Google se encuentra bajo investigación penal en Finlandia por supuestas infracciones ambientales relacionadas con los trabajos preparatorios para un futuro centro de datos en Muhos. Las autoridades finlandesas examinan si la filial Tuike Finland vulneró la legislación sobre aguas y causó daños ambientales durante la tala de 330 hectáreas de bosque y otras intervenciones en el terreno. La compañía ha suspendido los trabajos más impactantes mientras se esclarecen los hechos.
Cuando se piensa en grandes centros de datos, la mente suele evocar edificaciones llenas de servidores, sistemas de refrigeración y un consumo masivo de electricidad. Sin embargo, el proceso comienza mucho antes, con la preparación del terreno para albergar una infraestructura de tales dimensiones. Esta fase inicial puede incluir la retirada de árboles, movimientos de tierra y modificaciones en los sistemas de drenaje. Aunque estas acciones son parte integral de estos proyectos, no están exentas de las exigencias ambientales. Los acontecimientos durante estos preparativos pueden tener repercusiones mucho antes de que las instalaciones comiencen a operar.
En Muhos, una localidad situada en el norte de Finlandia, esta etapa preliminar ha puesto uno de los proyectos de Google bajo el escrutinio de la policía. El 29 de octubre, las autoridades finlandesas confirmaron el inicio de una investigación penal por posibles infracciones de la legislación ambiental en los terrenos destinados a un futuro centro de datos. Las acciones bajo examen corresponden a Tuike Finland, una subsidiaria de la empresa estadounidense. Según reportes, los investigadores buscan determinar si los trabajos realizados contravinieron la legislación sobre aguas y resultaron en daños ambientales. Por el momento, estas son sospechas que aún requieren ser aclaradas.
Lo sucedido en Muhos va más allá de simplemente delimitar un lugar de construcción. En los terrenos del proyecto, se han talado aproximadamente 330 hectáreas de bosque, de acuerdo con la información difundida, mientras se llevaban a cabo otras labores de acondicionamiento del emplazamiento. Entre estas tareas se incluyen intervenciones en el suelo y en los sistemas de drenaje, las cuales modifican las condiciones del lugar antes de la edificación de las estructuras definitivas. La relevancia de estos trabajos no es solo técnica; también conllevan implicaciones ambientales que deben ser evaluadas conforme a la legislación finlandesa.
Las evaluaciones ambientales aún estaban pendientes cuando intervino el organismo finlandés de supervisión, conocido como LVV. El 6 de octubre, las autoridades solicitaron a Tuike Finland la suspensión de los trabajos preparatorios que pudieran alterar significativamente el entorno, tanto en Muhos como en otro proyecto ubicado en Kajaani-Otanmäki. La justificación es que estos procedimientos son esenciales para identificar los posibles impactos y analizar alternativas antes de la ejecución de ciertas actuaciones. Según la información disponible, Google confirmó el 14 de octubre la suspensión de los trabajos en ambos sitios, aunque se permitía la continuación de tareas de planificación, mediciones y estudios de bajo impacto.
La atención de las autoridades se centra ahora en un aspecto menos visible que los árboles: el agua. Las zanjas de drenaje excavadas pueden alterar su circulación, y el regulador consideró insuficiente el plan presentado para gestionar los efectos de lluvias intensas, el deshielo y la posible acidificación del agua debido a la composición del suelo. Por ello, se exigió a Tuike Finland un plan más detallado antes del 5 de noviembre. La policía investiga si estas acciones infringieron la legislación sobre aguas y causaron daños ambientales. Una eventual condena podría resultar en una multa empresarial, y la investigación se prevé que se extienda hasta 2027.
Google, por su parte, sostiene que actuó de acuerdo con su interpretación de la legislación finlandesa. El 13 de octubre, Antti Järvinen, el responsable de la compañía en el país, ofreció disculpas públicamente y aseguró que habían colaborado con autoridades y especialistas, aunque evitó especificar qué organismos habían sido informados cuando se le preguntó al respecto. También negó que la empresa hubiera acelerado deliberadamente las talas para anticiparse a las evaluaciones ambientales. Tras conocerse la investigación penal, un portavoz afirmó que la tecnológica cooperaría con la policía y seguiría cumpliendo con las exigencias de las autoridades.
El caso de Muhos se enmarca en una inversión económica significativamente mayor que la de este único emplazamiento. Google anunció en septiembre una inversión de al menos 13.000 millones de euros en infraestructura digital en Finlandia para 2027 y 2028, incluyendo centros de datos e instalaciones de apoyo. La compañía también presentó iniciativas relacionadas con la energía limpia. El país es atractivo por su clima frío y su electricidad de bajas emisiones, aunque esta expansión impone demandas a la red. Fingrid estima que el consumo eléctrico nacional podría aumentar hasta un 40% respecto a 2025 si todos los proyectos con acuerdos de conexión se materializan, no solo los de Google.
El cronograma del futuro centro de datos ahora presenta dos incertidumbres distintas. Una es de índole administrativa: el organismo supervisor debe decidir sobre las autorizaciones necesarias para reanudar los trabajos, sin que haya aún un plazo definido. La otra es penal: los investigadores han anunciado que informarán de sus avances en diciembre, aunque todavía deben determinar si hubo infracciones y daños ambientales. La resolución de una cuestión no implica automáticamente la de la otra. Mientras tanto, el proyecto permanece condicionado por actuaciones que comenzaron mucho antes de la construcción de sus instalaciones.