Los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max de Apple integran una cámara principal con apertura variable, una característica que ya se había anticipado. Esta tecnología, aunque no es pionera en el mercado móvil, promete mejorar las opciones creativas de los usuarios, especialmente en retratos y condiciones de iluminación diversas. La clave estará en cómo Apple gestione esta función, ya sea de forma automática o manual.
Ming-Chi Kuo, un analista de la cadena de suministro con buena reputación, predijo en diciembre de 2024 que Apple estaba desarrollando una cámara con apertura variable para sus iPhone 18 Pro. Esta predicción se ha confirmado recientemente. Los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max son los primeros dispositivos de Apple en incorporar una cámara principal con apertura variable, aunque esta característica ya ha sido implementada por otros fabricantes en el pasado. Samsung introdujo su sistema de apertura dual en sus Galaxy S9 y S9+ en febrero de 2018, hace ocho años. Por su parte, Xiaomi implementó en su 14 Ultra, lanzado en 2024, una solución de apertura variable más avanzada, ofreciendo un rango continuo entre aproximadamente f/1.63 y f/4.0. Apple ha tardado en integrar esta tecnología en sus móviles, pero finalmente ha llegado.
Antes de profundizar, es útil repasar brevemente el concepto de apertura variable en una cámara. El diafragma es el mecanismo que controla la cantidad de luz que incide sobre la superficie del sensor. Se mide en números f; por ejemplo, una cámara con una apertura f/1.8 permite el paso de más luz que una con apertura f/4.0. Cuanto mayor es el número f, menor es la cantidad de luz que pasa. La mayoría de las cámaras de smartphones tienen una apertura fija, con solo algunas excepciones, como los modelos mencionados, que ofrecen una o varias cámaras con apertura variable.
La cámara principal de los iPhone 18 Pro y Pro Max cuenta con un sensor de 48 megapíxeles y, lo más relevante para este análisis, un diafragma físico de apertura variable. Este diafragma está compuesto por seis láminas cortadas por láser y fabricadas con un compuesto polimérico, que, según Apple, son más delgadas que un cabello humano. Durante la presentación, la compañía confirmó que la apertura se ajusta automáticamente según las condiciones de disparo. Esta es la teoría, pero lo fundamental para los usuarios es el impacto de esta prestación en la experiencia fotográfica y las opciones creativas que ofrecerá.
El atractivo de una cámara con apertura variable no se limita únicamente a capturar fotos con más luz. Un diafragma físico y variable no solo controla la cantidad de luz que recibe el sensor, sino que también determina la profundidad de campo, es decir, la región de la escena que permanecerá enfocada. Un diafragma muy abierto, con un número f pequeño, mantendrá enfocada una porción más reducida de la imagen en comparación con un diafragma más cerrado, con un número f mayor. Naturalmente, un diafragma más abierto permitirá que el sensor reciba más luz. Esta función es particularmente útil en retratos, ya que permite controlar el 'bokeh' o desenfoque del fondo. Aunque aún no se conocen los detalles precisos sobre cómo se podrá controlar este parámetro en los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max, se espera que el software de la cámara facilite su uso.
La capacidad de cerrar el diafragma también es muy práctica al tomar fotografías en entornos con mucha luz, donde es necesario mantener velocidades de obturación adecuadas sin sobreexponer la imagen. Esta tecnología también beneficia la grabación de vídeo, ya que manipular físicamente la apertura permite adaptar la exposición de forma óptica y mantener una velocidad de obturación constante. Esta posibilidad puede ser crucial al moverse entre zonas oscuras e iluminadas. Sin embargo, es importante destacar que Apple ha confirmado durante la presentación que el diafragma funcionará de forma automática, lo que podría limitar las decisiones creativas del usuario. El impacto real de esta automatización está por verse.
Tener una apertura variable no garantiza por sí solo un salto espectacular en la calidad de imagen. Su utilidad dependerá en gran medida del rango de aperturas implementado por Apple, de cómo gestione automáticamente el diafragma y de su integración con el procesamiento computacional.