En la década de 1980, el Acuario de Nueva Inglaterra en Boston albergó a Hoover, una foca común que asombró a visitantes y científicos por su inusual habilidad para 'hablar' inglés. Rescatada como cría, Hoover desarrolló un repertorio de palabras y frases que, según los expertos, representaban una imitación deliberada y un fascinante caso de aprendizaje vocal en mamíferos, llegando incluso a tener un distintivo acento de Maine.
Cuando uno visita un acuario, generalmente espera ver una diversidad de vida marina como peces, caballitos de mar, medusas, delfines o tiburones, y quizás, dependiendo de la instalación, algún pingüino. Sin embargo, quienes acudían en los años 80 al New England Aquarium de Boston, en Estados Unidos, buscaban algo diferente: una foca que hablaba inglés. Y no es una exageración; Hoover, el pinnípedo en cuestión, se comunicaba de una manera tan clara que su caso aún hoy intriga a los expertos, aunque su voz no fuera la más melodiosa. La idea de una foca parlanchina es inusual, pero precisamente por eso Hoover generó tanto interés en su momento y sigue siendo tema de reportajes 41 años después de su fallecimiento.
Para entender mejor esta historia, es fundamental presentar al protagonista. Hoover era una foca común macho (Phoca vitulina) que fue rescatada como cría por un pescador en las aguas del condado de Cumberland, en Maine, y pasó la mayor parte de su vida en el Acuario de Nueva Inglaterra. Su historia sería común si no fuera porque alrededor de 1976, cuando tenía unos cinco años, el animal comenzó a hacer algo extraordinario: balbucear inglés.
¿Cómo fue esto posible? Para comprenderlo, hay que retroceder a mayo de 1971, cuando George Swallow, un pescador de Maine, tomó una decisión poco convencional: llevó a casa a una cría de foca. No fue un capricho; el animal había perdido a su madre, y Swallow decidió acogerla, alimentándola a mano, jugando con ella y cuidándola como si fuera una mascota. Incluso le dio el nombre de Hoover. El problema surgió a medida que la foca crecía y su necesidad de pescado aumentaba, lo que hizo inviable que continuara viviendo con la familia Swallow. Su destino fue el Acuario de Nueva Inglaterra, a donde llegó con tres meses de edad.
La vida de Hoover transcurrió de forma relativamente normal hasta mediados de los años 70. Cuando la foca tenía aproximadamente cinco años, los cuidadores del acuario notaron algo particular: emitía sonidos que se asemejaban al habla humana. Un grupo de psicolingüistas y expertos en biología del comportamiento recordaron en un artículo publicado en Current Biology en 2023 que "las vocalizaciones eran comunes sobre todo en la época de apareamiento y a menudo parecían destinadas a las hembras, lo que sugiere que podrían haber actuado como 'cantos de apareamiento', similares a los que producen los machos de foca común".
Esta observación es relevante porque el personal del acuario no enseñó a Hoover a hablar ni la entrenó para imitar sonidos. Se presume que el animal asimiló lo que aprendió sobre vocalización humana cuando era una cría y convivía con los Swallow. Algunas versiones sugieren que la familia ya la había escuchado 'hablar' antes de entregarla al acuario, pero los expertos suelen situar sus primeras 'palabras' alrededor de los cinco años, al alcanzar la madurez sexual.
¿Y qué decía exactamente? Eso es lo más sorprendente. Desde el propio acuario se recuerda que Hoover era capaz de pronunciar palabras como "hola", "vamos" u "oye", todo en inglés. El Guenther Speech Neuroscience Lab incluso señala que pronunciaba frases completas que probablemente escuchó en casa de los Swallow, como "Hoover get over here! Come on, come on". Y por si fuera poco, se dice que hablaba con acento de Maine.
Lo mejor es que no es necesario imaginarlo. Aunque no son particularmente nítidas, se conservan algunas grabaciones del parloteo de Hoover.
¿Realmente hablaba? A menudo, la mejor manera de escuchar algo es simplemente desear escucharlo. Esto nos ha llevado, por ejemplo, a identificar palabras como "mamá" en gruñidos de perros o maullidos de gatos. Sin embargo, en el caso de Hoover, Diandra Duengen y el resto de investigadores que firman el artículo de Current Biology creen que es diferente. No se trata de que la foca emitiera un sonido confuso que recordara a expresiones como "Hello there", "hurry", "hey, hey" o "come over here". No, todo indica que fue una imitación deliberada. Los expertos explican que "la percepción humana está tan afinada para encontrar patrones del habla que algunos animales pueden engañar a nuestro cerebro haciéndonos oír sonidos del habla donde no existe tal similitud". Añaden que "en el caso de Hoover hay pruebas sólidas de imitación del habla. Los espectogramas de sus sonidos muestran que sus vocalizaciones eran, de hecho, muy 'humanas', conteniendo las modulaciones de formantes típicas que usamos para producir vocales y consonantes".
Entonces, ¿se expresaba? La respuesta es compleja. Duengen y sus colegas señalan que hay análisis que sugieren que Hoover producía sonidos similares a las vocales del inglés, lo que lo convierte en un caso fascinante de "aprendizaje de la producción vocal del habla humana en un mamífero". También creen que la foca pudo utilizar esta habilidad como "cantos de apareamiento", algo que realizan otras focas macho. Lo que no se puede afirmar es que Hoover 'entendiera' lo que decía, algo que, en cualquier caso, no es necesario para la imitación del habla. Los expertos indican que "la comprensión o intención de significado no resultan relevantes para el aprendizaje de la producción vocal. Ni Hoover ni la mayoría del resto de animales que exhiben este aprendizaje parecen 'entender' la lengua hablada o el significado de las palabras. No obstante, la imitación vocal es impresionante en sí misma y representa un componente fundamental del habla".
Que Hoover no comenzara a producir sonidos hasta su madurez sexual, a pesar de que las palabras las aprendió teóricamente cuando era una cría, tampoco es excepcional. Algo similar ocurre con algunas aves con la misma capacidad.
¿Es solo una curiosidad? No. En su momento, Hoover apareció en 'Good Morning America' y fue objeto de reportajes en Reader's Digest o The New Yorker, entre otros muchos medios. Más allá de lo pintoresco de su caso, a los científicos les interesa por su potencial para comprender mejor el aprendizaje del habla. El aprendizaje de la producción vocal es poco común entre otros mamíferos y requiere de una serie de habilidades que solo se han observado en algunas aves y un reducido grupo de mamíferos. En ese selecto club, en el que no parecen entrar los simios, sí se encuentran las focas. En Current Biology se menciona que "Hoover impulsó una pequeña revolución científica en el estudio comparativo del aprendizaje vocal". Así se entiende que, a pesar de que la foca con acento de Maine falleció en 1985, su caso haya seguido inspirando a científicos ya bien entrado el siglo XXI.