Ex-empleados de programas contra el VIH en Nepal recurren al trabajo sexual tras recortes de fondos de USAID

Internacionales
En Nepal, antiguos colaboradores de iniciativas de prevención del VIH, incluyendo personas transgénero, se han visto forzados a dedicarse al trabajo sexual para subsistir. Esta situación surge a raíz de la eliminación de sus empleos, causada por la reducción de la ayuda económica proveniente de Estados Unidos. La falta de oportunidades y la discriminación han dejado a muchos sin opciones, generando preocupación sobre el aumento de riesgos para la salud pública.

HETAUDA, Nepal.- Quienes anteriormente trabajaron en proyectos de prevención del VIH en Nepal afirman que se vieron obligados a buscar sustento en el trabajo sexual. Esta drástica medida llegó después de perder sus puestos laborales debido a los recortes en la financiación externa de los Estados Unidos. Entre los afectados se encuentran individuos transgénero que, durante años, se desempeñaron como consejeros, educadores comunitarios, auxiliares de salud y promotores de pruebas de detección del VIH entre grupos vulnerables. Tras quedarse sin empleo, varios reportaron que la discriminación por su identidad de género y la escasez de oportunidades laborales les dejaron pocas opciones para generar ingresos.

Una investigación realizada por The Associated Press calcula que aproximadamente 100 antiguos empleados LGBTQ+ de organizaciones humanitarias comenzaron a ejercer el trabajo sexual después de que las entidades para las que laboraban perdieran el respaldo financiero estadounidense. El medio de comunicación entrevistó a 15 de estos extrabajadores, quienes narraron haber enfrentado violencia, abusos y relaciones sexuales sin protección desde que iniciaron estos servicios para cubrir sus necesidades básicas.

Entre los testimonios se encuentra el de Rubi Lama, una mujer transgénero de 28 años que durante nueve años se dedicó a labores de prevención y acompañamiento a trabajadores sexuales. Lama explicó que buscó empleo por varios meses, pero se encontró con rechazo y acoso debido a su identidad de género. Ante la ausencia de ingresos, empezó a ofrecer servicios sexuales en una carretera de Hetauda.

Una de las organizaciones más impactadas es Blue Diamond Society, enfocada en la atención de minorías sexuales y de género, la cual recibía aproximadamente el 85 % de su presupuesto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida como USAID. La pérdida de estos recursos provocó la suspensión de servicios en 20 clínicas y el despido de 262 de sus 350 empleados, según representantes de la organización. La entidad también dejó de proporcionar medicamentos de profilaxis preexposición, conocidos como PrEP, a más de 1,200 usuarios y redujo las pruebas gratuitas de VIH y la distribución de preservativos y lubricantes. Estas medidas han generado inquietud entre especialistas y organizaciones comunitarias, ya que limitan el acceso de las poblaciones vulnerables a herramientas cruciales para prevenir nuevas infecciones.

Organizaciones humanitarias calculan que cerca de 35,000 personas perdieron sus empleos en Nepal como consecuencia de la disminución de los fondos estadounidenses. A nivel global, los recortes vinculados con el desmantelamiento de USAID habrían resultado en la eliminación de más de 281,000 puestos de trabajo, la mayoría ocupados por individuos fuera de los Estados Unidos.

Expertos en salud pública advierten que la interrupción de los programas podría incrementar los contagios de VIH entre trabajadores sexuales y miembros de la comunidad LGBTQ+. En Nepal, las campañas comunitarias, las pruebas de detección y los servicios preventivos habían contribuido a reducir aproximadamente un 76 % las nuevas infecciones entre 2010 y 2024.

Un informe de la Fundación para la Investigación del Sida, amfAR, indicó que los cambios en los programas financiados por Estados Unidos causaron el cierre de más de 1,700 centros de atención y la pérdida de unos 16,000 empleos en 46 países. El documento también señaló que los recursos destinados a la prevención del VIH disminuyeron un 51 % entre los años fiscales 2024 y 2025.

El Departamento de Estado estadounidense ha justificado los cambios argumentando que la asistencia exterior fue reorganizada para mejorar su eficiencia y promover una mayor contribución de otras naciones. Sin embargo, organizaciones comunitarias sostienen que restablecer los servicios requerirá tiempo y advierten que cada día sin programas de prevención incrementa el riesgo de nuevas infecciones y deja a cientos de trabajadores sin alternativas económicas.