España ha experimentado un notable incremento en el número de personas con patrimonios superiores a 30 millones de euros desde 2013, según datos de la Agencia Tributaria. Este crecimiento contrasta con una reducción en el total de contribuyentes que pagan el Impuesto de Patrimonio, un fenómeno que refleja una creciente concentración de riqueza en el país. Este escenario plantea interrogantes sobre la equidad tributaria y la distribución de la riqueza.
En España, se observa una dualidad en la situación económica: por un lado, se ha duplicado el número de contribuyentes con un patrimonio superior a 30 millones de euros desde 2013; por otro, se ha reducido la cantidad de personas que tributan en el Impuesto de Patrimonio, según los datos de 2024 de la Agencia Tributaria. Este patrón, donde aumenta la riqueza concentrada en pocas manos mientras disminuye la base tributaria de los patrimonios más altos, no es exclusivo de España, sino que se enmarca en un fenómeno global de concentración de riqueza.
En un periodo de once años, el número de grandes fortunas en España se ha duplicado. En 2013, había 471 personas con un patrimonio declarado por encima de los 30 millones de euros. Para 2024, este grupo ha crecido hasta alcanzar las 1.023 personas. La trayectoria de crecimiento ha sido constante a lo largo de la última década: 508 contribuyentes en 2014, 549 en 2015 y 611 en 2017. Solo se registró un leve descenso en 2018, con 608 casos. Tras la pandemia de 2020, la cifra se aceleró, registrando 831 millonarios con más de 30 millones en 2021, 852 en 2022 y 865 en 2023. El incremento más significativo ocurrió en 2024, con la adición de 158 nuevos contribuyentes en el rango de patrimonios superiores a 30 millones de euros.
La suma del patrimonio total declarado por estos contribuyentes de alto nivel también creció, alcanzando los 986.985 millones de euros, lo que representa un aumento del 5,7% respecto a 2023. Sin embargo, el número total de declarantes obligados a tributar por el Impuesto de Patrimonio disminuyó a 227.424 contribuyentes, un 0,5% menos que en 2023. Esto significa que, aunque hay menos millonarios tributando por este impuesto, aquellos que sí lo hacen han visto un incremento promedio de su patrimonio del 6,4% en comparación con los datos de 2023.
El Impuesto de Patrimonio tiene una historia particular en España. Fue eliminado en 2008 y reintroducido temporalmente en 2011 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde entonces, ni los Gobiernos de Mariano Rajoy ni de Pedro Sánchez lo han suprimido. Durante años, algunas comunidades autónomas, como Madrid, aplicaron bonificaciones del 100%, lo que eximía a las grandes fortunas de la capital de pagar este impuesto. Sin embargo, esta situación cambió en 2022 con la creación del Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas, que grava a quienes poseen más de tres millones de euros y solo se aplica si el Impuesto sobre el Patrimonio autonómico no ha sido abonado. Esta medida llevó a Madrid y Andalucía a restablecer sus propios tributos para retener la recaudación. Antes de este cambio, solo un 27,6% de las grandes fortunas pagaba alguna cantidad; actualmente, la mayoría lo hace.
El otro aspecto relevante es la recaudación estatal. En 2024, Hacienda ingresó 2.153,7 millones de euros por este impuesto, lo que supone un aumento del 9,3% respecto al año anterior y la cifra más alta registrada. Tras la implementación del Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas, Madrid, que no había recaudado nada por Patrimonio en 2022, ingresó casi 643 millones en 2024. Andalucía siguió un camino similar, pasando de cero a 38,7 millones de euros. Ambas regiones optaron por cobrar directamente estos impuestos que, de no hacerlo, habrían sido recaudados por el Estado.