Los fondos de pensiones en República Dominicana han alcanzado los RD$1.3 billones, representando un 17% del PIB nacional. A pesar de este volumen, el país figura entre las naciones con las contribuciones más bajas para la jubilación, un factor influenciado por la alta informalidad laboral y los salarios reducidos. Esto plantea desafíos significativos para la sostenibilidad del sistema previsional a largo plazo, especialmente ante el envejecimiento demográfico y la necesidad de diversificar las inversiones.
El total de los recursos acumulados en los fondos de pensiones de los trabajadores dominicanos asciende, conforme a datos de la Superintendencia de Pensiones (SIPEN), a una suma equivalente al 17% del producto interno bruto (PIB), lo que se traduce en RD$1.3 billones. Estos montos se originan de las aportaciones realizadas por empleadores y empleados al sistema de previsión social. Del 9.97% del salario de referencia que se dirige a las pensiones, un 2.87% proviene del trabajador y el 7.10% del empleador.
República Dominicana se posiciona entre los países con las menores tasas de contribución, según un análisis efectuado por la Asociación Internacional de Organismos de Supervisión de Fondos de Pensiones (AIOS). Este estudio comparó los esquemas previsionales de Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Panamá, Perú, Uruguay y la República Dominicana. Los salarios modestos inciden en este resultado.
De acuerdo con la Asociación Dominicana de Administradoras de Riesgos de Salud (ADARS), el 52.2% de la fuerza laboral se desempeña en el sector informal, mientras que el 47.8% posee un empleo formal. Asimismo, una publicación oficial de dicha entidad indica que el 68.92% de los trabajadores formales perciben un sueldo mensual de RD$30,000 o menos, lo cual demuestra una gran concentración del empleo formal en los segmentos salariales inferiores. De igual modo, el 27.63% de los empleados formales gana RD$15,000 o menos al mes, en tanto que el 4.56% recibe RD$10,000 o menos, conforme a información contenida en un reporte del Banco Central. En síntesis, la cantidad aportada por los trabajadores que cotizan resulta reducida debido al promedio de los salarios, lo cual restringe la acumulación de recursos para la futura pensión.
CÓMO SE DISTRIBUYEN LOS APORTES
De los fondos recolectados por la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), el 48.49% se asigna al Seguro de Vejez, Discapacidad y Sobrevivencia, que financia las pensiones; el 46.68% corresponde al Seguro Familiar de Salud y el 4.83% restante al Seguro de Riesgos Laborales. Los tres seguros constituyen el Sistema Dominicano de Seguridad Social, establecido mediante la Ley 87-01.
EL RETO DEL ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL
La transformación demográfica representa uno de los mayores desafíos para la viabilidad del sistema previsional. La República Dominicana proyecta para el año 2050 una tasa de fecundidad cercana a 1.7 hijos por mujer, muy diferente a la registrada en 1950, cuando alcanzaba 7.57 hijos. A esto se suma la modificación en la relación entre la población activa y los jubilados. Para mediados de siglo, muchos países podrían tener apenas dos trabajadores por cada persona retirada, una proporción muy inferior a la observada décadas atrás. Esta disminución exige, como se ha planteado en reportajes previos, discutir desde ahora reformas laborales profundas, técnicas y ampliamente consensuadas, dado que el modelo económico y productivo evolucionará de manera progresiva. Ese debate incluye, además, la actualización de la Ley 87-01.
En esa misma línea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la cantidad de personas mayores de 65 años por cada 100 habitantes en edad laboral, entre 20 y 64 años, pasará de 33 en 2025 a 52 en 2050. En el año 2000 esa relación era de apenas 22.
DIVERSIFICACIÓN DE LAS INVERSIONES
En cuanto a la estrategia para invertir los fondos acumulados, la investigación de la AIOS determina que la República Dominicana figura entre los países con mayor predominio de instrumentos de renta fija, tanto deuda pública como deuda corporativa, que constituyen más del 75% de la cartera. En contraste, otras naciones avanzan hacia esquemas de inversión más variados para disminuir riesgos y aumentar la rentabilidad. No obstante, el estudio señala que durante los últimos cinco años se ha reducido de forma constante la participación de esos instrumentos, mientras aumenta la inversión en activos alternativos, como los fondos de inversión de desarrollo.
La SIPEN explica, basándose en los datos de la AIOS, que la concentración de la cartera de inversión de los fondos de pensiones, medida mediante el Índice Herfindahl-Hirschman (IHH), disminuyó un 32% entre 2020 y 2025, al pasar de 8,142 a 6,166. “Esta es la mayor reducción de la concentración de la cartera por categoría de instrumento entre los países analizados, reflejando el proceso de diversificación de las inversiones en el que se encuentran las carteras de los fondos de pensiones de la República Dominicana”, indica.
La SIPEN añade que el análisis técnico plantea que el esquema de inversión dominicano sigue siendo de fondo único, mientras que en la región se observa una tendencia hacia modelos multifondos o fondos generacionales. Además, señala que el país aún no mantiene inversiones en instrumentos emitidos por emisores extranjeros. “Con respecto a la rentabilidad real anualizada de los cinco años entre junio de 2020 y junio de 2025, el país se ubica en segundo lugar con 2.9%. Mientras que, en cuanto a la rentabilidad real de los fondos de pensiones entre junio de 2024 y junio de 2025, República Dominicana se ubica en el cuarto lugar de los países miembros, con 5.1%”, agrega.