Un estudio reciente revela que el 23% de los adolescentes dominicanos que usan internet ha sido víctima de alguna forma de violencia sexual digital en el último año, la cifra más alta entre 15 países. La investigación, realizada por Unicef, ECPAT International e Interpol, destaca que la mayoría de los agresores son conocidos por las víctimas y que existe un alto subregistro de denuncias, lo que subraya la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección.
En Santo Domingo, una de cada cuatro personas jóvenes que utiliza internet en República Dominicana experimentó alguna manifestación de agresión sexual mediada por la tecnología durante el último año. Esta conclusión proviene del estudio "Disrupting Harm", elaborado por Unicef, ECPAT International e Interpol, y divulgado por EFE.
La investigación calcula que el 23% de los usuarios de internet con edades entre 12 y 17 años, lo que representa aproximadamente 272,000 adolescentes en todo el territorio nacional, estuvo expuesto a alguna modalidad de explotación o abuso sexual facilitado por la tecnología en los últimos doce meses. Este porcentaje constituye la mayor prevalencia registrada entre los quince países donde se ha evaluado este fenómeno.
La mayoría de los agresores eran conocidos
Uno de los hallazgos principales del estudio es que, en el 68% de los incidentes, la persona agresora era alguien conocido por el adolescente, ya fuese un familiar, amigo, conocido o pareja sentimental.
“Detrás de estas estadísticas hay niños, niñas y adolescentes cuya confianza fue quebrantada. No podemos asignarles la obligación de salvaguardarse en un entorno que debe ser seguro por diseño”, afirmó Carlos Carrera, representante de Unicef en República Dominicana, durante la presentación del informe.
La investigación, que contó con la participación de entidades nacionales, también revela un nivel significativo de subregistro: menos del 1% de los casos fue reportado a las autoridades. Para Unicef, este resultado pone de manifiesto la urgencia de potenciar los sistemas de denuncia y las capacidades institucionales para atender, investigar y dar una respuesta adecuada a estas situaciones.
Solicitudes de imágenes, amenazas y contenido sexual
Entre las principales formas de violencia identificadas se encuentran la exposición a material sexual no deseado, las peticiones de contenido sexual, las ofertas de dinero o regalos a cambio de imágenes, las intimidaciones y la difusión no autorizada de contenido íntimo.
El progreso de la inteligencia artificial también se perfila como una nueva amenaza. El 4% de los adolescentes encuestados indicó que alguien había empleado esta tecnología para generar imágenes o videos sexuales falsos de ellos. Esta modalidad presenta nuevos retos para la protección de niños, niñas y adolescentes, especialmente ante la facilidad con que pueden manipularse imágenes y producir contenidos falsificados.
WhatsApp, Facebook e Instagram figuraron entre las plataformas más mencionadas por los adolescentes, aunque también se documentaron casos vinculados con plataformas de videojuegos.
La violencia digital también tiene consecuencias fuera de internet
El estudio advierte que la violencia sexual impulsada por la tecnología no se limita necesariamente al ámbito virtual. Internet puede ser empleado para iniciar, facilitar o prolongar situaciones de abuso que, posteriormente, se extienden al plano físico.
Las vivencias recopiladas durante la investigación estuvieron acompañadas, en numerosos casos, de sensaciones de miedo, vergüenza, confusión y aislamiento. Además, los adolescentes que habían experimentado estas formas de violencia mostraban mayores probabilidades de enfrentar problemas de salud mental, incluyendo ansiedad, autolesiones y pensamientos o conductas suicidas.
Otro dato que inquieta a los investigadores es que uno de cada tres adolescentes afectados no compartió lo ocurrido con nadie.
El riesgo afecta a adolescentes de distintas edades y zonas
La investigación indica que el peligro está presente tanto en áreas rurales como urbanas y que los adolescentes de entre 12 y 15 años afrontan niveles de exposición similares a los registrados entre quienes tienen de 15 a 17 años. El fenómeno tampoco afecta únicamente a las adolescentes: la mitad de las víctimas identificadas son niños.
Los resultados, por lo tanto, señalan un problema que atraviesa diferentes edades, territorios y perfiles de adolescentes, y que exige una respuesta integral.
Un llamado a fortalecer la protección
Unicef considera que la magnitud del problema demuestra que la respuesta no puede restringirse al ámbito tecnológico o legislativo. El organismo plantea la necesidad de establecer protocolos de actuación, sistemas de denuncia accesibles, servicios especializados de atención y personal capacitado para asistir a las víctimas, además de reforzar la coordinación entre las instituciones encargadas de la protección de niños, niñas y adolescentes.
Los resultados del estudio sitúan la violencia sexual mediada por la tecnología como uno de los desafíos emergentes para la protección de la niñez y adolescencia en República Dominicana, en un contexto en el que el acceso a internet y a las plataformas digitales forma parte cada vez más de la vida diaria de los menores.