El presidente Donald Trump reconoció que una baja significativa en el costo del crudo no se materializará antes de las elecciones legislativas de noviembre. Esta declaración ocurre mientras el precio del barril de Brent supera nuevamente los 100 dólares, en un contexto de tensiones prolongadas con Irán y preocupaciones por el impacto en la economía y la inflación.
WASHINGTON .– El presidente Donald Trump reconoció el miércoles que es poco probable que los costos del petróleo disminuyan considerablemente hasta después de los comicios legislativos de noviembre. Esto sucede en un momento en que el crudo Brent nuevamente excedió los 100 dólares por barril.
Trump afirmó que los precios comenzarán a reducirse una vez que finalicen las votaciones y conectó esta predicción con una posible resolución del conflicto con Irán, una confrontación que ya lleva siete meses. “Justo después de las elecciones, los precios del petróleo van a caer”, declaró el mandatario a los periodistas, aunque admitió que la bajada podría demorar más de lo esperado.
Esta aseveración llega en un instante políticamente sensible para la administración estadounidense, dada la repercusión que el incremento de los combustibles tiene en los consumidores y la inflación, a menos de dos meses de las elecciones de medio mandato. El petróleo Brent alcanzó el miércoles los 101.55 dólares por barril y cerró en 101.21 dólares, impulsado por el aumento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz.
Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas global pasaba por esa ruta, por lo que las interrupciones en el flujo han intensificado la preocupación sobre el suministro energético internacional. El encarecimiento del crudo también empieza a repercutir en otros combustibles. La Administración de Información Energética de Estados Unidos elevó su pronóstico del precio medio del diésel para 2027 a 4.40 dólares por galón, en comparación con los 4.07 dólares estimados previamente, debido a las restricciones de suministro y los bajos inventarios.
Para Trump, la expectativa es que una eventual resolución del conflicto permita que el mercado energético recupere la estabilidad después de las elecciones. Sin embargo, el vicepresidente JD Vance evitó pronosticar cuándo podría terminar la guerra y señaló que el desenlace dependerá de las acciones de Irán. Mientras tanto, el aumento de los combustibles añade presión a la economía estadounidense y sitúa los precios de la energía entre los asuntos que podrían influir en el comportamiento de los votantes en noviembre.