La Fuerza del Pueblo (FP) ha expresado su desacuerdo con la reciente subida del impuesto de circulación vehicular, conocido como marbete, alegando una aplicación desigual de los criterios inflacionarios por parte del Gobierno. La organización política argumenta que, mientras las recaudaciones estatales se ajustan rápidamente a la inflación, la protección del poder adquisitivo de los trabajadores se retrasa y se aplica de forma incompleta, generando una carga económica adicional para los ciudadanos.
En Santo Domingo, la agrupación política Fuerza del Pueblo (FP) ha cuestionado el alza en el impuesto de circulación vehicular, comúnmente denominado marbete, al percibir que el Gobierno emplea una metodología diferente al buscar incrementar sus ingresos y al proteger la capacidad de compra de los ciudadanos.
El economista Haivanjoe Ng Cortiñas, quien lidera la Secretaría de Asuntos Económicos de dicha entidad, afirmó que la actualización de las tasas del marbete considera el ochenta y cuatro por ciento de la inflación acumulada a lo largo de una década y entra en vigor de forma inmediata. Por otro lado, el ajuste del umbral exento del Impuesto sobre la Renta (ISR) representa el setenta y tres por ciento de esa misma variación y se implementará a partir del año dos mil veintisiete.
“Para recaudar el marbete, el Gobierno reconoce el ochenta y cuatro por ciento de la inflación y lo aplica de inmediato. Para salvaguardar los ingresos del trabajador, solo reconoce el setenta y tres por ciento, y a partir del año siguiente”, manifestó Ng Cortiñas.
El líder político criticó que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) justifique el incremento del gravamen vehicular basándose en la inflación acumulada del cincuenta y ocho punto uno por ciento entre septiembre de dos mil dieciséis y septiembre de dos mil veintiséis, pero no utilice el mismo criterio para ajustar los rangos del ISR para individuos.
Las nuevas tarifas elevan el pago de mil quinientos a dos mil pesos dominicanos para automóviles fabricados hasta dos mil veintiuno, y de tres mil a cuatro mil pesos dominicanos para los modelos de dos mil veintidós en adelante. La DGII proyecta que esta medida generará cuatro mil setecientos millones de pesos dominicanos durante el período dos mil veintiséis-dos mil veintisiete, lo que representa mil ciento setenta y cinco millones de pesos dominicanos adicionales en comparación con el ciclo previo.
Ng Cortiñas admitió que las tarifas del marbete se mantuvieron sin cambios durante diez años y que una revisión podría ser necesaria. No obstante, indicó que una actualización equivalente al total de la inflación acumulada habría situado los montos en dos mil trescientos setenta y dos y cuatro mil setecientos cuarenta y tres pesos dominicanos, respectivamente.
La crítica también se extiende a la modificación del mínimo exento del ISR. Según el economista, aunque la Ley treinta-veintiséis incrementó ese monto de cuatrocientos dieciséis mil doscientos veinte a cuatrocientos ochenta mil pesos dominicanos anuales a partir de dos mil veintisiete, si se aplicara completamente la inflación utilizada por la DGII para justificar el marbete, debería rondar los seiscientos cincuenta y ocho mil pesos dominicanos.
A esta situación, la FP añade el encarecimiento de los combustibles. De acuerdo con los datos presentados por la organización, entre la primera semana de enero y la semana del veinticuatro al treinta de octubre de dos mil veintiséiséis, la gasolina premium subió veintitrés punto cuatro por ciento, la regular dieciséis punto cinco por ciento, el gasoil óptimo treinta y uno punto cuatro por ciento y el regular veinte punto cinco por ciento.
El economista sostuvo que los dueños de vehículos experimentan una presión adicional en sus finanzas, ya que deben afrontar tanto el aumento del costo de los combustibles como el nuevo precio del impuesto de circulación. A modo de ejemplo, señaló que un conductor que consume diez galones de gasolina regular semanalmente paga cuatrocientos cincuenta pesos dominicanos más por semana que al comienzo del año.
La organización también puso en tela de juicio que el cobro del marbete mediante tarifas fijas tenga un efecto desproporcionadamente mayor en los dueños de vehículos de menor valor. Por esta razón, solicitó al Gobierno que brinde claridad sobre la distribución de los vehículos por categoría y que explique el impacto del incremento en los hogares.
Entre sus propuestas, la Fuerza del Pueblo sugirió aplicar íntegramente el artículo trescientos veintisiete del Código Tributario, que prevé la actualización por inflación de los tramos del ISR, y abrir un diálogo sobre mecanismos que protejan el ingreso real de los trabajadores.
La controversia genera debate no solo sobre la subida del marbete, sino también sobre la manera en que se aplica la inflación en el sistema fiscal: cuánto se ajusta para actualizar los ingresos del Estado y cuánto para evitar que los ciudadanos pierdan poder adquisitivo.