumar a KAT ha potenciado aún más el sistema de los Knicks, que acumulan dos temporadas con una puntuación cuatro puntos por encima del promedio de la liga por cada cien posesiones. Este es el segundo mejor registro en la historia de la franquicia.

El año bajo la dirección de Mike Brown ha sido particularmente difícil para Towns, siendo el más afectado por los diferentes experimentos que el entrenador ha introducido desde que reemplazó a Thibs. El balón apenas pasaba por sus manos y, cuando lo hacía, la mayoría de las veces se sentía forzado. Posesiones en el poste sin más plan que intentar una jugada heroica contra la zona, penetraciones que no formaban parte del flujo del juego, circulaciones que ni siquiera lo incluían, y hasta 30 partidos con 12 tiros o menos, lo que resultó en su temporada con menos intentos al aro y la menor eficiencia en el tiro desde su año de novato.

Desde diciembre, parecía que entrenador y jugador se daban por vencidos en la búsqueda de una solución. "Sinceramente, no sé cuál es mi rol", declaró KAT en octubre, palabras que se repetirían de manera similar en marzo. Aun así, Towns siguió siendo crucial en el esquema ofensivo de los Knicks como un facilitador para el resto del equipo. Las virtudes elogiadas por Rose, aunque solo fueran como señuelo y en teoría, funcionaron para que cada compañero disfrutara de más espacio y tiempo en ataque. De esta manera, los Knicks han superado a sus rivales por 7 puntos cada cien posesiones con el jugador dominicano en la cancha.

Y si algo ha demostrado KAT a lo largo de su trayectoria, es su habilidad para superar la adversidad y encontrar la forma de contribuir desde el contexto en el que se encuentra en cada momento. No hubiera sido tan sencillo impulsar a Anthony Edwards a la cabeza del proyecto tan rápidamente si no fuera por su capacidad para dar un paso al lado. En su primera temporada en Nueva York, comenzó como la principal figura para luego volver a ser el "sidecar" de Brunson una vez que este recuperó su mejor forma. Y en la temporada actual, ante la escasez de balones que le ofrecía el sistema, se ha esforzado para protagonizar la mejor temporada reboteadora de su carrera, con 13,8 capturas por partido.

Cuando se Consideraba un Capítulo Cerrado

En vista de esta situación, ¿debemos aplaudir la decisión de Mike Brown de confiarle las riendas de la creación, o criticar la tardanza en liberar lo que se está revelando como un arma devastadora? Towns prefirió la primera opción. "Ha hecho un excelente trabajo ajustando al equipo para darnos la mejor oportunidad de ganar. La posición en la que nos encontramos ahora se debe a su audacia y a la confianza para modificar lo que estábamos haciendo y colocarnos en una situación más favorable", declaró el pívot después del partido que lo cambió todo.

Con la primera ronda 2-1 en contra frente a los Atlanta Hawks, Brown optó por poner el balón en manos de KAT en la cabecera del ataque para que fuera él quien tomara las decisiones como distribuidor. El resultado fue inmediato, con 10 asistencias en una ofensiva arrolladora que llevó a los Knicks a un ritmo de 130 puntos por cada cien posesiones. Como si lo hubieran practicado durante meses, los exteriores neoyorquinos se movían entre cortes, puertas atrás y bloqueos indirectos que Towns encontraba con suma facilidad para desatascar un ataque que esperaba ser despertado. Desde entonces, los Knicks han acumulado 12 victorias consecutivas (incluyendo barridas a los Sixers y Cavaliers) con el mejor diferencial de puntos en la historia de los playoffs (+281 en 15 partidos).

Todo esto, sin tener nuevamente problemas en que sean otros quienes realicen la mayoría de los lanzamientos y tirando solo 3,1 triples por encuentro (con un 46% de acierto, eso sí).

Lo que queda claro es que, durante esta racha, como si volver a sentirse importante fuera un alivio para los demás aspectos de su juego, Towns ha mostrado su mejor versión defensiva, posiblemente de toda su trayectoria. Destacó en el primer partido de las finales, donde limitó a Victor Wembanyama a 2 de 14 en tiros de campo, además de provocarle 4 pérdidas, actuando como su defensor principal. Se mostró físico sin excederse en faltas, sin caer en fintas, manteniendo la posición tanto lejos como cerca del aro, contribuyendo en las ayudas y cerrando el rebote con intensidad.

Ver a Towns sobresalir con una disciplina defensiva impecable ante quien quizás sea el mejor jugador del planeta era algo que nunca creímos presenciar. Pero es necesario reconocerlo. Al igual que el liderazgo y la constancia con la que ha mantenido a los Knicks en el partido a través de la anotación y el rebote, esperando que Brunson finalmente hiciera acto de presencia.

Al finalizar el encuentro, el dominicano rememoró a su madre, expresando que había sentido su presencia durante todo el día y que se había sentido de nuevo como un niño disfrutando en la cancha. Ya sea por providencia divina o por mérito propio, Towns ha alcanzado la cima cuando menos se esperaba y de la forma más inesperada. No será porque no nos haya recordado una y otra vez que perder la esperanza nunca fue una opción.