Telefónica y Minsait, de Indra Group, seleccionadas por el BCE para desarrollar infraestructura clave del euro digital

Tecnologia
El Banco Central Europeo (BCE) avanza en la creación del euro digital, proyectando su posible emisión para 2029. Para ello, es fundamental construir una infraestructura tecnológica robusta. En este contexto, Telefónica y Minsait (Indra Group) han sido elegidas para desplegar una red de comunicaciones seguras que conectará la plataforma del euro digital con bancos y proveedores de servicios de pago, un proyecto crucial para la implementación de esta nueva forma de dinero electrónico.

El Banco Central Europeo (BCE) ha estado trabajando en la propuesta del euro digital durante años, y ahora se están concretando los requisitos para su materialización. La institución aspira a estar lista para una eventual primera emisión en 2029, siempre que se apruebe la legislación europea necesaria a tiempo. Esto implica no solo validar una nueva forma de dinero, sino también edificar la infraestructura tecnológica que permitirá su uso práctico. Este esfuerzo involucra a múltiples actores, y dos empresas españolas, Telefónica y Minsait (la compañía tecnológica de Indra Group), han sido seleccionadas para desempeñar un rol fundamental.

Ambas empresas han formado un consorcio elegido por el BCE para implementar y operar una infraestructura de comunicaciones seguras. Esta infraestructura conectará la plataforma del euro digital con las entidades bancarias y otros proveedores de servicios de pago. Cabe destacar que el organismo también ha seleccionado al consorcio compuesto por Nexi Payments y Deutsche Telekom Business Solutions, cuyo contrato ya está en vigor y atenderá inicialmente las necesidades del programa piloto. El acuerdo con las compañías españolas comenzará el 3 de mayo de 2027 y se extenderá por diez años.

Para comprender la magnitud del proyecto, es crucial diferenciar entre realizar pagos digitales y utilizar dinero digital emitido por el banco central. Al efectuar una compra con tarjeta, generalmente se utiliza dinero depositado en una institución bancaria. El euro digital, en contraste, sería una versión electrónica del efectivo, emitida y respaldada directamente por el Eurosistema. Su diseño contempla transacciones en comercios, compras en línea y transferencias entre individuos, tanto con conexión a internet como sin ella. Además, presenta dos características distintivas: no sería una criptomoneda y no tiene la intención de sustituir los billetes y monedas físicos.

La infraestructura requerida para el euro digital implica una distinción importante en el trabajo adjudicado: una cosa es enlazar a los participantes externos con la plataforma, y otra es posibilitar la comunicación interna entre los componentes de dicha plataforma. Por ejemplo, un banco que necesite acceder a sus servicios deberá intercambiar información a través de una conexión protegida. Al mismo tiempo, la plataforma podría distribuir sus sistemas entre diferentes centros de datos, los cuales también necesitan estar interconectados. El contrato cubre precisamente estas dos necesidades de conectividad.

En esta distribución de responsabilidades, Telefónica contribuirá con su experiencia en redes y conectividad a través de áreas como Telefónica Global Solutions y Telefónica Tech. Según el comunicado de prensa de las compañías, su labor incluirá el despliegue de una red privada MPLS, soluciones SD-WAN para interconectar distintas sedes y servicios de ciberseguridad. Por su parte, Minsait proveerá las herramientas para la integración de aplicaciones y sistemas mediante API, así como soluciones de identidad digital y certificados electrónicos. Todo este esquema estará respaldado por un centro de operaciones de seguridad (SOC), encargado de la detección de amenazas y la respuesta ante posibles incidentes.

En cuanto al valor económico de este encargo para las empresas españolas, los documentos de contratación del BCE ofrecen cifras con ciertas particularidades. El lote adjudicado tiene un valor estimado de 81,42 millones de euros, sin IVA, y un máximo contractual de 177,66 millones. Es importante señalar que esta última cifra no representa ingresos garantizados, ya que la facturación real dependerá de los servicios efectivamente prestados durante la ejecución del contrato. Por el momento, tampoco se ha divulgado cómo se distribuirán los ingresos entre ambas firmas.

Aunque el euro digital no sería la primera moneda digital de banco central a nivel global, Europa aspira a implementar este modelo a una escala considerable, abarcando los 21 países que comparten la moneda única. La iniciativa también busca reducir la dependencia de proveedores extranjeros en los pagos cotidianos. Según el BCE, dos tercios de las transacciones con tarjeta dependen de redes internacionales, y 13 países de la zona euro carecen de un sistema nacional de tarjetas propio. No obstante, el proyecto también enfrenta resistencia de entidades financieras preocupadas por los costos de adaptación y sus potenciales repercusiones económicas.

El siguiente paso está previsto para la segunda mitad de 2027, cuando el Eurosistema planea iniciar un ejercicio piloto de doce meses. Este piloto involucrará a 36 proveedores de servicios de pago, comerciantes seleccionados y personal del BCE y de 19 bancos centrales nacionales. El propósito es evaluar el funcionamiento de una versión de prueba del euro digital en situaciones cotidianas, aunque aún no estará disponible para el público general. Mientras tanto, las instituciones europeas deben finalizar el marco legislativo y el BCE deberá tomar la decisión final sobre su emisión. Los avances tecnológicos continúan, pero la puesta en circulación de esta moneda aún no está garantizada.