Un estudio reciente revela que, a pesar de que los colmados reciben la mayor cantidad de avisos por incumplimiento, los billares son los establecimientos más clausurados en República Dominicana, con 304 cierres entre 2023 y 2026. Las principales causas de estas clausuras incluyen la violación de horarios, contaminación acústica, presencia de armas y alteraciones del orden público, destacando la persistencia de infracciones graves.
Recibir un aviso no siempre implica el cierre de un negocio. Sin embargo, cuando las infracciones persisten o son consideradas severas, las autoridades pueden ordenar su clausura. Un examen de más de 2,400 actas de cierre, realizado por N Digital, desvela un hecho notable: aunque los colmados son los negocios que más notificaciones reciben en el país, los billares son los que finalmente lideran la lista de establecimientos clausurados. Entre 2023 y 2026, 304 billares fueron cerrados. En muchos de estos lugares, las autoridades detectaron incumplimientos del horario permitido, polución sonora, bloqueo de la vía pública, altercados, hallazgo de armas de fuego o armas blancas y otras situaciones que perturbaban la tranquilidad ciudadana.
Entre las estadísticas de otros negocios cerrados se encuentran 245 colmados, además de 177 bares, 110 'drinks' y 87 discotecas, demostrando que las advertencias no siempre logran corregir las faltas identificadas por las autoridades.
El resultado difiere del comportamiento de las notificaciones, donde los colmados ocupan la posición principal. En las clausuras ocurre lo contrario: los billares terminan encabezando el listado, lo que sugiere una mayor reincidencia o la comisión de faltas consideradas de mayor seriedad durante los operativos.
El análisis previo de N Digital sobre los avisos emitidos por las autoridades identificó a los colmados como el tipo de negocio con el mayor número de advertencias. Sin embargo, al revisar las actas de cierre, la situación cambia. Durante el periodo estudiado, 245 colmados fueron clausurados, una cifra menor a los 304 billares cerrados. La diferencia evidencia que recibir una mayor cantidad de notificaciones no se traduce necesariamente en un número superior de cierres, ya que la clausura suele producirse cuando un establecimiento reincide en las mismas faltas o incurre en infracciones de mayor gravedad.
Después de los billares y los colmados, le siguen los bares, con 177 clausuras; los 'drinks', con 110, y las discotecas, con 87. En conjunto, estos cinco tipos de establecimientos concentran 923 cierres, una parte significativa de todas las clausuras registradas durante los operativos llevados a cabo por las autoridades. Los datos muestran que la mayoría de los establecimientos cerrados pertenece al sector del entretenimiento y de la venta de bebidas alcohólicas, donde también se concentra la mayor cantidad de inspecciones realizadas por los organismos de control.
Una de las principales razones de notificación y posterior clausura es el incumplimiento del horario autorizado para la venta y el expendio de bebidas alcohólicas. La regulación vigente establece que los colmados, colmadones, cafeterías, 'car wash', parques mecánicos, parques acuáticos y licorerías pueden operar hasta las 12:00 de la medianoche, tanto de domingo a jueves como los viernes y sábados. Por otro lado, los bares, discotecas, billares, clubes, restaurantes, piano bares, casinos y centros de eventos disponen de un horario más extenso. Estos establecimientos pueden operar hasta las 2:00 de la madrugada de domingo a jueves y hasta las 3:00 de la madrugada los viernes y sábados. El incumplimiento de estos horarios constituye una de las infracciones más frecuentes detectadas durante los operativos y, cuando el negocio reincide o se combina con otras faltas, puede resultar en la clausura temporal del establecimiento.
La revisión de las actas demuestra que las principales razones que motivaron las clausuras fueron las transgresiones al horario permitido para la venta de bebidas alcohólicas, la contaminación acústica, el bloqueo de calles y aceras, la presencia de menores de edad, la posesión o presencia de armas de fuego y armas blancas, además de altercados y otras perturbaciones del orden público. En numerosos casos, los establecimientos ya habían sido advertidos previamente mediante notificaciones, pero continuaron incurriendo en las mismas irregularidades, lo que llevó a la aplicación de medidas más severas.
Las clausuras representan una medida administrativa que las autoridades aplican cuando un establecimiento comete infracciones serias o reincide en incumplimientos previamente señalados mediante notificaciones. Entre las causas más comunes se encuentran la violación del horario autorizado para vender bebidas alcohólicas, la contaminación sonora, la obstrucción de la vía pública, la presencia de menores, la portación de armas de fuego o armas blancas, los altercados, la alteración del orden público y la carencia de los permisos necesarios para operar. En muchos casos, el cierre ocurre después de que el negocio ha recibido una o varias notificaciones sin corregir las irregularidades detectadas durante las inspecciones. No obstante, cuando las autoridades encuentran faltas consideradas graves o situaciones que representan un riesgo para la seguridad ciudadana, la clausura puede ejecutarse de manera inmediata.
Para reabrir un establecimiento clausurado, el propietario debe corregir las irregularidades que causaron el cierre y demostrar ante las autoridades que cumple con la normativa vigente. Esto implica ajustarse al horario autorizado de funcionamiento, eliminar las fuentes de contaminación sonora, retirar cualquier obstáculo que ocupe calles o aceras, regularizar los permisos exigidos por las instituciones competentes y adoptar las medidas necesarias para evitar nuevas infracciones. Una vez subsanadas las faltas, el propietario debe solicitar una nueva inspección. Si las autoridades verifican que el establecimiento cumple con todos los requisitos legales y las condiciones impuestas, procede el levantamiento de la clausura y se autoriza la reapertura del negocio. En caso de reincidencia o de incumplimiento de las disposiciones establecidas, las sanciones pueden agravarse e incluso derivar en nuevos cierres y otras medidas administrativas.