El rey Carlos III ha iniciado su primera visita oficial a Bahamas como monarca, marcando el comienzo de una gira caribeña enfocada en la juventud, el medioambiente y la cultura. Esta visita, que se extiende hasta principios de noviembre, trae a la memoria el histórico momento de la independencia del país en 1973, un evento que el entonces príncipe Carlos presenció. Sin embargo, el viaje se desarrolla en un contexto donde las peticiones de reparaciones por la esclavitud son un tema recurrente.
Su Majestad Carlos III ha comenzado en Nasáu su primer viaje a Bahamas en calidad de soberano, dando inicio a una expedición por el Caribe que se prolongará hasta el 4 de noviembre. La agenda real se concentra en la juventud, la protección del entorno natural y las manifestaciones culturales, aunque las solicitudes de compensación por la esclavitud son un tema subyacente durante su estancia.
Su presencia rememora un acontecimiento trascendental para la nación caribeña: su declaración de autonomía del Reino Unido, efectuada el 10 de julio de 1973. Bahamas, que fue una colonia británica, mantiene a Carlos III como su jefe de Estado, al igual que Antigua y Barbuda, país que será sede del encuentro de jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones entre el 1 y el 4 de noviembre. En Guyana, que es una república, el monarca realizará una visita de Estado.
Al llegar, Carlos III saludó a la gobernadora general de Bahamas, Cynthia Pratt; al primer ministro, Philip Davis; al ministro de Asuntos Exteriores, Fred Mitchell; y a altos funcionarios de la Policía y la Real Fuerza de Defensa de Bahamas.
El jefe de la diplomacia bahameña declaró ante los medios de comunicación locales, antes de la llegada del monarca, que el país se esfuerza por presentar su mejor cara. «El evento estará correctamente organizado; al tratarse de una figura de relevancia internacional, es imprescindible aplicar las medidas de seguridad adecuadas para asegurar que el país permanezca seguro durante la visita», aseveró.
La visita de Carlos III a la isla de Nueva Providencia ha generado interrupciones temporales en el tráfico, la clausura de centros educativos públicos y la suspensión de actividades en algunos negocios.