El gobierno italiano ha decidido suspender temporalmente el acuerdo Schengen con España, reintroduciendo los controles fronterizos. Esta determinación surge como respuesta directa a la afluencia masiva de migrantes hacia Ceuta, generando tensiones diplomáticas entre Madrid y Roma. La medida impactará los viajes aéreos y marítimos entre ambas naciones, exigiendo la verificación de documentos en puertos y aeropuertos italianos.
El gobierno de Italia comunicó este viernes la interrupción momentánea de la aplicación del espacio Schengen con España. Esta acción reinstaura los controles en las fronteras entre ambas naciones, motivada por la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma española de Ceuta, procedentes de Marruecos. La determinación ocurre en medio de una escalada de fricciones diplomáticas entre los gobiernos de Madrid y Roma, concernientes a la gestión de la crisis migratoria.
A pesar de que Italia no comparte una frontera terrestre con España, la medida afectará a quienes se trasladen entre los dos países por vía aérea o marítima. Esto implica que se volverán a efectuar verificaciones de identidad y documentación en los aeropuertos y puertos italianos. De igual forma, el Ministerio del Interior italiano informó haber pactado con Francia el fortalecimiento de la vigilancia en la frontera franco-italiana, con el fin de prevenir movimientos irregulares de migrantes hacia el territorio italiano.
Esta decisión se produce tras el ingreso descontrolado de decenas de miles de migrantes a Ceuta, un incidente que ha sobrepasado la capacidad de respuesta de las autoridades españolas y ha provocado un intenso debate sobre las políticas migratorias dentro de la Unión Europea. El gobierno italiano argumenta que la situación representa un riesgo para la seguridad de las fronteras exteriores del bloque.
En respuesta, el gobierno español rechazó la posición italiana y convocó al embajador de Italia en Madrid. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, acusó al ejecutivo italiano de actuar con falta de solidaridad y de avivar la confrontación política en torno a la inmigración. La crisis también ha llevado a Francia a intensificar los controles en su frontera con España, mientras las autoridades españolas y marroquíes mantienen la coordinación para gestionar el retorno de los migrantes y retomar el control de la situación en Ceuta.