Autoridades Intensifican Acciones Contra Bebidas Alcohólicas Caseras Nocivas

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Las autoridades dominicanas han incautado más de 16,700 litros de bebidas alcohólicas de producción artesanal, como clerén y triculí, en lo que va de 2026. Estas acciones forman parte de un esfuerzo para combatir el comercio ilícito y prevenir intoxicaciones graves. El consumo de estos licores representa un riesgo significativo debido a la posible presencia de metanol, una sustancia altamente tóxica que puede tener consecuencias fatales.

Durante el año 2026, las entidades gubernamentales dominicanas han confiscado al menos 16,700 litros de licores elaborados de forma artesanal, conocidos comúnmente como clerén, triculí y tapa floja. Como parte de los esfuerzos para frenar la venta ilegal y evitar casos de envenenamiento por la ingesta de estos productos, las instituciones relevantes han llevado a cabo operativos en diversas provincias de la República Dominicana. Estos operativos han resultado en la incautación de 16,700 litros de este alcohol, que sus fabricantes almacenan en tanques y bidones.

Estas preparaciones son extremadamente perjudiciales debido a la posible presencia de metanol (alcohol metílico), un compuesto altamente nocivo que el organismo transforma en elementos letales. Conforme a los reportes, la mayor parte de las incautaciones corresponde al clerén, una bebida artesanal que históricamente se ha asociado con episodios de envenenamiento y decesos en el país, según la información y los registros de las autoridades sanitarias.

En su comunicado más reciente, el Ministerio Público destacó la destrucción de 2,145 galones de alcohol de fabricación clandestina, guardados en 39 tanques de 55 galones cada uno, en la provincia de Azua. Según las autoridades, esta cantidad equivale a aproximadamente 8,121 litros, lo que convierte esta intervención en una de las mayores confiscaciones de bebidas alcohólicas de elaboración casera registradas en 2026.

A esta cifra se suman los resultados difundidos por el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor), el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) y el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM). Estas entidades informaron la incautación de 8,503 litros de clerén adulterado en diferentes operativos realizados a nivel nacional.

Antecedentes

En el año 2020, el Ministerio de Salud Pública emitió una advertencia sanitaria en la que aconsejaba a la población no consumir bajo ninguna circunstancia bebidas alcohólicas ilegales como Triculí, Clerén o Tafiá, Tapa floja o Pitrinchi. “Queremos llamar la atención sobre un fenómeno reciente que se ha incorporado y que ha llevado a la emisión de la alerta epidemiológica por intoxicación por consumo de clerén y otras bebidas de fabricación clandestina que no poseen registro sanitario, situación que ha provocado la muerte de al menos 15 personas”, señaló en un comunicado.

La institución definió el Clerén como una bebida alcohólica ilegal (sin registro sanitario) vendida a granel y consumida por personas de bajos recursos debido a su costo reducido (tres veces menor que el ron), siendo fabricada por haitianos. Su elaboración se realiza con caña de azúcar y otras frutas fermentables; la contaminación con metanol puede ocurrir por la destilación de maderas empleadas como materia prima o aromatizante, o al añadir productos solventes con alto contenido de metanol como el thinner.

El triculí es otra bebida artesanal de producción clandestina cuya composición puede variar según la región donde se elabore. En muchos casos se obtiene mediante la mezcla de alcohol destilado con azúcar, esencias, colorantes o ingredientes caseros que buscan mejorar su sabor o aspecto. Las autoridades sanitarias han advertido que algunas versiones pueden contener alcoholes no aptos para el consumo humano o concentraciones peligrosas de sustancias tóxicas.

¿Por qué representan un riesgo?

El peligro principal reside en que su producción no está sujeta a controles de calidad ni a análisis de laboratorio. Esto incrementa el riesgo de contaminación con sustancias tóxicas, entre ellas el metanol, un alcohol industrial que puede causar: ceguera permanente, daños neurológicos, insuficiencia respiratoria, fallo multiorgánico y la muerte.