El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha actualizado las cifras del brote de ébola, reportando un total de 1.405 fallecimientos y 3.200 infecciones confirmadas. La enfermedad, que se originó en el este del país, mantiene una letalidad cercana al 44%, con esfuerzos continuos para contener su propagación y atender a los afectados, mientras las comunidades locales enfrentan desafíos en la gestión de los entierros.
Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) informaron el lunes un aumento significativo en las estadísticas del brote de ébola, elevando a 1.405 el número de personas fallecidas y a 3.200 los casos diagnosticados. Este brote, que se inició en la región oriental del país el 15 de mayo, presenta una tasa de mortalidad del 43,9%, según el boletín más reciente del Ministerio de Comunicación y Medios congoleño, con datos actualizados hasta el 25 de julio.
Adicionalmente, 773 pacientes se encuentran bajo observación médica o ingresados en centros hospitalarios, y 571 individuos han logrado recuperarse de la infección. La labor de rastreo de contactos alcanza un 77,8% de efectividad. Hasta el momento, cinco provincias congoleñas han sido afectadas por esta epidemia de ébola: Ituri (identificada como el foco principal), Kivu del Norte, Kivu del Sur y Haut-Uele, todas ubicadas en el este, además de Tshopo, en la zona centro-norte. El ministerio enfatizó que “las capacidades de monitoreo y asistencia médica permanecen completamente operativas en las áreas impactadas”.
Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) destacó en sus plataformas digitales la relevancia de realizar sepelios “seguros y respetuosos” como medida fundamental para frenar la transmisión del virus. Asimismo, advirtió sobre la persistencia de obstáculos, como la “oposición” de algunas comunidades locales, que siguen llevando a cabo los ritos fúnebres antes de la llegada de los equipos de respuesta sanitaria.
Tras su declaración el 15 de mayo en Ituri, una provincia que colinda con Sudán del Sur y Uganda, la enfermedad también se extendió a este último país. Sin embargo, Uganda dio de alta el 16 de julio al último paciente hospitalizado por ébola, después de haber registrado un total de 20 contagios verificados, incluyendo 15 casos considerados importados desde la RDC, entre los cuales se produjeron dos decesos. Con esto, Uganda inició el conteo regresivo de 42 días sin nuevas infecciones, período necesario para poder declarar el fin de la epidemia en su territorio.
Esta epidemia corresponde a la variante de Bundibugyo, cuya letalidad oscila entre el 30% y el 50%, y para la cual no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS considera que el riesgo de expansión del brote en África subsahariana es “elevado”, mientras que a nivel global lo estima “bajo”.
Se trata de la tercera epidemia de ébola más grave en la historia documentada y la decimoséptima que ha afectado a la RDC. El actual brote se sitúa por debajo del que azotó África Occidental entre 2014 y 2016, que causó aproximadamente 11.000 fallecimientos y 28.000 contagios, y otro que impactó el este congoleño entre 2018 y 2020, resultando en 2.299 muertes y 3.481 casos.
El virus del Ébola se propaga mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, provocando una fiebre hemorrágica severa, vómitos, diarrea y hemorragias internas.