La Organización de los Estados Americanos (OEA) se prepara para una reunión crucial de cancilleres, impulsada por Estados Unidos y varias naciones, con el fin de discutir la compleja situación política y electoral en Nicaragua. Esta iniciativa surge tras las polémicas reformas propuestas por el gobierno nicaragüense, que buscarían extender el mandato presidencial y excluir a opositores. A pesar de la oposición de Brasil, el proyecto cuenta con el apoyo necesario para su aprobación y se espera que la reunión tenga lugar el 26 de agosto.
El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se prepara para deliberar sobre la realización de una convocatoria urgente de los ministros de relaciones exteriores del continente, con el propósito de analizar el panorama político y electoral en Nicaragua. Esta propuesta, impulsada por Estados Unidos y diversas naciones de la región, ha encontrado resistencia por parte de Brasil.
La iniciativa surge después de que el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, anunciara en julio que su administración no permitiría la celebración de nuevos comicios que pudieran favorecer a la oposición. Posteriormente, el gobierno promovió una reforma constitucional que pretende extender el período presidencial de seis a siete años y vetar de los procesos electorales a individuos que el oficialismo considere “traidores” o vinculados a intentos de golpe de Estado. Esta reforma está programada para ser revisada en septiembre y ha generado inquietud entre gobiernos y organismos internacionales debido a sus implicaciones para la participación política y la realización de elecciones justas en Nicaragua.
Ante esta situación, Estados Unidos, Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago han respaldado un borrador de resolución para convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, destinada a estudiar la coyuntura nicaragüense y las posibles acciones de la organización.
La OEA ya había llevado a cabo el 5 de agosto una sesión extraordinaria de su Consejo Permanente para debatir la situación de Nicaragua y una propuesta inicial para congregar a los ministros de Exteriores. Conforme a las regulaciones del organismo, es responsabilidad del Consejo Permanente decidir, por mayoría absoluta, si convoca una reunión de esta índole.
La propuesta ha puesto de manifiesto desacuerdos entre los Estados miembros. Mientras Estados Unidos y otros gobiernos consideran esencial elevar el debate al nivel de los cancilleres, Brasil argumenta que dicho mecanismo podría ser prematuro y dificultar posibles vías de diálogo con Managua.
Durante las discusiones previas, la ministra consejera de la Embajada de Brasil ante la OEA, Thaís Mesquita Candia Pecoraro, reconoció que Nicaragua atraviesa una crisis política con serias consecuencias para los derechos humanos, pero cuestionó que la situación deba ser abordada como una amenaza para la seguridad regional. La representante brasileña también rechazó que la migración generada por la crisis nicaragüense sea tratada desde una perspectiva de seguridad y advirtió que una reunión de cancilleres, bajo los términos inicialmente planteados, podría incrementar las tensiones y complicar el diálogo con Nicaragua.
Tras las diferencias surgidas durante las primeras negociaciones, los países promotores revisaron el borrador de resolución. La nueva redacción propone convocar de forma urgente a los ministros de Relaciones Exteriores para “considerar la situación en Nicaragua y las acciones apropiadas”, tomando como base la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional. El texto también encomienda a la Presidencia del Consejo Permanente, con el apoyo de la Secretaría General, preparar la agenda y las reglas que regirían la eventual reunión ministerial.
A pesar de las modificaciones, Brasil mantiene sus objeciones a la convocatoria. Sin embargo, según la información disponible este martes, el proyecto cuenta con el apoyo suficiente entre los Estados miembros para avanzar hacia su aprobación. Si el Consejo Permanente aprueba finalmente la iniciativa, la reunión de cancilleres está programada para el próximo 26 de agosto, aunque esa fecha aún depende de la decisión formal del organismo.