La carrera por la inteligencia artificial se intensifica, no solo en el desarrollo de modelos, sino también en la infraestructura necesaria para su entrenamiento y despliegue. China ha dado un paso significativo con la puesta en marcha de Galaxy Campus en Ulanqab, un complejo que incluye el edificio individual más grande del mundo dedicado a la computación de IA, con la capacidad proyectada de albergar hasta un millón de aceleradores, marcando una nueva fase en la competición tecnológica global.
Cuando se discute la evolución de la inteligencia artificial, la atención suele centrarse en los modelos como GPT, Gemini, Claude o DeepSeek, y en las próximas generaciones que prometen mayor capacidad, velocidad o eficiencia. Sin embargo, detrás de esta competencia se desarrolla otra, de igual intensidad y más difícil de ocultar: la infraestructura. Entrenar y desplegar grandes modelos a escala requiere una capacidad de cálculo masiva, lo que lleva a la concentración de miles de aceleradores en centros de datos que demandan electricidad, refrigeración y conectividad a una escala sin precedentes. La batalla por la IA se libra, cada vez más, en el ámbito de la infraestructura.
Este salto ya tiene una manifestación concreta en China. En Ulanqab, Mongolia Interior, Envision ha puesto en funcionamiento Galaxy Campus, un complejo cuyo elemento central es un edificio de aproximadamente 120.000 m² dedicado exclusivamente a la computación para IA. La empresa lo presenta como el edificio individual más grande del mundo destinado a un centro de datos de este tipo y asegura que, una vez completado su despliegue, podrá alojar hasta un millón de aceleradores. El campus ya está operativo, pero la capacidad máxima y la implementación total de la instalación son parte del desarrollo futuro del proyecto.
Es importante distinguir tres escalas que a menudo se confunden. Por un lado, está el edificio de 120.000 m²; por otro, el Galaxy Campus que lo rodea; y, finalmente, la capacidad que Envision proyecta desplegar con el tiempo. El conjunto está diseñado para superar los 2 GW de capacidad, una cifra que describe la magnitud prevista del campus, no su consumo actual ni la potencia concentrada únicamente en ese edificio. Galaxy Campus es, además, el primer proyecto emblemático de Mission Gobi, la iniciativa de la compañía para desarrollar hasta 5 GW de centros de datos de IA 'verdes' en regiones desérticas y áridas para el año 2030.
Un millón de aceleradores bajo el mismo techo. Sin embargo, no se puede equiparar automáticamente ese millón de aceleradores con un millón de GPU. Un acelerador de IA es una categoría más amplia que puede incluir diversos tipos de chips especializados. Envision no ha revelado qué fabricantes o modelos utilizará, cuántos están instalados actualmente ni cuándo espera completar el despliegue. La compañía también menciona alcanzar un millón de PFLOPS, pero no especifica la precisión utilizada para calcular esa cifra. Sin este dato, no es posible compararla rigurosamente con otros superordenadores o grandes clústeres de IA.
Aunque aún no se conocen los aceleradores específicos que se instalarán, sí se sabe el tipo de demanda que Envision busca satisfacer. Según explicó la compañía a Xinhua, el complejo está dirigido a grandes empresas tecnológicas y de inteligencia artificial que necesiten utilizar a gran escala capacidad de cálculo doméstica china. Este matiz es relevante porque sitúa a Galaxy dentro del esfuerzo por expandir la infraestructura nacional de computación, sin permitir atribuirle chips de Huawei, Cambricon o cualquier otro proveedor.
La ubicación tampoco es fortuita. Ulanqab ya era uno de los principales polos de centros de datos en China antes de Galaxy, con numerosos proyectos, abundantes recursos eólicos y solares, y enlaces de fibra de baja latencia hacia Pekín. Sobre esta base, Envision propone integrar generación renovable, almacenamiento y conexión eléctrica directa con la propia infraestructura de computación. Este enfoque se alinea, además, con una política nacional reciente que busca explorar instalaciones de IA a escala de gigavatio en regiones con suficientes recursos energéticos, especialmente renovables, y con capacidad para integrarlos de forma estable en el sistema eléctrico.
Este contexto ayuda a comprender la importancia de la apuesta por la capacidad de cálculo nacional. Estados Unidos mantiene una clara ventaja en inversión privada y en el número de modelos de IA destacados, pero China ha reducido rápidamente la brecha de rendimiento entre sus mejores sistemas y los estadounidenses. Al mismo tiempo, los controles de exportación de Washington continúan restringiendo el acceso chino a algunos de los aceleradores más avanzados, mientras los fabricantes locales ganan terreno en su propio mercado. En 2025, ya acaparaban alrededor del 41% del mercado chino de aceleradores para servidores de IA.
China no está sola en esta carrera por llevar la IA a escala industrial. Meta prepara en Luisiana Hyperion, un campus compuesto por múltiples instalaciones y concebido para alcanzar hasta 5 GW de capacidad computacional. En Ohio, otro proyecto vinculado a OpenAI, Nvidia y SB Energy eleva aún más la escala anunciada, con aproximadamente 8 GW-IT previstos cuando alcance su desarrollo completo. Europa sigue otra vía: prepara hasta siete futuras AI Gigafactories, cuatro de ellas con un mínimo de 75.000 aceleradores equivalentes a H100 y otras tres con al menos 100.000. Aunque no son magnitudes directamente intercambiables, todas apuntan en la misma dirección: la infraestructura necesaria para la IA está creciendo a una escala extraordinaria.
Todo esto ayuda a entender hacia dónde se está dirigiendo una parte de la competición por la IA. Ya no es suficiente desarrollar un buen modelo o acceder a los chips adecuados: también es crucial ser capaz de concentrar computación, energía y conectividad en infraestructuras de dimensiones difíciles de ignorar. Galaxy resume bien este salto porque combina un campus que ya ha entrado en servicio con una ambición todavía por completar. Aunque actualmente no alberga un millón de aceleradores, el hecho de que la instalación haya sido diseñada para alcanzar esa cifra explica claramente la magnitud de la apuesta.