A cinco meses de la alerta, Medio Ambiente sigue sin investigar presencia del pez diablo en río Camú

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Cinco meses después de que se documentara la presencia y reproducción del pez diablo en el río Camú, en La Vega, el pescador Félix Frías sigue combatiendo esta especie invasora por su cuenta. Las autoridades ambientales aún no han implementado las acciones prometidas para controlar su propagación, y recientemente, el director provincial de Medio Ambiente anunció una nueva investigación para verificar su existencia en el afluente, lo que contrasta con anuncios previos.

SANTO DOMINGO.– Han transcurrido casi cinco meses desde que N Digital reportó la existencia y expansión del pez diablo en el río Camú, ubicado en La Vega. Durante este tiempo, el pescador Félix Frías ha continuado luchando solo contra la proliferación de esta especie invasora. Mientras tanto, las entidades ambientales no han concretado la intervención previamente anunciada para gestionar su crecimiento en la zona.

La situación ha vuelto a ser evidente después de que Francisco Ventura Ventura, director provincial de Medio Ambiente en La Vega, comunicara su intención de designar especialistas para verificar si realmente hay peces diablo en el curso de agua. El funcionario señaló que coordinará esta investigación con el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca), la entidad encargada de regular y supervisar las especies acuáticas del país.

“Vamos a asignar técnicos para llevar a cabo una investigación sobre ese asunto y, de esta manera, en colaboración tanto con Codopesca como con nosotros en Medio Ambiente, examinaremos la situación y conjuntamente buscaremos una solución a esta problemática”, afirmó Ventura Ventura.

Sin embargo, esta declaración contradice los reportajes periodísticos previos de N Digital y las comunicaciones emitidas con anterioridad por portavoces de Medio Ambiente. En junio de 2026, este medio visitó el río Camú y acompañó al pescador Félix Frías para registrar cómo captura y vende el pez diablo, una especie que ha sido parte de su actividad pesquera desde 2017.

Durante aquel recorrido, Frías mostró los nidos que el pez construye en las orillas, explicó cómo localiza las cavidades entre las rocas y describió el aprovechamiento de los ejemplares para el consumo humano. Los pescadores consultados indicaron que podían obtener entre tres y cinco sacos en una jornada, lo que demuestra la abundancia de peces que encontraban en ciertos puntos del río.

El artículo, publicado el 26 de junio con el título “El pez diablo, una plaga que conquista el paladar de los dominicanos”, también abordó los peligros ambientales de una especie que compite con los peces autóctonos y puede dañar las riberas debido a sus hábitos de excavación.

La respuesta institucional llegó posteriormente, al menos en forma de comunicados. En julio, Marina Hernández, directora de Biodiversidad de Medio Ambiente, informó sobre un proyecto para aprovechar el pez diablo transformándolo en harina para fertilizantes y alimento para animales. En esa ocasión, también se mencionó que técnicos de la institución habían inspeccionado el río Camú y establecido contacto con representantes locales para evaluar la magnitud de la iniciativa.

La propuesta consideraba replicar en otras ubicaciones la experiencia piloto desarrollada en la laguna Saladilla, Montecristi, donde se colaboró con AVSI República Dominicana y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). El propósito era extraer ejemplares de los cuerpos de agua y convertirlos en productos útiles, al mismo tiempo que se generaban opciones económicas para las comunidades pesqueras.

No obstante, cinco meses después de la primera documentación de N Digital, la iniciativa todavía no se había implementado en el área donde trabaja Frías. En un seguimiento publicado el 1 de noviembre, el pescador explicó que ha mantenido sus jornadas de captura y destrucción de nidos, pero que no ha recibido la intervención institucional que esperaba para ampliar esos esfuerzos.

“Gracias a Dios, en la zona donde estoy pescando lo tengo algo controlado. Pero no es que uno lo vaya a exterminar, porque ese es un pez que ya donde llega, al río que llega, ya no se acaba; uno lo controla”, manifestó Frías al describir los resultados de su labor.

El pescador también aclaró que no percibe un sueldo ni financiamiento del Gobierno para ejecutar estas tareas. Los gastos de combustible, transporte y colaboradores los cubre con sus propios recursos y, en ocasiones, con pequeñas aportaciones de seguidores. Su método consiste en ubicar las cuevas excavadas por los peces en las orillas, destruir los nidos donde depositan sus huevos y extraer ejemplares adultos del agua.

La falta de ejecución en La Vega también fue tratada por N Digital en su seguimiento sobre el proyecto de aprovechamiento del pez diablo, publicado el 3 de noviembre. Aunque la experiencia de Montecristi permitió producir harina de pescado y evaluar su uso como suplemento alimenticio para ganado y fertilizante, su aplicación en otras localidades depende de la disponibilidad de recursos, equipos y organización comunitaria. La experiencia piloto, por lo tanto, no implica que el modelo se haya extendido a todos los ríos afectados.

Al ser consultado sobre la posibilidad de erradicar esta especie invasora, Ventura Ventura reconoció que su capacidad de adaptación le permite subsistir en aguas dulces con escaso oxígeno y contaminación, lo que facilita su expansión. También afirmó que desplaza a las especies nativas y sugirió que la población puede colaborar retirando ejemplares de su hábitat.

El nuevo anuncio plantea una pregunta sobre la continuidad de las acciones institucionales: si en julio se informó que técnicos habían inspeccionado el Camú y que existía la intención de expandir el proyecto, ¿qué pasó con esos trabajos y por qué ahora se propone una nueva investigación para verificar la presencia de la especie?

Mientras Medio Ambiente y Codopesca coordinan la evaluación anunciada, Frías continúa realizando una labor que, según sus propias declaraciones, apenas logra mantener bajo control la población en los puntos donde interviene. La situación del río Camú resalta nuevamente la disparidad entre los anuncios oficiales y la implementación de medidas concretas para contener una especie cuya presencia N Digital lleva meses documentando.