Colombia: Aumenta a 273 el número de fallecidos por terremoto en medio de debate sobre la asistencia

Internacionales
El sismo de magnitud 7,4 que impactó a Colombia elevó la cifra de víctimas a 273, con 3.824 heridos y 377 desaparecidos, mientras un nuevo temblor sacudió la zona epicentral. La llegada de apoyo internacional se intensifica, aunque no exenta de controversia por los criterios de aceptación del gobierno, generando un debate público.

El movimiento telúrico de 7,4 grados de magnitud que afectó gran parte de Colombia el lunes, ha provocado la muerte de 273 personas, dejando 3.824 lesionados y 377 individuos sin localizar. Simultáneamente, un nuevo sismo impactó el área del epicentro este jueves, en un contexto donde la ayuda internacional se acrecienta, generando cierta discusión.

El informe más reciente, emitido este jueves por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), disminuye de 496 a 377 la cantidad de personas desaparecidas y establece que 40.753 familias resultaron perjudicadas, con 12.584 residencias totalmente destruidas y 74.873 con daños estructurales. Adicionalmente, se reportan 172 construcciones derrumbadas, 2.198 instituciones educativas y 216 centros de salud afectados.

Aunque los estragos se extienden por buena parte del territorio nacional, los departamentos de Valle del Cauca, Chocó, Risaralda y Caldas, ubicados en el occidente y centro-occidente colombiano, concentran las situaciones más críticas tras el terremoto, cuyo foco se localizó en San José del Palmar, Chocó. Para determinar la magnitud de la devastación, la UNGRD implementó una mesa geomática en colaboración con la NASA y la Carta Internacional del Espacio y Grandes Desastres, procesando 166 imágenes satelitales de alta resolución.

La asistencia internacional llega en medio de una controversia sobre los criterios gubernamentales para aprobar el ingreso de equipos foráneos especializados en búsqueda y rescate. Esto ocurre después de que una brigada del Ejército mexicano quedara, por el momento, fuera de las operaciones, a pesar de la vasta trayectoria de México en este tipo de emergencias.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, explicó este jueves que Colombia solicitó una certificación adicional para permitir la movilización del equipo militar que, según enfatizó, está debidamente certificado y ha participado en misiones de rescate en 98 naciones. Esta determinación contrasta con la aprobación otorgada a equipos especializados de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. No obstante, Colombia sí ha recibido soporte mexicano: los rescatistas de los Topos Aztecas arribaron el miércoles a Cali desde Venezuela, y México inició el envío de 58,5 toneladas de alimentos, agua, medicinas y otros suministros requeridos por las autoridades colombianas.

Frente a las interrogantes sobre si el gobierno de Abelardo de la Espriella estaría favoreciendo la ayuda de administraciones con afinidad política, el canciller colombiano, Omar Bula, afirmó que la asistencia se está aceptando “sin ninguna consideración política o ideológica”.

El Chocó, epicentro del sismo del lunes, experimentó un nuevo temblor este jueves, de magnitud 4,2, que forzó la interrupción temporal de algunas labores de los equipos de rescate. El movimiento tuvo su origen nuevamente en San José del Palmar y también fue percibido en los departamentos adyacentes de Valle del Cauca y Risaralda, sin que se hayan reportado nuevas víctimas o derrumbes.

En el Chocó, uno de los departamentos más empobrecidos de Colombia y con históricas deficiencias en infraestructura y servicios públicos, las autoridades comenzaron a transitar de la fase de búsqueda y rescate a la atención de los afectados y la evaluación de los daños. En el departamento se han confirmado 13 fallecimientos, nueve de ellos en Quibdó, la capital, donde las autoridades dieron por concluida la etapa de búsqueda, aunque la defensora del Pueblo, Iris Marín, advirtió que aún no existe un censo que permita determinar la cantidad real de damnificados y sus necesidades.

En San José del Palmar, un municipio de aproximadamente 5.800 residentes, alrededor de 400 viviendas resultaron afectadas y al menos 20 edificaciones colapsaron, aunque no hay registros de víctimas mortales.

Cali, la capital del Valle del Cauca, sigue siendo uno de los puntos más críticos debido a la magnitud de los derrumbes y la cifra de personas desaparecidas. Durante los primeros días, unos 700 rescatistas colombianos y medio centenar de extranjeros participaron en las operaciones, enfocadas especialmente en estructuras donde todavía hay posibilidades de encontrar sobrevivientes. La ciudad también se ha convertido en uno de los principales centros de recepción y distribución de ayuda y equipos de socorro, entre ellos los Topos Aztecas mexicanos.

En Risaralda, Pereira, la capital, y su localidad vecina Dosquebradas, se encuentran entre las ciudades más golpeadas. El aeropuerto internacional Matecaña, la principal terminal aérea del Eje Cafetero, mantiene suspendida su operación comercial debido a los daños provocados por el terremoto y solo admite vuelos estatales, de atención médica, búsqueda, rescate y asistencia humanitaria.

En Manizales, capital del departamento de Caldas, las autoridades continúan la revisión de residencias, edificios e infraestructuras para determinar qué inmuebles pueden seguir siendo habitados y cuáles representan un peligro para la población.

El Gobierno declaró inicialmente la situación de desastre nacional y, el miércoles, la emergencia económica, un mecanismo constitucional que permitirá adoptar medidas excepcionales y movilizar recursos para enfrentar los perjuicios. De la Espriella anunció la creación de un denominado “fondo milagro” para financiar la reconstrucción de hospitales, centros educativos, viviendas, carreteras y aeropuertos, además de preparar subsidios de alquiler para quienes perdieron sus hogares, ayudas para el pago de servicios básicos, alivios fiscales y financieros, y apoyo a comerciantes y pequeños empresarios afectados. Colombia también cumple este jueves el tercer día de los tres días de duelo nacional, iniciado el martes, por una tragedia que azotó al país apenas tres días después de que De la Espriella asumiera la Presidencia.