Trabajadores dominicanos: El 64.1% reporta menor rendimiento por problemas emocionales, según estudio

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Una nueva investigación de KABA Consulting revela que más del 60% de los empleados del sector privado dominicano experimenta una disminución en su desempeño laboral debido a su estado emocional. Este fenómeno, denominado presentismo emocional, impacta significativamente la productividad y la competitividad empresarial, representando un desafío invisible pero costoso para las organizaciones. El estudio destaca la urgencia de abordar la salud mental en el ámbito laboral.

SANTO DOMINGO, República Dominicana. — La condición psicológica de los empleados representa un obstáculo que va más allá del bienestar personal, afectando la eficiencia, la organización y la competitividad de las compañías. Así lo expone el informe El costo invisible: Salud mental, presentismo y productividad en el sector privado dominicano, una investigación presentada por KABA Consulting durante la celebración de sus dos décadas de existencia. Este análisis, desarrollado por la firma Latam Metrics para KABA Consulting, proporciona evidencia sobre una situación que a menudo pasa desapercibida en las empresas: empleados que acuden a sus puestos, cumplen con sus responsabilidades y mantienen sus actividades, pero atraviesan jornadas donde su rendimiento es inferior al habitual debido a su estado anímico. Este suceso, conocido como presentismo emocional, es uno de los descubrimientos más importantes de la investigación Radiografía de la Salud Mental Laboral en República Dominicana (RSML-RD 2026), que evaluó las circunstancias laborales vinculadas al bienestar y la ejecución de tareas de los trabajadores del sector privado formal.

Seis de cada diez trabajadores reportaron jornadas de rendimiento reducido

Entre los hallazgos más destacados, el 64.1 % de los participantes en esta medición indicó haber tenido al menos un día en el último mes en el que rindió menos de lo acostumbrado por cómo se sentía emocionalmente. Este dato corresponde a 266 de los 415 participantes que contestaron esta pregunta específica. La investigación estimó un promedio de aproximadamente 2.5 jornadas con desempeño reducido por empleado al mes, al distribuir las jornadas afectadas entre todos los participantes, incluyendo aquellos que no reportaron ninguna. Si esta frecuencia se mantuviera durante un año, el promedio equivaldría a 30 jornadas laborales impactadas por trabajador.

El informe utiliza como referencia un salario mínimo mensual de RD$29,988, correspondiente a una empresa grande del sector privado, para ejemplificar la posible magnitud económica de este fenómeno. Bajo este ejercicio de cálculo, el costo salarial de referencia alcanzaría RD$37,752 por empleado al año, equivalente a cerca de 1.3 meses de ese salario mensual. En una compañía con 100 empleados, la cifra ascendería a aproximadamente RD$3.8 millones anuales. El informe aclara que se trata de una estimación ilustrativa basada en jornadas afectadas y un salario de referencia, no de una medición directa de pérdidas económicas ni de una cuantificación de la producción no generada. Su propósito es mostrar la dimensión que puede adquirir un problema que usualmente no figura en los registros de ausentismo.

La organización del trabajo, bajo la lupa

Más allá de las cifras, la investigación identifica tres aspectos de la organización laboral que se relacionan con una mayor frecuencia de jornadas afectadas: la falta de claridad y predictibilidad, las exigencias y presiones laborales, y el escaso margen de autonomía y control sobre el trabajo. Entre las condiciones reportadas por los participantes figuran la preocupación frecuente por perder el empleo (49.2 %), la inquietud ante cambios en sus condiciones laborales sin ser consultados (47.5 %), el poco margen para decidir cuánto trabajo reciben (43.2 %) y la recepción frecuente de instrucciones contradictorias (31.4 %). Este último resultado revela una situación especialmente significativa: mientras solo el 9.8 % de los encuestados manifestó no tener claro qué se espera de su trabajo, casi uno de cada tres señaló recibir instrucciones contradictorias con frecuencia. Esto subraya la importancia de diferenciar entre conocer las responsabilidades del puesto y contar con orientaciones coherentes para ejecutarlas.

El estudio también registró una jornada semanal promedio de 46.9 horas entre los participantes, por encima de las 44 horas de la jornada ordinaria que el informe usa como referencia. Los resultados muestran correlaciones entre estas condiciones y el presentismo emocional; no establecen, por sí solos, una relación causal. Sin embargo, ofrecen elementos para que las organizaciones examinen cómo distribuyen las cargas, comunican las prioridades, gestionan los cambios y apoyan a sus equipos.

Una investigación con alcance delimitado

El levantamiento incluyó 493 encuestas presenciales en hogares y 10 entrevistas en profundidad, realizadas entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre de 2026, en dos zonas urbanas: el Gran Santo Domingo y Santiago. La población estudiada estuvo compuesta por personas asalariadas del sector privado formal. Por lo tanto, los resultados describen a los participantes y no constituyen una estimación representativa de la totalidad de la población trabajadora dominicana. Las entrevistas aportaron testimonios sobre situaciones cotidianas relacionadas con la comunicación, la acumulación de tareas, la presión y las dificultades para recuperarse del esfuerzo laboral. Estas experiencias complementan los resultados cuantitativos y contribuyen a entender cómo las condiciones organizacionales pueden manifestarse en el día a día de los trabajadores.

El bienestar laboral como asunto estratégico

A partir de los hallazgos, el informe plantea tres oportunidades de mejora para las empresas: fortalecer la claridad organizacional, gestionar las exigencias y favorecer la recuperación, y ampliar los márgenes razonables de autonomía de los equipos. Entre las medidas sugeridas figuran anticipar los cambios, definir responsables, revisar las cargas de trabajo, establecer prioridades claras, proteger los espacios de descanso y formar líderes capaces de orientar y corregir con respeto. La investigación también propone medir los resultados de las iniciativas implementadas, con el objetivo de determinar si los cambios en la organización del trabajo contribuyen a reducir las jornadas afectadas y mejorar las condiciones laborales. El documento sitúa, además, el tema dentro de una agenda de aprendizaje para la República Dominicana, que incluye el fortalecimiento de los instrumentos para evaluar los riesgos psicosociales, la prevención desde las propias organizaciones y la ampliación de la evidencia disponible, especialmente hacia segmentos del mercado laboral que no fueron incluidos en el estudio.

Veinte años de trayectoria con una mirada hacia los desafíos empresariales

La presentación de esta investigación formó parte de la conmemoración del vigésimo aniversario de KABA Consulting, firma encabezada por su CEO, Kalys Bautista, que vinculó la celebración con una iniciativa de responsabilidad social corporativa orientada a generar conocimiento útil para el entorno empresarial dominicano. Durante la actividad, realizada en el hotel JW Marriott Santo Domingo, se presentó el informe de resultados de la mano de César Cordero, como parte de una agenda que también incluyó la conferencia magistral El bienestar como ventaja competitiva en la era digital, a cargo de Marco Leone. La iniciativa propone una discusión que va más allá de una celebración empresarial: cómo identificar factores que afectan el bienestar de los trabajadores y qué pueden hacer las organizaciones para gestionarlos de manera más efectiva. La conclusión central del estudio es que el desempeño visible no siempre cuenta toda la historia. Una tarea puede completarse y una meta puede alcanzarse, aun cuando el trabajador haya tenido que invertir más tiempo, reorganizar pendientes o realizar un esfuerzo adicional para sostener sus resultados. El desafío para las empresas dominicanas es aprender a medir aquello que hoy puede pasar inadvertido, mejorar la forma en que se organiza el trabajo y evaluar si las decisiones adoptadas producen cambios reales en el bienestar y el desempeño de sus equipos.