Oferta Insuficiente para Reubicación: Residente del Ozama con 30 Años de Historia

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Doraliza Sánchez, una mujer de 63 años, enfrenta la angustia de dejar su hogar en la ribera del río Ozama, donde ha vivido desde 1995. Las autoridades le han ofrecido una suma que considera inadecuada para comenzar de nuevo, como parte de un proyecto de recuperación fluvial. Su historia resalta los desafíos que enfrentan los residentes afectados por estas iniciativas gubernamentales.

Doraliza Sánchez, de 63 años, ha pasado una parte significativa de su existencia cerca del río Ozama. Desde 1995, ha habitado una modesta casa construida con láminas de zinc y madera, donde vio crecer a sus cinco hijos y edificó lo que ella describe como su único patrimonio.

Para subsistir, vende infusiones, café y helados desde un pequeño puesto improvisado dentro de su residencia. Adicionalmente, durante los fines de semana y días festivos, realiza trabajos de limpieza en un centro educativo, por los cuales percibe diez mil pesos dominicanos mensualmente, dinero que destina principalmente a la compra de medicamentos para controlar su presión arterial.

Doraliza manifiesta su profunda preocupación ante la perspectiva de tener que desocupar su vivienda debido a los procedimientos relacionados con el programa de restauración de los ríos Ozama e Isabela. Según su relato, las entidades gubernamentales le han propuesto trescientos sesenta y tres mil pesos dominicanos para desalojar la propiedad, una cantidad que ella considera insuficiente para iniciar una nueva etapa en su vida. “Estoy aquí. Cuando ellos lleguen, que traigan una bolsa oscura, que me corten y me lancen al río”, declaró con evidente aflicción. La señora objeta que el dinero solo se entregaría después de que abandone la casa y afirma no tener ningún otro lugar donde residir.

“Es antigua, pero es mía”

Doraliza rememora que ha perdido sus enseres domésticos en tres ocasiones a causa de las inundaciones del río Ozama. No obstante, persiste en quedarse en el sitio porque considera que esa vivienda representa todo lo que ha logrado obtener tras tres décadas de esfuerzo. “Es de madera, es vieja, pero me pertenece. Si me alcanza para comer un simple arroz blanco, lo acepto con gusto; no la entregaría ni por un millón”, aseveró. Lamenta que, a pesar del empeño puesto en criar a sus cinco hijos trabajando en hogares ajenos, actualmente vive sola y sin el apoyo de ninguno de ellos.

Solicita ayuda al presidente Abinader

Al finalizar su relato, Doraliza hizo un llamado al presidente Luis Abinader para que intervenga en su situación y le asegure una reubicación adecuada. Afirma que su preocupación primordial no es únicamente su caso personal, sino también el de otros vecinos que enfrentan incertidumbre respecto a su porvenir. “Un sitio donde vivir es lo único que demando”, expresó.

El proyecto Gabinete Ozama

Esta situación se enmarca dentro de las iniciativas impulsadas por el Gobierno, a través del programa denominado “Gabinete Ozama”, una coordinación interinstitucional liderada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales con el fin de restaurar y sanear los ríos Ozama e Isabela. Conforme a la documentación oficial, el proyecto abarca la rehabilitación ecológica de ambos afluentes, la creación de un parque lineal y la expansión del paseo fluvial, con el propósito de establecer un corredor verde multifuncional que optimice la conexión ecológica, fortalezca la integración urbana y contribuya a disminuir las fuentes de contaminación. Las autoridades sostienen que las soluciones basadas en la naturaleza serán esenciales para afrontar los riesgos ambientales y generar beneficios sociales y económicos perdurables para las comunidades del Gran Santo Domingo.