La disputa legal entre el abogado Carlos Balcácer y la directora de la PEPCA, Mirna Ortiz, culminó esta semana con un llamado conjunto a la conciliación. El proceso por presunta difamación e injuria finalizó con el desistimiento de la acusación, enfatizando la importancia de privilegiar el diálogo sobre los litigios judiciales. Este desenlace resalta cómo los acuerdos fortalecen el sistema de justicia.
En Santo Domingo, la sesión que puso fin a la demanda por supuesta difamación e injuria interpuesta por el letrado Carlos Balcácer contra Mirna Ortiz, directora de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), concluyó esta semana con un mensaje compartido tanto desde el estrado como por los implicados: es preferible el diálogo a los procedimientos judiciales.
Antes de que la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia aceptara la retirada de la acusación y declarara la extinción de la acción penal, Ortiz tomó la palabra para revelar el instante que más la conmovió de todo el proceso. Manifestó que no le sorprendió verse acusada, ya que cualquier ciudadano puede enfrentar una imputación, sino que esta procediera de alguien a quien consideraba un amigo.
“Me asombró sobremanera cuando recibí en mi oficina la citación a una audiencia… porque esa acusación viniera del doctor Carlos Balcácer, una persona que en ese momento, y que creo todavía es así, considero un amigo”, declaró.
La procuradora también aseguró que el desistimiento no altera su convicción de que nunca cometió un delito y sostuvo que, de haberse conocido el fondo del proceso, el resultado habría sido idéntico. “De ninguna manera mi persona infringió tipo penal alguno y, por tanto, la consecuente decisión de este proceso, de haberse llegado al juicio de fondo, debió haber sido un descargo, simple y sencillamente porque los hechos de los cuales se me acusaron nunca ocurrieron”, afirmó.
Al dictar su resolución, el tribunal no solo aceptó el desistimiento y ordenó el archivo definitivo del expediente, sino que subrayó el valor del pacto logrado entre las partes. Los magistrados recordaron que previamente promovieron un acercamiento para facilitar una solución al conflicto y felicitaron a ambas partes por haber optado por una salida consensuada, destacando que este tipo de entendimientos fortalece la justicia al evitar litigios que pueden resolverse mediante la conversación.
Con la resolución, quedó extinguida la acción penal iniciada por Balcácer contra Ortiz y se fijó para el próximo 4 de agosto la lectura completa de la sentencia.
El proceso finalizó después de que el abogado Carlos Balcácer, quien presentó la querella por supuesta difamación e injuria contra Ortiz, comunicara al tribunal su decisión de no continuar con la acusación. A través de su representante legal, Pedro Germán, solicitó aceptar el desistimiento, al indicar que ya no tenía interés en proseguir con el caso y pidió que las costas fueran compensadas.
Luego de esa intervención fue que la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia acogió el desistimiento, declaró extinguida la acción penal y ordenó el archivo definitivo del expediente. Al emitir su decisión, el tribunal resaltó el valor del acuerdo alcanzado entre las partes.
Antes de finalizar la audiencia, el presidente de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia enfatizó que la función del abogado ha sido, desde tiempos remotos, una de las más honorables y esenciales para la justicia, al tiempo que valoró el papel de las partes por haber encontrado una solución al conflicto.
“La función de abogado… ha sido considerada tan noble como la virtud y tan necesaria como la justicia”, expresó el magistrado, quien, además, felicitó a Carlos Balcácer y a Mirna Ortiz por lograr una solución consensuada, al considerar que este tipo de acuerdos contribuye al fortalecimiento del sistema de justicia y evita litigios que pueden resolverse mediante el diálogo.