La directiva del Centro Kennedy en Washington ha votado nuevamente a favor de inscribir el nombre del presidente Donald Trump en la fachada del complejo artístico, desafiando una orden judicial previa. Esta decisión también contempla el cierre de la instalación por dos años para renovaciones importantes, una medida que había sido previamente bloqueada por un juez federal. La acción de la junta pone a prueba la resolución judicial que consideró injustificado el cierre prolongado del espacio cultural.
La junta directiva del Centro Kennedy, ubicado en Washington D.C., ha votado por segunda vez para inscribir el nombre del presidente Donald Trump en la fachada del establecimiento, además de cerrar la mayor parte del complejo artístico. Esta determinación contradice una orden judicial actualmente en vigor.
La directiva, cuyos miembros fueron seleccionados por el presidente republicano, aprobó la resolución de colocar en el edificio la inscripción: «Restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump». La decisión de la junta también incluye la clausura del inmueble por un periodo de dos años para llevar a cabo significativas obras de remodelación, una medida que un juez federal había impedido en marzo pasado.
Esta nueva resolución de la administración del centro artístico desafía directamente la sentencia judicial que calificó como infundado el cierre prolongado del espacio. Previamente, el 8 de julio, un tribunal federal de apelaciones de la capital había dictaminado que el nombre del presidente no podía aparecer en la fachada, argumentando que solo el Congreso posee la autoridad para efectuar tal modificación.
El 29 de mayo, un juez determinó que la junta directiva del Centro Kennedy, compuesta por individuos afines al presidente, carecía de la capacidad para alterar el nombre de la institución. El magistrado enfatizó que fue el Congreso quien estableció la denominación original del centro y, por ende, es el único ente con la potestad para modificarla.
El juez, quien otorgó un plazo de dos semanas para retirar el nombre de Trump, subrayó que la legislación que dio origen al centro «establece con absoluta claridad» que este debe honrar al presidente John F. Kennedy, asesinado en 1963, y que no puede llevar ninguna otra denominación basada en una «determinación unilateral» de la dirección de la institución.