Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) irrumpieron en un evento de dominó en Canóvanas, Puerto Rico, pidiendo identificaciones a individuos con acento dominicano. La organización Proyecto Integración Comunitaria de San Isidro (PICSI) denunció la operación, destacando la llegada de una docena de vehículos no identificados y la naturaleza de la intervención. Este incidente subraya la creciente preocupación por las prácticas de las autoridades migratorias en la isla.
Personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo un campeonato de dominó en el municipio de Canóvanas, Puerto Rico, donde pidieron documentos de identificación a individuos con acento dominicano, conforme a una denuncia del Proyecto Integración Comunitaria de San Isidro (PICSI). La entidad reportó que los oficiales llegaron en una caravana de doce automóviles sin distintivos al establecimiento conocido como La Reja, situado en Villa Hugo, lugar donde se desarrollaba la actividad social con asistentes de los sectores Villa Hugo y Valle Hill.
La abogada de PICSI, Nicole Díaz, detalló que los oficiales descendieron de los vehículos con armamento pesado y empezaron a solicitar identificaciones a las personas que estaban sentadas en las mesas.
“Era obvio que estaban discriminando a las personas de tez más oscura y con un tono de voz extranjero, ya que a ellos les solicitaron identificación”, manifestó Díaz. La representante de la organización indicó que, previo a la llegada de los oficiales, los residentes habían alertado sobre la presencia de las autoridades migratorias en calles cercanas y sobre la supuesta detención de un vecino. Asimismo, afirmó que algunos de los agentes habían participado en operaciones que calificó de violentas en los barrios Obrero, Villa Palmeras y Capetillo.
Díaz sostuvo que las operaciones migratorias han incrementado la vulnerabilidad de las familias inmigrantes y han provocado miedo entre los residentes que afrontan el riesgo de perder sus empleos, ser separados de sus seres queridos o ser enviados a naciones que no conocen. También cuestionó las acciones de las autoridades migratorias, al denunciar supuestos incumplimientos de garantías y protecciones reconocidas a personas extranjeras. Según explicó, esta situación obstaculiza la participación de las comunidades en actividades organizadas para exigir soluciones a problemas relacionados con el acceso al agua potable, la vivienda, los servicios de salud y los espacios recreativos.
En otra operación llevada a cabo en Barrio Obrero, Santurce, agentes de ICE tuvieron un altercado verbal con miembros de la Colectiva Feminista, quienes acudieron en defensa de la comunidad inmigrante. Durante esa intervención, se observó a los oficiales amenazar a los manifestantes con dispositivos de descarga eléctrica y gas pimienta.
Ante las quejas, el comisionado residente de Puerto Rico en Washington, Pablo José Hernández Rivera, solicitó que las autoridades federales realicen sus operativos sin violencia y respetando los derechos humanos. “Me solidarizo con la comunidad inmigrante frente a las redadas de ICE. Las leyes migratorias pueden y deben aplicarse sin violencia, con empatía y respeto a los derechos humanos”, expresó el funcionario.
Hernández Rivera señaló que ha pedido explicaciones a las autoridades federales sobre las intervenciones migratorias realizadas en Puerto Rico, a través de comunicaciones oficiales y audiencias públicas. Por su parte, PICSI afirmó que seguirá desarrollando actividades comunitarias y ofreciendo lugares de encuentro para las familias inmigrantes, a pesar de las dificultades que, según denunció, generan estas operaciones.