Irán ha acusado a Qatar de impedir una investigación sobre el paradero de tres pilotos iraníes, quienes Teherán asegura fueron capturados durante un conflicto en Medio Oriente. Esta denuncia ha reavivado la tensión entre ambos países, ya que Qatar niega tener a los militares bajo su custodia y afirma haber invitado a Irán a conocer los detalles de las operaciones de búsqueda. La situación se complica con la falta de respuestas y la profundización de las acusaciones mutuas.
Este domingo, Irán hizo pública su acusación contra Qatar por entorpecer la indagación acerca del paradero de tres aviadores iraníes, quienes, según el gobierno de Teherán, fueron apresados durante la guerra en Medio Oriente, tras una operación efectuada en marzo contra la base estadounidense de Al Udeid. Esta imputación escaló nuevamente la tensión entre ambas naciones, luego de que Qatar negara retener a los militares y afirmara haber extendido una invitación a Irán para revisar los pormenores de las labores de rastreo y rescate.
El general iraní Mohammad Bagherzadeh, cuyas declaraciones fueron difundidas por la agencia Tasnim, aseveró que un grupo de especialistas de la Fuerza Aérea llevaba meses esperando la autorización para desplazarse a Qatar y llevar a cabo una pesquisa en el terreno.
De acuerdo con Bagherzadeh, las repetidas demoras por parte de las autoridades qataríes han imposibilitado esclarecer el destino de los tres pilotos y facilitar su posible regreso a Irán. El militar ya había acusado el sábado a Doha de haber capturado a los aviadores durante una incursión contra la base aérea de Al Udeid a principios de marzo y exigió su liberación. Este domingo, reiteró su solicitud para que Qatar permita la entrada del equipo investigador iraní.
Qatar refutó los señalamientos y negó tener a los pilotos bajo detención. El Gobierno qatarí sostuvo que en abril envió una invitación a Irán para intercambiar información vinculada con las tareas de búsqueda y rescate, pero aseguró que las autoridades iraníes aún no habían respondido. El vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al-Ansari, también rechazó las afirmaciones de Teherán, intensificando el intercambio de reproches entre ambos países.
La disputa tiene su origen en los primeros días del conflicto regional que se inició el 28 de febrero, después de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Durante esos enfrentamientos, Qatar informó por primera vez sobre el derribo de aeronaves iraníes. El cese del fuego se logró en abril, tras casi 40 días de combates. Posteriormente, en junio, se estableció un marco para diálogos de paz que finalmente colapsó.
La base de Al Udeid, contra la cual Irán sostiene que se dirigía la misión de sus pilotos, es la principal instalación militar estadounidense en Medio Oriente y alberga componentes avanzados del Comando Central de Estados Unidos, así como unidades de sus fuerzas aéreas y de operaciones especiales. El mes pasado, las Fuerzas Armadas iraníes comunicaron haber recuperado el cuerpo del piloto Majid Kazemi, quien falleció durante el ataque a esa instalación militar.
Antes de esa información, Irán había reportado la muerte de un piloto y la desaparición de otros, aunque en ese momento no había afirmado que estos hubieran sido capturados. A comienzos de marzo, el Ministerio de Defensa de Qatar anunció que había derribado dos bombarderos iraníes Sukhoi Su-24, aunque no especificó si se trataba de las mismas aeronaves posteriormente vinculadas por Teherán con la desaparición de los pilotos.
Tras la ruptura de la tregua, Irán y Estados Unidos intercambiaron ataques de forma esporádica, principalmente en el sur de territorio iraní y en las cercanías del estrecho de Ormuz. Qatar, que participó en los esfuerzos de mediación para contener el conflicto, denunció posteriormente ataques contra su territorio y contra al menos un petrolero qatarí que transitaba por esa estratégica vía marítima.