Óscar Puente revela 170 fallos del sistema LZB en alta velocidad Madrid-Sevilla este año, considerándolos 'dentro de la normalidad europea'

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El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha informado sobre 170 interrupciones del sistema de seguridad LZB en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla durante el presente año. A pesar de la frecuencia, Puente asegura que esta cifra se alinea con la normalidad europea. Aunque el sistema es considerado seguro, su obsolescencia impulsa la transición al ERTMS, un protocolo más moderno exigido por la Unión Europea.

Una conferencia de prensa de más de hora y media ofreció múltiples declaraciones importantes. La reciente aparición de Óscar Puente se centró en los desafíos del sistema ferroviario español, la identificación del operador de Atocha a cargo de la línea y la posibilidad de su dimisión. Entre las diversas afirmaciones, una destacó particularmente.

Se han registrado 170 ocasiones en las que el sistema de seguridad LZB, empleado en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, ha experimentado interrupciones en lo que va de año. Así lo confirmó Óscar Puente durante su intervención. Esto implica que, en promedio, en los 300 días transcurridos entre el 1 de enero y el 28 de octubre de 2026, el sistema presentó algún inconveniente en más de la mitad de los días.

Según Puente, esta cifra se enmarca dentro de la normalidad a nivel europeo. Incluso, afirmó que los datos de problemas con el sistema son estables y que en los últimos dos años se ha observado una leve disminución en el número de interrupciones de la señal. Lo que Puente no especificó es si estos problemas son más o menos frecuentes que en las líneas donde está implementado el sistema ERTMS. Este protocolo, de acuerdo con el ministro de Transportes, se activará en enero de 2027. Tampoco se proporcionaron datos sobre la cantidad de fallos de este sistema en Europa, solo se reiteró que está "dentro de la normalidad".

Tanto maquinistas consultados como portavoces del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) han confirmado que las dificultades de transmisión con el sistema LZB son habituales. Sin embargo, aseguran que estas pérdidas de transmisión suelen ser momentáneas. Lo describen como un ordenador que colapsa y se apaga inesperadamente, pero que en cuestión de segundos vuelve a funcionar. La diferencia en esta ocasión es que el sistema se interrumpió en un tramo de más de 60 kilómetros, lo cual, según el Semaf y los maquinistas, no es común.

En la declaración se mencionó simplemente que hay 170 incidencias registradas en lo que va de año con el sistema LZB, pero no se detalló cuántas de ellas fueron tan graves como las del 28 de octubre pasado.

Durante la rueda de prensa también se enfatizó que el sistema LZB es seguro y que su reemplazo por el ERTMS no se debe a cuestiones de seguridad. La línea, que debería contar con este sistema más moderno, se está actualizando porque el LZB es obsoleto: se fabrican menos repuestos y la Unión Europea exige contar con el ERTMS por una cuestión de interoperabilidad entre países, algo esencial con las liberalizaciones ferroviarias.

Al respecto, los maquinistas han recalcado que el sistema es seguro y confirmaron las declaraciones de Puente. Aunque el sistema LZB se instaló en la línea en 1992 y su tecnología data de 1970, el LZB es tan seguro como el más moderno ERTMS. No obstante, los responsables de circulación con quienes se ha conversado tienen una opinión ligeramente distinta. También confirman que el sistema es seguro y que el cambio responde a un mandato europeo, pero señalan que las versiones más avanzadas del ERTMS ofrecen funcionalidades que disminuyen los riesgos. Es igualmente seguro, pero más fiable.

Parte de esos riesgos, según el Sindicato de Circulación Ferroviaria (SCF), reside en los componentes físicos del sistema LZB. El cable contiene cobre, lo que lo hace más vulnerable al robo. También explican que las conexiones con el sistema ERTMS son más fiables, por lo que el número de interrupciones en la señal debería ser menor.

Desde Semaf comparten esta perspectiva y señalan que cuantas menos interrupciones, menos necesidad habrá de intervención humana para gestionar el tráfico en la línea, lo que debería reducir las oportunidades de cometer errores.