Cuba se encuentra en un proceso de recuperación energética luego de experimentar su segundo apagón nacional en una semana y el cuarto en lo que va del año. El Ministerio de Energía y Minas ha informado sobre la reincorporación de varias centrales térmicas, buscando enlazar nuevamente el Sistema Electroenergético Nacional. La situación se agrava por la crítica condición de la infraestructura y la escasez de combustible.
Cuba está restaurando lentamente su servicio de electricidad, transcurridas más de veinticuatro horas desde el inicio del segundo corte de energía a nivel nacional de esta semana y el cuarto en 2026. Este proceso se lleva a cabo con la puesta en marcha de varias de sus dieciséis plantas termoeléctricas, según comunicó el Ministerio de Energía y Minas (Minem) este sábado. Actualmente, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) se encuentra conectado desde la capital, La Habana, en el occidente, hasta Ciego de Ávila, en el centro, mediante un microsistema, tal como lo explicó Lázaro Guerra, director de Electricidad del Minem, a la televisión estatal.
Adicionalmente, el funcionario detalló que las centrales termoeléctricas de Santa Cruz, en el oeste, Nuevitas, en el centro-este, y las instalaciones de Energás Jaruco y Varadero, situadas en la región occidental, ya están contribuyendo con energía al SEN. El experto adelantó que en las próximas horas se espera la reincorporación de importantes plantas generadoras como la Carlos Manuel de Céspedes, ubicada en Cienfuegos, en el centro, la Antonio Guiteras, en el occidente, así como las de Felton y Renté, ambas en la zona oriental de la isla.
En la ciudad de La Habana, la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que el suministro de electricidad se ha restablecido solo para el 12,9 % de sus usuarios. Se ha dado prioridad a los circuitos donde se encuentran los hospitales, las infraestructuras de abastecimiento de agua y otros centros esenciales.
La reconexión del SEN implica la creación de microsistemas o “islas” que utilizan fuentes de arranque sencillo, como la solar, hidroeléctrica y motores de generación, para comenzar a producir energía. Posteriormente, estas se interconectan entre sí para llevar electricidad a pequeñas áreas regionales, que a su vez se enlazan para energizar las centrales térmicas y sincronizarlas con el SEN.
Durante este procedimiento, en ocasiones anteriores se recurría al soporte de motores de generación, que operan con diésel y fueloil, distribuidos por toda la nación, debido a su rápida puesta en marcha y a que no requieren electricidad. Sin embargo, la mayoría de estos equipos generadores están inactivos por falta de combustible, desde que en enero pasado el Gobierno de Estados Unidos impuso un cerco petrolero a la isla, prohibiendo la entrada de petróleo y sus derivados importados.
Cuba experimentó esta reciente “desconexión nacional” la víspera, y desde ese momento se activó el protocolo para reconectar el SEN. La interrupción se produjo por una falla en la línea de 220 kilovoltios que conecta las ciudades de Santa Clara y Sancti Spíritus, en el centro, lo que ocasionó “la división del SEN y la salida de varias unidades térmicas”, según explicó el Minem.
La interrupción previa del Sistema se registró el pasado lunes, y la recuperación se logró aproximadamente treinta y seis horas después, el miércoles, cuando todas las provincias quedaron nuevamente conectadas al SEN. La situación energética de la isla es crítica, con interrupciones prolongadas del servicio eléctrico que, en La Habana, pueden sumar hasta veinte horas diarias, y en las provincias, alcanzar hasta dos días consecutivos sin suministro.
Desde mediados de 2024, Cuba atraviesa una profunda crisis en este sector, con un historial de nueve apagones a nivel nacional y numerosos cortes parciales. El Gobierno de la isla ha reconocido que la situación del SEN es “crítica” y “extremadamente tensa”, influenciada tanto por el bloqueo petrolero estadounidense como por un sistema energético sumamente anticuado, con décadas de uso y un déficit crónico de inversiones.