El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha condicionado la implementación de un acuerdo de cooperación nuclear civil con Arabia Saudita a que el reino acepte los Acuerdos de Abraham y establezca lazos diplomáticos con Israel. Trump enfatizó que el pacto prohíbe el enriquecimiento de uranio y se destinará exclusivamente a fines pacíficos. Esta declaración surge poco después de la firma del 'Acuerdo 123' entre Washington y Riad, que facilita la transferencia de tecnología nuclear.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, comunicó este jueves que la activación del convenio de colaboración nuclear civil, rubricado con Arabia Saudita, estará supeditada a la adhesión del reino a los Acuerdos de Abraham y a la normalización de sus vínculos con Israel. Mediante un comunicado difundido en su plataforma Truth Social, el exmandatario aseguró que el pacto no autorizará el procesamiento de material nuclear y reiteró que el programa estará enfocado únicamente en aplicaciones civiles. "No habrá enriquecimiento de material", puntualizó, indicando que Estados Unidos no se opone al desarrollo de instalaciones nucleares con propósitos no bélicos.
Las afirmaciones de Trump surgieron horas después de que Washington y Riad firmaran un acuerdo de cooperación nuclear, conocido como "Acuerdo 123", que posibilitará la transferencia de tecnología estadounidense para el desarrollo del programa nuclear saudita. Este pacto tendrá una validez de tres décadas y requerirá la revisión del Congreso de Estados Unidos. El convenio fue suscrito por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro de Energía de Arabia Saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman.
Según fuentes oficiales estadounidenses, el acuerdo mantiene rigurosos estándares de seguridad y no proliferación, aunque no se han hecho públicos los mecanismos de verificación previstos. De acuerdo con datos divulgados por la agencia AP, el convenio no incluye el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), una herramienta que permite inspecciones más amplias para asegurar que el material nuclear no se utilice con propósitos militares. Esta característica lo diferencia del acuerdo firmado por Estados Unidos con Emiratos Árabes Unidos en 2009, considerado un modelo en el ámbito de la no proliferación.
Históricamente, Arabia Saudita ha rehusado limitar su capacidad para desarrollar el ciclo completo del combustible nuclear. En ocasiones anteriores, el príncipe heredero Mohammed bin Salman advirtió que el reino procuraría desarrollar armamento nuclear si Irán llegara a adquirir ese tipo de arsenal. El acuerdo se concreta en un escenario de creciente tensión en Oriente Medio, caracterizado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Hasta la fecha, Arabia Saudita no forma parte de los Acuerdos de Abraham, firmados desde 2020 por Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán para normalizar sus relaciones con Israel.