El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, ha desmentido las interpretaciones que sugerían una prohibición de las peleas de gallos con el nuevo Código Penal. Aclaró que la legislación que rige esta práctica no ha sido alterada y que la actividad sigue bajo la Ley 248-12 de Protección Animal, la cual conserva su plena validez, instando a la calma en el sector gallero.
El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, afirmó este martes que la reciente versión del Código Penal no modifica la normativa que controla las peleas de gallos en República Dominicana. Sus declaraciones surgen a raíz de especulaciones sobre una posible prohibición de esta práctica. El legislador detalló que la actividad permanece regulada por la Ley 248-12, referente a la Protección Animal y Tenencia Responsable, la cual, según sus palabras, no sufrió modificaciones durante la aprobación del nuevo marco legal.
De los Santos explicó que dicha normativa especial no fue alterada ni invalidada, por lo que sigue completamente vigente y representa el marco jurídico aplicable a los centros de peleas de gallos. “La legislación que aborda el maltrato animal en la República Dominicana es la Ley 248-12. Esa ley no se modificó en ninguno de sus apartados, y mucho menos fue derogada”, expresó.
El presidente del Senado sostuvo que las inquietudes surgidas en relación con el nuevo Código Penal se deben a una lectura incorrecta de su contenido y reiteró que la reforma no incorpora disposiciones que sancionen las peleas de gallos. En este contexto, hizo un llamado a los integrantes del gremio gallero para que no se preocupen por la entrada en vigor del nuevo Código Penal, al enfatizar que la regulación de esta actividad sigue bajo la legislación especial existente.
“El asunto de las galleras y las peleas de gallos continúa regulado por la Ley 248-12, por lo que no debe generar ninguna clase de inquietud entre quienes se dedican a este deporte”, concluyó. Con estas declaraciones, el presidente del Senado buscó disipar las incertidumbres que surgieron después de la aprobación del nuevo Código Penal, en cuanto al alcance de las normas sobre protección animal y su posible efecto en las peleas de gallos.