El Norte Dominicano: Zona de Mayor Riesgo Sísmico por Concentración de Fallas Geológicas

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Un estudio oficial revela que la región norte de República Dominicana enfrenta la amenaza sísmica más elevada del país. Esta área concentra importantes fallas geológicas, responsables de gran parte de los terremotos históricos en la isla. La interacción de 14 fallas activas, cerca del límite entre las placas Norteamericana y del Caribe, eleva el potencial de un sismo devastador.

El informe gubernamental titulado “Amenazas y Riesgos Naturales República Dominicana” señala que la Región Norte posee la mayor vulnerabilidad sísmica nacional. En esta zona convergen algunas de las principales fracturas geológicas de la isla, las cuales han sido la causa de muchos de los movimientos telúricos históricos registrados en La Española. La isla cuenta con un complejo entramado de catorce fallas sísmicas activas, cuya interacción aumenta la frecuencia de los temblores y la posibilidad de que, bajo ciertas circunstancias, se produzca un sismo de gran potencia. Esta situación se debe a la proximidad del territorio con la frontera entre la placa Norteamericana y la placa del Caribe, donde se acumula una gran parte de la energía liberada por el movimiento continuo de ambas formaciones tectónicas. Aunque todas pertenecen al mismo sistema geológico, las fallas no muestran el mismo nivel de acción ni representan el mismo grado de peligro para la población. Las investigaciones geológicas indican que estas estructuras distribuyen el esfuerzo generado por el desplazamiento constante de las placas tectónicas. Algunas cruzan el territorio nacional de norte a sur, otras se extienden bajo el mar Caribe o el océano Atlántico y varias atraviesan la frontera con Haití, lo que convierte el peligro sísmico en un fenómeno compartido por toda la isla.

EL NORTE AGRUPA LA MÁS GRANDE AMENAZA SÍSMICA

Los expertos coinciden en que la Región Norte es la zona con mayor actividad sísmica en República Dominicana. Allí se encuentran algunas de las fallas más significativas del país, causantes de numerosos eventos sísmicos históricos que han impactado la isla. La cercanía con el límite entre la placa Norteamericana y la placa del Caribe propicia la acumulación de grandes cantidades de energía tectónica, lo que convierte a esta región en el foco principal de atención para los estudios de amenaza sísmica y los programas de monitoreo llevados a cabo por las instituciones especializadas.

LAS FALLAS CON MAYOR IMPACTO EN TERRITORIO DOMINICANO

Entre las principales estructuras geológicas identificadas por los investigadores se encuentra la falla Hispaniola Norte, ubicada en el océano Atlántico y considerada una de las principales responsables de la actividad sísmica del norte de la isla. También resalta la falla Camú, que bordea la provincia de Puerto Plata y forma parte del sistema tectónico septentrional. Otra de las estructuras más relevantes es la falla Septentrional, que se extiende desde Montecristi hasta la bahía de Samaná. Su extensión y ubicación la convierten en uno de los accidentes geológicos más importantes del territorio nacional. A este conjunto se suma la falla Hispaniola, que atraviesa prácticamente toda la isla desde el oeste de Haití, cruza la Región del Cibao y llega hasta Los Haitises, en el extremo sur de la bahía de Samaná.

LAS FALLAS QUE CRUZAN LA CORDILLERA CENTRAL

La Cordillera Central concentra otro grupo de estructuras activas que juegan un papel crucial en la dinámica sísmica nacional. Entre ellas se encuentra la falla Guazara, localizada entre la Línea Noroeste y la Cordillera Central. En la provincia Monseñor Nouel se localiza la falla Bonao, mientras que en la región nordeste se ubica la falla Hatillo. Otro sistema importante es la falla San Juan-Restauración, que comienza en Dajabón, atraviesa la Cordillera Central y se prolonga hasta la provincia Azua. A ella se añade la falla Los Pozos-San Juan, cuyo trayecto inicia en Haití y continúa hacia la provincia San Juan siguiendo parte del sistema montañoso central.

LAS FALLAS DEL SUR TAMBIÉN REPRESENTAN UN PELIGRO

Aunque la actividad sísmica es más intensa en el norte, la región sur alberga importantes estructuras tectónicas con capacidad de generar terremotos de gran fuerza. Una de ellas es la falla Neiba, que comienza en el suroeste de Haití, atraviesa la provincia Independencia y continúa por la parte sur del territorio dominicano hasta el mar Caribe. En esa misma zona se encuentra la falla Enriquillo-Plantain Garden, una de las más conocidas del Caribe por su historial sísmico. Su recorrido se extiende desde el suroeste haitiano hasta la Sierra de Bahoruco. También forma parte de este sistema la falla El Cercado, que conecta la parte central de Haití con la Sierra de Neiba. Otra estructura relevante es la Trinchera de Los Muertos, que empieza cerca de la frontera dominico-haitiana, entre Pedernales e Independencia, y continúa mar adentro por el mar Caribe.

EL ESTE REGISTRA MENOR MOVIMIENTO SÍSMICO

A diferencia de las regiones Norte y Sur, la parte oriental del país presenta un nivel más bajo de actividad sísmica. En esta zona se encuentra la falla Higüey-Yabón, considerada la principal estructura tectónica del este y localizada principalmente en la provincia La Altagracia. Aunque históricamente esta región ha registrado menos terremotos de gran magnitud, los especialistas advierten que ninguna zona del territorio nacional puede considerarse completamente libre de peligro.

Por qué ciertas fallas producen grandes terremotos y otras permanecen sin actividad

Las fallas geológicas no liberan energía de forma constante. Durante extensos periodos pueden parecer inactivas mientras siguen acumulando tensiones internas provocadas por el movimiento incesante de las placas tectónicas. Este comportamiento explica por qué algunas estructuras permanecen durante décadas sin registrar un sismo significativo y, posteriormente, generan eventos de gran magnitud cuando finalmente superan la resistencia de las rocas. Precisamente, esa acumulación prolongada de energía constituye una de las principales preocupaciones de los especialistas, ya que incrementa el potencial destructivo de un eventual terremoto. La investigación mencionada explica que los terremotos corresponden a movimientos del terreno originados por la liberación súbita de energía mecánica acumulada en los límites entre placas tectónicas o en fallas internas de la corteza terrestre. Según el estudio, el desplazamiento continuo de ambas placas aumenta gradualmente los esfuerzos sobre las zonas de contacto. Cuando la resistencia de los materiales rocosos es superada, ocurre el denominado rebote elástico, responsable de la liberación repentina de energía que origina las ondas sísmicas. Estas ondas se propagan desde el foco del terremoto en todas las direcciones y son las responsables de la sacudida que perciben las personas y de los daños que pueden sufrir edificaciones e infraestructuras.

UNA AMENAZA QUE EXIGE PREPARACIÓN CONTINUA

Los especialistas coinciden en que el riesgo sísmico forma parte de la realidad geológica de República Dominicana. La existencia de numerosas fallas activas, el movimiento constante de las placas tectónicas y el historial de grandes terremotos registrados en la isla confirman que la amenaza sigue presente. Aunque la ciencia aún no permite predecir cuándo ocurrirá un terremoto, los estudios insisten en la importancia de fortalecer la planificación territorial, mejorar las normas de construcción y promover una cultura de prevención que permita reducir las consecuencias de un evento de gran magnitud.