Omar Fernández Cuestiona la Eficacia de la Inversión Educativa Tras Años del 4% del PIB

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El senador Omar Fernández ha puesto en tela de juicio los resultados de las pruebas PISA, a pesar de que la República Dominicana ha destinado el 4% del PIB a la educación durante más de una década. Fernández enfatiza la necesidad de reorientar el debate hacia la efectividad de estos recursos, en lugar de solo enfocarse en la cantidad invertida. Los bajos rendimientos estudiantiles, según el legislador, exigen una revisión profunda de las estrategias educativas actuales.

Elmer Féliz informa que el senador por el Distrito Nacional, Omar Fernández, ha expresado inquietud por los puntajes obtenidos por la nación en las evaluaciones PISA. Él argumenta que, tras más de diez años de asignar el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) a la enseñanza, la discusión debería enfocarse no solo en la cantidad de dinero invertido, sino en la eficiencia con la que se están utilizando dichos fondos.

Mediante una grabación divulgada en su perfil de Instagram, Fernández calificó de alarmantes los puntajes de los alumnos dominicanos de 15 años en las pruebas internacionales. Sostuvo que estos datos revelan una realidad educativa que no puede ser ignorada. Conforme a la información citada por el congresista, de cada cien estudiantes dominicanos evaluados, solo nueve alcanzan el nivel mínimo de aptitud en matemáticas, mientras que en comprensión lectora lo consiguen 23 y en ciencias 26.

Para Fernández, estos resultados exigen una revisión de las políticas implementadas durante los años en que el país ha dedicado el 4% del PIB a la educación. “Entonces, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿el problema sigue siendo cuánto dinero asignamos o cómo lo estamos asignando?”, inquirió.

El senador mencionó como ejemplo a El Salvador, un país que, a pesar de tener una economía de menor tamaño que la dominicana, registra mejores puntuaciones que República Dominicana en matemáticas, lectura y ciencias. Fernández aclaró que esta comparación no implica que El Salvador haya solucionado sus desafíos educativos, sino que sirve para demostrar que una mayor disponibilidad de fondos económicos no asegura automáticamente mejores logros académicos. “Lo que esto significa es que poseer más recursos por sí solo no garantiza mejores resultados. Y esa es la enseñanza que debemos asimilar”, afirmó.

Cambiar la forma de enseñar

Fernández opina que República Dominicana debería explorar nuevos modelos pedagógicos y ajustar la enseñanza a las exigencias contemporáneas, en lugar de mantener tácticas que no han producido los desenlaces esperados. Entre las áreas que identificó como prioritarias se encuentra la capacitación y evaluación de los formadores, considerando que los maestros son actores fundamentales en la transferencia de conocimientos a los alumnos.

También propuso integrar de manera efectiva la tecnología y la inteligencia artificial en el proceso de aprendizaje, así como investigar modelos que permitan adaptar la instrucción al ritmo y las necesidades particulares de cada estudiante. Como ilustración, mencionó Alpha School, un esquema educativo que emplea herramientas tecnológicas y aprendizaje personalizado como parte de su método. El legislador sugirió, además, prestar mayor atención a la educación dual, a través de un sistema que permita a los jóvenes combinar la formación en las aulas con experiencias prácticas en empresas. A su juicio, esta modalidad podría ayudar a que los alumnos desarrollen desde temprano destrezas y conocimientos relacionados con las demandas del mercado laboral.

El reto después del 4 %

Para Fernández, la asignación del 4% del PIB constituyó un avance significativo para el sistema educativo dominicano, pero los resultados actuales obligan a iniciar un debate sobre la eficacia y el impacto de esa inversión. “No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar desenlaces distintos”, aseveró.

Su planteamiento reubica en el centro de la discusión educativa la conexión entre inversión, calidad del aprendizaje y resultados, en una nación que durante años ha incrementado los fondos destinados al sector sin que esto se traduzca necesariamente en una mejora equivalente en las capacidades de los estudiantes. “El 4% fue, sin duda, un paso importante, pero ahora el desafío no es solo invertir más, es educar mejor”, concluyó Fernández. Para el senador, la medida definitiva del éxito educativo no debería ser la cantidad de dinero que el Estado destina al sistema, sino cuánto aprende cada niño.